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Don Evito no lo resistió |
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Evangelino Argandoña Panoso, de 68 años de edad, venía haciendo denuncias por amenazas de muerte desde el mes de Junio. Como sucede en distintas casas de la villa 1-11-14 para poder obtener un ingreso económico algunas familias alquilan dormitorios, como era el caso de don Evito, como lo conocían en el barrio.
Por su edad y los achaques, ya no podía salir a trabajar, así que sustentaba a sus necesidades por medio de alquilar habitaciones, en la casa que le llevó el esfuerzo de muchos años construir.
Así es que alquiló por 2 años una pieza de 6 x 4 m2 a Aída Casco. En el mes de Mayo don Evo, le había pedido a la inquilina que desocupe la pieza porque la necesitaba para una de sus hijas, le dio plazo de un mes para irse, a cambio esta no pagó más el alquiler y se resistió a salir.
Magdalena, ahora viuda de don Evo, manifiesta que la inquilina insultaba cada vez que el anciano quedaba solo. A eso se le sumaron las amenazas con arma blanca por parte de su hermano Félix Casco.
Los inquilinos decían apoyarse en el convenio de Corporación del Sur, que dice en uno de sus artículos que las viviendas no se pueden alquilar ni vender. Según algunos vecinos estarían asesorados por ciertos delegados que los alentaban a usurpar la casa.
Las denuncias por amenaza de muerte, fueron asentadas en la seccional 34 desde el mes de Junio, en Julio se presentan nuevamente, pero como no tenían testigos, quedó en nada. Para el mes de septiembre que el hostigamiento persistía, el caso pasó a la Fiscalía 12.
En el mes de octubre hacen una nueva denuncia donde incluyen un robo que habría estado planificado por los inquilinos, según Magdalena. Entonces interviene la Fiscalía de Nueva Pompeya y Parque Patricios, ante Secretario Dr. Hermides y se los cita a una descripción fisonómica.
Vecinos y amigos señalaron que los asaltantes habían conversado en la puerta de casa con los inquilinos antes de entrar a robar empuñando armas de fuego.
Mientras trascurrían los meses a la vez de hacer las denuncias, el dueño de casa se dirigió en varias oportunidades con nota escrita al CGP Nº 5 ante el Dr. Luís Gareca, pidiendo que interceda en el “desalojo porque tengo amenaza de muerte por toda la familia de mi inquilina”, desde allí se enviaron diversas notificaciones, pero nunca fueron oídos. Nadie le daba una solución.
Una mañana, había preparado dos cartas de puño y letra para presentar a autoridades y otra pidiendo la Solidaridad de los vecinos, le encargó a su hijo menor transcribirla y lo despidió. Aída Casco se quedó a insultarlo, eso lo puso muy mal. Le avisó a su esposa y después no habló más. A los 6 días falleció en el hospital Piñeiro por embolia cerebral.
Un día antes de morir, Magdalena pudo decirle que su carta llegó a los vecinos y finalmente sacaron a la fuerza a los inquilinos de la casa. Él desprendió unas lágrimas y al día siguiente falleció. Las autoridades que pudieron evitar eso, no actuaron.
Amparo Bellot