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Corresponsales de Bolivia estuvieron presentes en el aniversario |
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Cierre de ciclos, cierre de año. Estos días que quedan de diciembre seremos parte de mas de un brindis, de encuentros queridos, de encuentros forzados, pero de encuentros al fin. Algunos cristianos, algunos no, algunos que no quieren saber nada con las religiones. Pero los que pueden estarán dispuestos a una buena cena.
Son esos ritos familiares y sociales que nos toca vivir en esta época del año.
Nosotros desde nuestro periódico hicimos una especie de cumpleaños, el décimo.
Ya lo habíamos hecho a principio de año en La Paz, pero consideramos apropiado realizarlo en el lugar donde el medio nació, con una propuesta parecida.
Propiciar un encuentro de este tipo no es algo que estemos acostumbrados a hacer, lo nuestro es estar en la calle, registrar lo que vamos a cubrir y luego escribirlo para que salga publicado en papel. Para ello pensamos como un buen lugar que pudiera ser el Congreso de la Nación, gracias a la gestión de la diputada Cecilia Merchán, eso fue posible.
También entendieron lo valioso que era este acontecimiento, lo genuino que es este emprendimiento, las empresas que nos acompañaron la empresa Fie Gran Poder que otorga créditos a microemprendimientos, La Veloz del Norte empresa de buses de transporte, Fénix, Mercería fábrica de elásticos y cierres y el Centro Médico odontológico Virgen de Urkupiña.
Creímos que era una buena oportunidad para que los lectores o conocidos, pudieran escuchar como hacemos, y como pensamos el medio desde los diversos lugares de donde sale. Estuvo previsto a visita de nuestros corresponsales de Córdoba, Mendoza, La Paz, Oruro y colaboradores de Chaco, así como medios a los que consideramos hermanos.
Y como toda celebración andina, no se precia de ser celebración si no se arma fiesta, y para eso pensamos en Sol de América, grupo al que conocemos de cuando nosotros éramos un proyecto. La encargada de la locución, la Lic. Esther Barrera Méndez, colega de vasta trayectoria en los medios de la colectividad, también nos conoce desde nuestras primeras experiencias hasta llegar a traducir tantas intenciones en Renacer.
Como en toda fiesta que uno organiza hay ausencias y presencias, algunas se notan y otras no, y como el convite fue abierto también hubo sorpresas.
Intentamos juntar a aquellos que alguna vez formaron parte de la historia de Renacer, pasó mucha gente que puso su granito de arena, e hizo lo que es hoy: un proyecto hecho realidad.
No faltó el pedido de permiso correspondiente que se hace en nuestros pueblos, para armonizar los espíritus y pensamos en unos mates de coca y en unos budines de quinoa como productos genuinos de los que nos precedieron.
La idea fue compartir, juntarnos, ya que el ritmo de vida moderna cada vez va haciendo difícil esa posibilidad, y quedamos contentos.
Pudimos mostrar a los presentes el avance de un informe periodístico que a esta altura es documento histórico, “No nos boten, queremos votar” donde mostramos los avatares del voto simbólico realizado el pasado 10 de agosto de 2008, y la zaga continuó en “Aunque me boten, no me voy a ir” donde mostramos la odisea de los residentes bolivianos en Argentina en las recientes elecciones del 6 de diciembre pasado.
Renacer es un medio entre otros que circulan, pero tampoco es un medio más. Es una medio que se forjó sin recursos económicos, con mucho esfuerzo, como muchos de nuestros paisanos forjaron su vida en estas latitudes. Salimos cada quince días, y a veces sin darnos cuenta documentamos nuestra historia.
Nuestro medio lo queríamos con identidad, como quechuas, aymaras y guaraníes en esta ciudad lo impulsamos y fuimos sumando experiencias de periodistas de otros orígenes y nacionalidades, porque cerrarnos nunca fue le objetivo.
Pero nuestra función no es contar lo que pasa, y reproducir a los grandes medios y unirnos al coro general, eso es lo mas fácil. Por ahí sería una visión únicamente mercantil de lo que es un medio.
Tanto en Argentina como en Bolivia en 1999, cuando surgimos sólo éramos noticia en las secciones policiales, relacionados con el narcotráfico (en Argentina) o como notas de color (en Bolivia) pero eso cambió.
Hay una rica historia y aporte de nuestra gente en este espacio geográfico hoy llamado Argentina, y alguien tiene que valorarlo, si no lo hacemos nosotros mismos, nadie lo va a hacer.
Desde hace un tiempo nuestros niños sufren con mayor virulencia los embates de la discriminación, y es en las escuelas donde ocurre con mas frecuencia. Ante un estado ausente o que no quiere ver, nosotros tenemos que crear el espacio para que esa enfermedad no los afecte, facilitarle respuestas.
Pero para ello primero tenemos que valorarnos, un trabajo titánico si sabemos que desde hace cinco siglos, y eso es un tema pendiente que tenemos por delante tanto en Bolivia como en Argentina.
Para ello tenemos primero que desaprender y después inventar, algo que intentamos cada quince días, desde hace casi once años.
El panorama mediático de lo que era antes y lo que es ahora ha cambiado, por suerte hay mas medios radiales donde se pueden escuchar nuestras voces.
Sabemos que mantenerse y crecer no es un desafío fácil, mas cuando somos “invisibles” para el estado en el que vivimos.
Y nuestra obligación es tener una mirada crítica sobre lo que pasa a nuestro alrededor, no solamente contar lo que pasó, sino interpretar.
Tener una mirada crítica no significa intentar destruir a los posibles competidores, como forma de poder erigirse como los dueños de la verdad.
Siempre hay una carga de opinión, nunca se puede ser objetivo. La objetividad, como la neutralidad, no existen. Siempre se opina con mayor o menor evidencia.
No estamos para decir que está todo bien, tenemos que apuntar a mejorar, pero no por ello vamos a caer en ver la vida en blanco y negro.