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El bicentenario visto desde otro costado

El bicentenario visto desde otro costado
Bicentenario mundial

Escribo estas líneas cuando  se inician las celebraciones por el bicentenario, cuando las banderitas las empiezan a regalar par que nadie no comience   a sentirse afuera,
La gente disfrutó de recitales gratuitos, y «la gente como uno» estuvo en un símbolo de un proyecto de Argentina: el Teatro Colón.
Son las mismas banderitas que el próximo mes adronarán los hogares, cuando comience el mundial de fútbol de Sudáfrica.
Pasó un fin de semana donde se celebró con bombos y platillos el bicentenario, donde se intentó incluir a todos en el festejo, con escasa reflexión.
Esto del bicentenario me recuerda un poco al quinto centenario celebrado hace unos 20 años quinto centenario cuando  se dejó de usar el provocativo “descubrimiento de América” y se utilizó el aggiornado “Encuentro de dos culturas”.
Todos sabemos que no fue ni una cosa ni la otra, que así como hoy  la potencia con más poder de fuego va por el rentable petróleo al otro lado del planeta; ayer fueron otras potencias que dominaban los mares y vinieron a estos lugares por el oro, la plata y la tierra.
La supremacía tecnológica en el área militar sigue siendo determinante a la hora dibujar el mapa de las influencias de culturas, hoy naciones/estado, una vez hecha la tarea militar vendrán las justificaciones propias de quienes escriben la historia.
Hoy “los otros” son dictaduras teocráticas, ayer eran salvajes, primitivos según la escala de valores por ellos mismos impuesta.
Hoy el humano consumidor con TV, PC, DVD se la pasa gran parte de su vida trabajando para obtener su propio techo, y algunos creen que eso es mejor vida que la que vivían en estos lares, los indios con taparrabos.
Claro que el Río que hoy se conoce como de La Plata es testigo de todo lo que el hombre civilizado le puede hacer a una fuente de vida. Y si se quiere ir mas lejos están las imágenes del Golfo de México.
Lo cierto es que después de 1492, no se pudo salir del colonialismo, primero en forma directa impuesta por la corona española y después sus descendientes quisieron crear sus propios dominios, con ropaje diferente pero al fin y al cabo con la misma filosofía.
Las naciones originarias que habitaban este extenso territorio que hoy se llama América, perdieron su libertad y no la recuperaron más. Hace 100 años, en el centenario de la Revolución de 1810, se los invisibilizó de una manera patética, se quiso ocultar al mundo la presencia indígena.
Nuevas generaciones de indios demostraron en estos días, primero que no los extinguieron, que viven y que no festejan, señalando que a sus ancestros les robaron el territorio, y hoy les siguen despojando de lo que lo poco que les dejaron.
En 1810 los hijos de los españoles (criollos) quisieron manejar sus destinos sin tener que rendirles cuentas a la Corona de España. “Las provincias Unidas del Río de La Plata” recién en 1816 dieron un paso decisivo, pero había diferencias sobre que era lo que se quería para el futuro.
Lo cierto es que se impuso la línea de continuar lo que ya había, cambiando la bandera, el discurso y algún símbolo. Por eso el presidente Julio Argentino Roca completó la faena de avanzar sobre territorios que  a los españoles no les interesaba o no les daba tiempo para arrebatar. Así el estado argentino se anexó territorios de unas treinta naciones originarias y sobre esos territorios hoy se edificó el estado argentino.
Pero con ese modelo se colonizó el resto de la región, y del continente creándose en el sector de influencia hispana mas de una veintena de estados y del lado portugués surgió uno sólo: Brasil
Así las cosas,  a menudo ocurre algún hecho que termina de poner luz en algo que muchas veces a menudo no se ve. Los pueblos originarios no se vieron beneficiados por la creación del estado argentino, no hubo libertad ni independencia para festejar.
Lo que menos se les puede pedir a algunos  pueblos que reivindiquen a un estado o a sus símbolos después de todo lo que pasó.

 

 
periódico Renacer
Artículo cargado el 3/6/10
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