Tiempos de definiciones

Se cumplió el plazo este 15 de octubre para empadronarse
 

El chico de la foto, lo encontré en las escaleras de uno de los centros de empadronamiento que tiene gran afluencia en el bario de Flores. Bajaba junto a su mamá que también se había empadronado, y estaba mirando embelesado el comprobante que le había dado la notaria.
No era para menos, hace unos meses que estaba en Argentina, y recién cumplido los 19, por primera vez en su vida iba a votar, con la particularidad de que lo va a hacer para una elección boliviana y emitirá su voto en Argentina.
Esta y otras escenas e historias me emocionaron estos últimos días con esto del biométrico. Algo esta cambiando, y ya se venía venir hace un año cuando muchos paisanos participaron de aquel voto simbólico, que aproximadamente fueron 30.000 personas.
Hubo un trabajo de concientización, difusión, y hubo por sobre todo entrega por parte de los que se pusieron esa quijoteada al hombro. Sobró eso y faltaron recursos económicos, logística y encima sufrieron un boicot interno por algunos personajes que son parte de nuestra colectividad pero que se arrogan la representación de todos y se creen dueños de la verdad.
Ese grupo que intento que esa movida del voto simbólico fuera un fracaso, días antes para dividir y confundir, abrió sus propios lugares para que la gente vaya a empadronarse y propició hechos violentos, como está acostumbrado.
Siempre es más fácil destruir porque en poco tiempo y con poco esfuerzo se consigue, porque construir conlleva mucho trabajo y sacrificio.
Justamente ese grupo que consiguió esa gesta que se intentó defenestrar de muchas maneras, al tiempo se dividió y no consiguió superar una campaña que con el tiempo los siguió debilitando.
Mientras tanto, el que boicoteó el voto simbólico hoy reclama a uno y a otros porque no los ayuda el Consulado, porque no los recibe el presidente Evo, porque el gobierno de la ciudad no los escucha.
Y la culpa de todo esto que les pasa la tienen los demás, no hay ni un atisbo de autocrítica. No hay peor ciego que el que no quiere ver.
Ahora tenemos el problema de que no se va a llegar a la cantidad estipulada para empadronar en Buenos Aires y en vez de evitar esto y movilizarse para llegar, juntándose con los demás, la mejor  idea parece ser quejarse y pedir renuncias a troche y moche.
La historia nos enseña que a pesar de las adversidades y de lo hostil que puede ser una determinada situación, con paciencia y determinación se consiguen objetivos,  como el agua orada la más dura piedra.

 

 
periódico Renacer

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