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Una señora inicia su paso en el Gran Poder |
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La celebración en La Paz volvió a brillar con la fantasía de trajes y danzas folcklóricas.
En el folklore todo vale. Estilizar, cambiar, igualar, mejorar y últimamente apropiar, dado que se convierte difícil hacer un registro de la imaginación de un lugar expresado a través del folklore, a título de un derecho de autor. Basta mencionar a la Diablada de Oruro. ¿Realmente será de Oruro? Por esto, propóngase siempre apreciar al folklore desde el lugar donde tiene mucha más legitimización de residencia en sus prácticas de haber, con ese toque dulce del sincretismo religioso que sólo las fiesta en Latinoamérica las tienen. Ver al folklore entonces desde dónde se lo practica, cómo y porqué; pero además que sentido de valoración el hombre desde su prácticas de supervivencia le otorga a esa danza hecha fiesta. Por ejemplo: ¿Se imaginan a La Paz un año sin la entrada del Gran Poder? ¡ Imposible hacerlo…!
Entonces al folklore se lo ve desde ese sentido de pertenencia cultural. Y fue así que una vez más que a los pies del Illimani, cientos de danzarines rindieron culto y devoción al Jesús de Gran Poder.
Enormes flores bajaban girando a un solo paso ensayado desde la Garita de Lima, flores enjoyadas desde las manos con anillos de oro cleopatras, broches de oro que ajustaban sus coloridas mantas llenas de lentejuelas que con el sol jugaban a la vista esplendorosas ráfagas de luces. “Flores” que tenían oro hasta en los dientes que con sus sonrisas relucientes después de unos cuantos vasitos de cerveza, se notaban más; flores que tenían oro hasta en los sombreros llenos de piedras preciosas entre rubíes, esmeraldas y bolivianitas; “flores” que tenían perfectamente ajustadas cada una de sus inmaculadas enaguas para mostrarlas en cada vuelta al son de una bella morenada. Estas “flores” a gracia y obra de la existencia de la Fiesta del Gran Poder eran las protagonistas. Un trac trac incesante de sus matracas era hasta envidiable como ellas con tanta elegancia lo lucían. Algo que sin duda llamó la tención fue que la Morenada Verdaderos Rebeldes cantaron al son del comandante Che Guevara; pero además que una cholita de las morenadas tenía un cartel que decía “Soy la Eva de Bolivia”. Pero de todas las que hacía vibrar incluso el ritmo de varios periodistas fue la famosa: “No me mires, no me mires, no me mires; no me toques, no me toques, no me toques; porque soy intocable, linda morena”
La Fiesta Mayor de los Andes, fue registrada íntegramente y a miras de su postulación ante la Unesco como Obra Maestra del Patrimonio Intangible de la Humanidad. Se inició desde las 7 hs., las fraternidades iniciaron su recorrido desde la plaza Garita de Lima, para ingresar al centro de la sede de gobierno y culminar en predios del Parque Roosevelt (Sector de la Alasitas). Casi seis kilómetros de recorrido, los ritmos autóctonos de la moseñada Porvenir Aymara abrieron la fiesta, Kullawada X del Gran Poder y la Morenada Achacachi. A su turno, la Morenada Artística Trinidad del Gran Poder se robó aplausos con dos personajes de la lucha libre fueron la sensación en sus filas: Wálter “Tataque” Quisbert y Cresencio Choque, arias “El Chuki”.
La comida infaltable, lo anecdótico fueron las hamburguesas Burguer King callejeras en contraste con el Charkekán de llama se vendían a rienda suelta. Todo valía para que el cuerpo se caliente y pueda apreciarse en todo su esplendor semejante despliegue de colores, todos sentados al pie de cerro nevado. No obstante y dado que el recorrido de la Entrada tenía que atravesar las principales avenidas de La Paz, mucha gente que debía trasladarse de una zona a otra en vehículo o a pie afrontó varias dificultades. Por un lado, las movilidades estaban trancadas en un embotellamiento de casi cinco cuadras en la calle Potosí, y, por el otro, las filas de los pasos peatonales para cruzar de un frente a otro en la avenida donde se desplazaban las fraternidades, eran de una a cuatro cuadras y avanzaban lentamente.
Entre las anécdotas de la Fiesta por primera vez en la historia de la entrada del Gran Poder, el alcalde saliente, Juan del Granado, y el entrante, Luis Revilla, ambos del mismo partido político, fueron parte de la comitiva de inauguración del evento. En contraste ninguna autoridades de gobierno nacional llegó al palco oficial, donde por cierto se puso a cobertura en exclusividad el canal 4 RTP¿Y qué paso cuando el gobierno en fechas pre carnavaleras anunció que todos los medios nacionales podían transmitir las fiestas sin derecho de exclusividad? Dejando a la ACFO en grandes contra tiempos de precontratos de mass medias. En fin, por MAS gobierno que sea, siempre habrá descoordinaciones de sus acciones.
Más allá de una descripción que bien está a la imaginación de quienes están lejos, el sincretismo cultural tiene una legitimización asentuada y apropiada; recuerdo al barrio y a la capilla del Gran Poder en Sevilla-España, y a la gran fiesta que se le hace a este Santo cada año en Semana Santa. Pues pensemos que este Santo vino de allí. Un escrito por decía: “Es posible que otras poblaciones de los extensos Virreinatos de La Nueva España, tuviesen por entonces imágenes de Jesús con este título, pero la de Quito fue sin duda la indiscutible devoción americana. Prueba del mantenimiento y pujanza de esta devoción, es que la fiesta principal de la ciudad, que tiene lugar entre noviembre y diciembre de cada año, tiene el título de Jesús del Gran Poder, al igual que en otras capitales como en La Paz, Bolivia. En el siglo XVI fueron frecuentes los traslados de devociones y títulos de hermandades a tierras americanas, sobre todo las de aquellas confraternidades de gffggfgentes vinculadas a la mar y al comercio y general con la llamada `Carrera de Indias`. En el siglo XVII estos influjos no fueron tan numerosos, entre otros motivos porque los criollos americanos prefirieron crear sus propias agrupaciones según devociones nacidas en aquellas tierras” Y según estas agrupaciones una de ellas vendría a ser la pesada de los Andes, copia fiel de Sevilla y a su mero estilo paceño.
Texto y foto: Wendy Inarra Miranda
Ver fotorreportaje de la celebración