Una tierra insegura

Una tierra insegura
La deforestacion tiene mucho que ver con el cambio climático que hay en el mundo
 

La tierra es una sola, no sabe de aduanas ni fronteras, y lo que ocurre en un lugar incide en otro. Es lógico, es sentido común.
Todos  vemos con mayor o menor conciencia, las orillas del río de la Plata llena de botellas de plástico, llena de basura o en las montañas o el altiplano esos pedazos de plástico que no podrán ser absorbidos por la madre tierra (no son biodegradables), y eso lo hicimos los humanos, no importa si son norteamericanos, rusos o egipcios.
A veces adelantos tecnológicos que conseguimos para nuestra comodidad o para ser más eficientes a la hora de destruir al otro, o para conseguir que nuestro automóvil funcione, tiene altos costos que pasamos sin mas para las siguientes generaciones.
Leemos en los diarios, miramos en TV, o nos enteramos por otros medios que hay sequías e inundaciones, en lugares donde antes no pasaba. Y es comprobable que cada vez hace más calor en lugares como Buenos Aires o que se derriten nevados, como el Chacaltaya donde la nieve es casi un recuerdo. Y ni hablar de las paradisíacas playas del sur de Asia que sufren tsunamis, ya casi continuos.
Todos sabemos que los trágicos desmontes en gran parte de este subcontinente se traducen en nuevos espacios para venderle a China mas soja, pero muy pocos cuentan las consecuencias que acarrea un negocio para pocos, un mal negocio para muchos.
Todo parece medirse según la rentabilidad inmediata, no importa si desaparecen bosques para siempre,  y se elimina toda una diversidad  de un ecosistema que tardó miles de años de paciente trabajo de la naturaleza.
Cualquier parecido con la forma en que occidente eligió diseñar su sociedad, homogeneizando gustos, pueblos y eliminando la diversidad; es pura coincidencia.
La idea de desarrollo, nombre que reemplaza al devaluado progreso, tiene mejor imagen y es objeto de deseo para las sociedades organizadas en países. En su nombre se contaminan lugares como nunca antes pudo hacer el hombre, generando destrucción y desgracias en los seres vivos que viven en esta tierra.
La lógica es que si beneficia al hombre está bien, lo demás no importa. Ahí hay una diferencia clara con la cosmovisión de los pueblos originarios, ya que no se consideran el centro del universo, saben que son parte y no el centro o lo mas importante que vive.
Hay un equilibrio que es necesario mantener para que la vida continúe.
Vemos a diario reportes de crímenes entre personas que viven en  las ciudades, o en estos días escuchamos las grandes pérdidas económicas derivadas de  los desastres naturales, pero no se dice nada de cómo y porque se da esta situación.
Hay crímenes contra la humanidad que no se miden  en cantidad de personas muertas hoy, sino en los que van a morir porque ya no tienen el sustento para su alimentación.
Es la continuación de un genocidio, que hoy lo siguen sufriendo sectores como los indígenas, pero que nos afecta a todos.
Un tema que parece suceder allá lejos y como no lo vemos, es el de las industrias extractivas, para sostener este sistema hace falta seguir consiguiendo petróleo o metales para las industrias, y en forma rápida. Nadie garantiza que esos métodos no son contaminantes, pero como no nos afectan, parecen no existir.
No nos afectan es una ilusión porque, si cada vez se talan mas bosques, hay menos oxígeno para vivir, y menos especies que pueden sobrevivir.
Más veces de las que creemos, aquello que significan ganancias económicas, no necesariamente es beneficioso para la sociedad en su conjunto.
Será cuestión de empezar a mirar de otra manera la realidad, y hacernos responsables de un problema que es nuestro y lo será mas de las siguientes generaciones. A este paso y con este modelo de sociedades no quedarán bosques y la contaminación provocará la escacez de vida.
Vamos directo a cumplir esas profecías anunciadas en formas de películas de ciencia ficción, donde la extinción  como especie no es producto de una imaginación trasnochada. Somos la única especie con una capacidad aceitada para la autodestrucción. No sabemos si hay una forma de detener esto pero sí se que depende de nosotros. 

 

 
periódico Renacer

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