«Ama Llunku» es un mandato andino, que traducido significa «no seas servil». Se vieron varios llunkus en la jornada de votación simbólica.
Siempre cuando algo funciona y algunos intentan construir, otros tratan de dividir y destruir.
Sergio Di Nucci, uno de los veedores en la Villa 1-11-14 nos dijo que a su mesa se había acercado Alfredo Ayala para ordenarles que no debían hacer firmar planillas a la gente.
Don Julio Vargas de la mesa 31 estaba molesto, nos dijo:
«Por radio han intentado confundir a la gente diciendo que no vote si le quieren hacer firmar y eso nos ha complicando un poco porque estuvieron haciendo comentarios para dividir a la gente. Pero ese es Ayala que siempre hace lo mismo».
Una mesa de la agrupación «Juventud Boliviana en Acción» también se acomodó en un pasillo próximo a Varela. Algunas personas les cuestionaban el porqué de las diferencias con las otras boletas que no incluía a los prefectos. Una señora inquirió a los jóvenes y luego animó a las personas a retirarse de esas filas y votar en las del comité.
Rufino Chino, referente de la agrupación nos confirmó que ellos anunciaban por radio que «la gente no firme en las planillas, porque ya se han hecho malos manejos con las firmas y la gente tiene desconfianza. Por eso animamos a no firmar las planillas».
Inclusive observamos que a los mayores que se acercaban para saber de que se trataba, los desalentaban diciéndoles que la elección no tenía valor, que no servía. No se entiende entonces porque ellos estaban ahí, o mejor dicho: ahora se entiende.
Se supo de otros encontronazos, amagues de roces, por ejemplo en Liniers, donde votó el Encargado de Negocios Sixto Valdéz Cueto, allí Rolando Nogales cerca del medio-día llamaba con su megáfono en Liniers, disputándose a la gente como una vendedora de mercado se disputa un cliente.
Unos jóvenes que participaban autorizados por el Comité ubicados en Parque Avellaneda de la Capital Federal, fueron amenazados por integrantes de la agrupación «Juventud Boliviana en Acción» para no hacer firmar a la gente, si lo hacían los amenazaron de romper sus planillas.