El cuerpo fue hallado junto a otros dos de nacionalidad china que serían los dueños del taller. Los principales sospechosos que trabajaban como encargados del taller se dieron a la fuga.
Hallaron un ciudadano boliviano asesinado, Rigoberto Colque Ramos, de 22 años oriundo de San Lucas (Chuquisaca) y dos de nacionalidad china Chenfang Jin (42) y su mujer Mingzi Wu (45) a quien llamaban Julia, enterrados en el interior de la vivienda que se usaba como taller textil. El hecho sucedió en el barrio de Parque Chacabuco, en Zelarrayán 1342 y los principales sospechosos para la policía y según testimonios de una empleada son los encargados del taller que habían entrado a trabajar recientemente.
La joven empleada relató a distintos medios de comunicación que trabajaba en el taller hace 5 años y siempre había tenido buen trato de la dueña, pero recuerda que la noche del 19 de Diciembre hubo una discusión fuerte entre los encargados y los dueños de casa. Al parecer la comunidad china había llamado la atención a la pareja por emplear a estos encargados de la misma nacionalidad, siendo que no eran conocidos por la familia.
Sólo llevaban dos semanas trabajando allí, ésa mañana la empleada se retiró a sus vacaciones, días después otras compañeras le comentan que los encargados del taller las despidieron, desde ahí empezó el intento de contactar a la dueña de casa que conocían como Julia.
Los familiares y amigos notaron que la camioneta del comerciante estaba estacionada durante días en la puerta de la casa y por dichos de testigos que vieron al encargado sr. «Hu» a quien llamaban Daniel, baldeando la vereda de la casa el domingo 20 de diciembre a la mañana, algo que nunca solía realizar, generó sospechas. Los abogados Claudia Torrico y Enrique Piragini, quienes tienen al matrimonio Jin como clientes denunciaron la desaparición en la comisaría Nro. 12, el 22 de diciembre, luego de ser alertados de las desapariciones.
Aunque la jueza del Juzgado de Instrucción Nro.25, Susana Castañeda ordenó el allanamiento recién 17 días después.
Un jefe policial aseguró que los asesinos «dejaron rastros» antes de huir y agregaron que en el lugar donde se hallaron los cuerpos bajo tierra y envueltos en papel film hay suficientes huellas, sangre y material genético como para cotejar con eventuales detenidos.
También se encontraron cuchillos, hachas y palas que pudieron haber sido empleados en los ataques y para enterrar los cuerpos, y bolsas con tierra y restos de escombro.
Por orden judicial se enviaron oficios a Migraciones para impedir que los sospechosos puedan dejar el país, aunque los pesquisas creen que tampoco hubieran podido hacerlo ya que a uno de ellos le falta el pasaporte y además son personas de bajos recursos.
Según contaron fuentes ligadas a la causa, los buscados trabajaban desde hacía poco como encargados de los tres talleres textiles de la calle Zelarrayán, Bogotá 3642 y Eva Perón 5811.
Los otros dos sospechosos son encargados de otros talleres textiles que, al igual que «Hu», abandonaron sus respectivas casas y lugares de trabajo desde el día que desapareció el matrimonio y su empleado. Uno de ellos está casado con una joven boliviana y tienen un bebé de 9 meses.
Los pesquisas creen que los encargados mataron a golpes y puñaladas a la pareja y también al empleado boliviano, que dormía en el taller de Zelarrayán, para no dejar testigos.
Detenidos
Primero se detuvo este sábado 9 de enero al ciudadano chino, apodado “Chuna” que era el encargado del taller donde era la vivienda de la pareja china; junto con Alejandro en la villa 1-11-14.
El martes 12 de enero al sr. Hu, conocido como Daniel, en la ciudad de Salta, cuando iba a viajar a Bolivia, adonde ya fueron su mujer y su hijo.
Por eso, es probable que la jueza de instrucción porteña a cargo de la investigación, Susana Castañera, ordene la realización de ruedas de reconocimiento de la que participarán los testigos.