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Todo un mensaje frente a la comisaría |
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Es tiempo de carnaval, es época de lluvias (Jallu pacha), es tiempo de playas, es tiempo de calor.
Ese es nuestro tiempo, acá en el lugar que alguna vez el grupo Soda Stereo denominó “la ciudad de la furia”, el calor hace todo mas lento, la actividad funciona al mínimo.
El «estado de vacaciones» deja con menos gente y con menos vehículos a la ciudad, hasta que comiencen las clases en marzo. Época en que comienza el año laboral en serio y ya no para hasta diciembre.
Pero no dejan de pasar cosas en este tórrido verano que parece santiagueño, que se diferencia del que se vive en esa ciudad norteña porque las lluvias aparecen pero no alcanzan para dar un respiro.
Algunos dicen que es como en la selva, pero no por lo climático, sino porque en la selva el mas fuerte sobrevive y no hay justicia. Hace días la violencia nuestra de cada día mató a uno de nuestros colegas: La violencia que sobrevuela a diario en esta megalópolis.
Así fue que por este hecho desgraciado las cámaras de TV y los flashes de los grandes medios de comunicación nacionales alimentaron con un capítulo más la película interminable de la inseguridad.
De esta forma se puso el foco en la colectividad, y se conoció un poco (no mucho) sobre la vida de Fernando Zalles. También en estos días que pasaron murió en circunstancias diferentes Enrique Prieto Terán, el que fuera presidente del Centro de Residentes Bolivianos de Córdoba, abogado que denunciaba casos de trata de personas y fundador del Comité de Apoyo a Evo Morales, a la integridad del territorio boliviano y la unidad latinoamericana»
Fue uno de los que lideró e la concientización sobre la importancia de ejercer el derecho al voto de los residentes bolivianos y organizó sendos actos de Voto Simbólico en esa provincia.
Pero la muerte de Prieto Terán no tuvo tanta prensa, nadie conoció de su suerte. No fue tan televisivo. No se hizo cadena de silencio radial por el.
No esta en nuestro ánimo señalar que alguna muerte es más importante que otra, sólo intentar indagar porque algunos hechos son noticiables y otros no para los grandes medios de comunicación, esos que marcan la agenda cotidiana.
Por que si no nos dimos cuenta, estas empresas son propietarias de medios gráficos, radiales, televisivos y los online. Es fácil pensar en lo que ellos proponen.
Pensamos y hablamos como proponen ellos, y hasta a nuestros hijos en estas épocas los dejamos largas horas expuestos a toda una batería de información y de valores que pueden traernos problemas.
Así nacen palabras como “campo”, “inseguridad” que tienen una amplia gama de significaciones, pero que nosotros lo decodificamos de una manera precisa. Al decir inseguridad uno remite a casos de asaltos y asesinatos de diferente gama. Nadie habla de inseguridad laboral, alimenticia, social, o de la salud. No.
La que le importa a los grandes medios son los asaltos o asesinatos y no que la gente se muera de hambre, lentamente.
Entonces comienzan a pedir mano dura, bajar el grado de inimputabilidad de los menores y a pedir la pena de muerte.
La problemática de violencia que se vive no se soluciona con mas policías en las calles. De hecho, se sospecha de las mismas fuerzas de seguridad de ser cómplices de esta situación. Alimentar o darle mas recursos a fuerzas que estan sospechadas, no es un buen negocio.
Tampoco es un tema de presupuesto. Son problemas sociales que los políticos y funcionarios son incapaces de resolver, no tanto por falta de capacidad, sino porque la fuerza represiva del estado no puede enfrentárseles. El debilitamiento que tenía injerencia en esferas de la vida social, dejó espacios vacíos que fueron ocupados por otros. Pero no sólo hablamos de cuestiones económicas.
También ideológicos o de servicios, el interés común y social es diferente. Si no, fijémonos que poco «vende» para los políticos tener entre sus propuestas, brindarle a un sector social mas oportunidades o planes sociales alimentarios. Inmediatamente los cañones de los medios hablan de métodos clientelísticos y son vilipendiados. De hecho existen, pero me queda la duda si son tantos y si es suficiente motivo para frenar una medida que beneficiaría a muchos mas. Entonces sale la muletilla de clase media bien alimentada y con auto que los señala a todos ellos de vagos.
Si hasta la educación pública que fue pensada por los liberales de fines del siglo XIX para que los diferentes sectores sociales confluyeran en las mismas aulas, hoy son solo refugios de familias sin posibilidades de pagar una escuela privada que «es mejor».
Hay muchas pantallas que quieren que solo pensemos en inseguridad, para que no nos ocupemos de pensar en otras cosas.