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Zapateo en el club de Ezeiza, música y danzas infaltables en las celebraciones |
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Es sabido que hay bolivianos en muchos lugares del país. Lejos de la bulliciosa ciudad, una comunidad da sus primeros pasos para reencontrarse.
La colectividad de la localidad de Ezeiza, lejos de las riñas que atestan a los dirigentes en esta ruidosa ciudad, ponen su empeño en instituirse. Son varios vecinos que viven allí desde hace algún tiempo y como siempre sucede: la necesidad de encontrarse con su cultura hace que se junten y piensen un modo de organización.
Unos de Tarija, unos de Potosí, unos de más acá y otros de más allá, los une la añoranza por ese terruño dejado hace algunos años atrás.
Los domingos se reúnen en un predio vacío que el barrio ya lo conoce como “la cancha de los bolivianos”. Sucede que era un terreno deshabitado, ellos pidieron permiso a la municipalidad para usarlo los fines de semana, lo limpiaron y desmalezaron para beneficio de ellos y sus vecinos.
Cada domingo fue haciéndose hábito el encuentro futbolístico, mientras los hombres jugaban a la pelota las mujeres acompañaban sentadas como espectadoras con sus niños.
Hasta que las damas se calzaron los botines, dejaron sus ollas y mantillas, para dejar el sudor por la camiseta cada domingo en la cancha. Para ellas el encuentro es a las 14hs. así pueden terminar sus tareas domésticas. Nelly Villca, nos cuenta que algunas señoras son fortachonas y ponen mucha fuerza en el juego. Nelly también jugó en un tiempo, pero ahora tiene bebés que cuidar y ansía que crezcan para volver a la cancha.
El entusiasmo fue tal en ellas que organizaron campeonatos con otras mujeres de otros barrios, llegaron a participar 5 barrios en el anterior campeonato. Ya hicieron dos este año, van por el tercero y es sólo el comienzo.
La asociación que armó la colectividad en este barrio, no tiene bien trazados sus siguientes pasos, pero sí tienen definido su objetivo: “estar unidos, para ver qué hacemos por nosotros, por la colectividad, por ayudarnos un poco y hacer nuestras fiestas como lo hacen en otros lugares” Nos decía don Benito Villca, el presidente de la Asociación de Residentes Bolivianos de Ezeiza.
Hicieron su primera fiesta por el 6 de Agosto para darse a conocer, eso tuvo a sus organizadores ocupados y nerviosos. Citaron a la gente temprano para después salir en procesión detrás de los bailarines. Por delante dos cargados vehículos avanzaban con el sonido.
Una entrada poco común, que fue señal del comienzo de la celebración.
Los jóvenes del barrio, bailarían una danza típica: Jallca, de Potosí, los hombres vestidos de blanco y las mujeres vestidas de negro, un bailecito que iba al compás acompañado de saltos sobre un pie hacia un lado y hacia el otro.
Como siempre pasa, las promesas y los manejos que hacen los funcionarios de municipio los sorprendió en la organización. Primero les prestarían un club y después a última hora, les alquilaron otro. Además el intendente, les había prometido un micro para trasladar la gente que iría de otro barrio vecino, les asignaron un lugar y hora, pero nunca llegó la movilidad, contaba don Benito.
Cobraron entradas para cubrir el gasto de alquiler y recibieron a los grupos de música y danza invitados. En esa ocasión recibieron al encargado de negocios de la embajada boliviana, Sixto Valdez Cueto y su esposa, compartiendo un momento ameno con la comunidad.
Tienen mucho por hacer, y el sistema del ayllu que les sirvió en su Bolivia natal, si consiguen adaptarlo al nuevo medio, les será de gran ayuda.
Amparo Bellot