El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 

Brutal asesinato en Villa Celina

Intentaron hacer dos marchas en el barrio pero no fueron recomendados por la Comisaría

Dos jóvenes de nuestra colectividad fueron asesinados y calcinados en su vivienda en las primeras horas del 7 de julio.

Cristian tenía 25 años, le faltaba poco para recibirse de contador en la UBA, era el orgullo de la familia. Sus amigos le decían “bocha” porque siempre tuvo facilidad para el estudio.
Hace meses comenzaba a ensayar en el grupo Tobas de Villa Celina, sus amigos lo vieron el domingo en el último ensayo del que participó. Ismael iba a cumplir 13 años en pocos días y estaba haciendo su último año en el Colegio Sagrado Corazón de la zona.
El miércoles faltando minutos para los 4 AM don Cotari se fue al Mercado Central a trabajar, allí tiene un puesto donde también ayudaba Cristian.
Según fuentes de la investigación, el padre de los chicos salió de la casa a las 3.30 de la mañana y la cámara de seguridad ubicada en la esquina indica que eran las 3.57 cuando los empleados de un frigorífico vecino vieron el humo que salía de la vivienda ubicada en Ugarte 1249 y corrieron a prestar auxilio.
No se oyeron ni gritos ni disparos. Cerca de las cuatro de la madrugada, los empleados del Frigorífico Don Miguel, que está en la esquina, vieron humo y después llamas,  tocaron la puerta de la vivienda y como nadie contestaba forzaron la puerta con una barreta.
Subieron al lugar del incendio y se encontraron con el cuerpo de Cristian.
Tenía golpes en la cabeza, además de cortes en la nuca y la cara. “Mi papá lo tuvo que subir a su taxi y llevarlo al hospital, porque la ambulancia no venía”, contó la vecina de enfrente.
Más tarde, los bomberos encontraron el cuerpo calcinado del menor de los hermanos y rescataron a Margarita (30) y su bebé. La empleada doméstica –único testigo vivo– fue golpeada y aunque sigue internada, se recupera en un hospital de la zona.
Su testimonio resulta clave para el esclarecimiento del hecho, aunque su recuperación demandaría varios días.
La velocidad con la que se movieron y huyeron los atacantes indicaría que conocían muy bien la propiedad. La habitación donde golpearon y quemaron a Ismael Cotari está al fondo del terreno, en la planta baja. La habitación de su hermano mayor, en cambio, da a la calle y está en un primer piso. Fue el humo que salía de ahí el que alertó a los empleados del frigorífico Don Miguel, ubicado a media cuadra.
Una fuente de la investigación señaló que en los días previos al crimen la familia recibió amenazas telefónicas contra el mayor de los hermanos. Sin embargo, todavía no descartan otros motivos, como que el crimen pueda ser una venganza contra el padre de los chicos.
El caso fue caratulado como “incendio seguido de muerte” y es investigado por el titular de la Unidad Funcional de Instrucción Nº 8 de La Matanza, fiscal José Luis Marotto.
El padre de las víctimas del doble crimen de Villa Celina denunció que faltaron 50 mil pesos de su casa, los que estaban guardados en una mesa de luz..
Los Cotari –según los vecinos– son de Cochabamba, Bolivia. El matrimonio se vino con el mayor de sus cinco hijos hace casi veinticinco años y el resto nació en la Argentina. La madre murió hace unos diez años en un accidente de tránsito. Claudia y otro hermano varón viven con sus parejas. Una hermana de 19 años regresó a Bolivia y ahora sólo vivían en la casa el padre, Ismael, Christian y Margarita, la mujer que trabaja en la casa.

 

 

 
periódico Renacer
Artículo cargado el 16/7/10
Zaikoms // Diseño Web