La nacionalidad del ekeko

No se le encontró el pasaporte al Ekeko y fue motivo de disputa
 

El Ekeko y la Diablada son los protagonistas del nuevo sainete que enfrenta a funcionarios de Bolivia y Perú.

Es viernes y el Ekeko fuma algo preocupado en la cocina de mi casa. No es para menos, las noticias que llegan desde el altiplano hablan de la disputa que están llevando adelante algunos funcionarios bolivianos y peruanos en referencia a la “nacionalidad” del siempre sobrecargado diosito de la abundancia. “Tranquilo, compadre. Ya sabe que hace pocas semanas pasó lo mismo con la Diablada. Cuestiones de papeles diplomáticos. No se me deprima”, le digo y le convido otro cigarrito para que siga quemando sus penas.
¿Cómo arrancó este sainete que despierta angustias entre las famosas deidades de la abundancia? Vayamos por parte, ya que como sabemos, este tipo de teleteatros diplomáticos sobre la potestad original de una danza, de un instrumento musical o una vestimenta ya cuenta con centenares de capítulos en nuestra mágica realidad latinoamericana (no se crean que esto sólo pasa por estos lados: europeos, asiáticos y africanos también tiene su propio historial de noveletas nacionalistas). Que Gardel era uruguayo o francés, que el dulce de leche es un invento argentino o chileno, que el charango es boliviano o peruano. La lista podría ser eterna, pero durante las últimas semanas, dos nuevos protagonistas han comenzado a interpretar la nueva entrega de la serie: El Ekeko y la Diablada.
La chispa que encendió el conflicto diplomático entre Bolivia y Perú, si podríamos llamarlo de alguna manera, sucedió durante la famosa elección de Miss Mundo. Resulta que durante una de sus pasadas, más precisamente en el desfile de traje típico, la representante peruano lució la vestimenta típica de la Diablada. La reacción del Ministerio de Cultura boliviano fue tan rápida como las pasadas del famoso correcaminos. “La Diablada es uno de los emblemas del Carnaval de Oruro, que en 2001 fue declarado por la UNESCO Obra Maestra y Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. Por este motivo, el Gobierno nacional y la prefectura de Oruro iniciarán el inmediatamente una campaña para "reivindicar" la Diablada como exclusivo patrimonio cultural boliviano”, expresó un funcionario poco antes de confirmar alguna que otra fiesta para lograr el apoyo popular para la medida. El contraataque peruano tuvo la misma efectividad que la delantera de su seleccionado de fútbol (no muy distinta que la escasa efectividad goleadora de la verde boliviana o la albi celeste argentina). Las desafortunadas declaraciones de Yonhy Lescano, congresista por Puno, quien calificó el reclamo como una muestra más de hostilidad contra el Perú por el deseo de Bolivia de obtener una salida al mar, hecho gasolina al fuego. Los medios de ambos países, para variar, bailando cual ménades en el bacanal: titulares en rojo, conflicto en puerta, opiniones de expertos, llamados al nacionalismo, más de lo mismo, y de verdad, ya cansan. La gota que rebalsó el vaso se dio hace pocos días, cuando la pugna diplomática se posó sobre la nacionalidad del siempre generoso Ekeko. Un diosito que no respeta fronteras, que no pide el pasaporte para cumplir deseos. Perdón que insista, pero lo veo preocupado al Ekeko en la cocina de mi casa. ¿Será por que no entiende que dos pueblos hermanos sigan discutiendo idioteces? Puede ser.
Y así, como dice el tango, fumando espera mi Ekeko hasta que alguna de los dos países le mande su documento de nacionalidad correspondiente.

Por Nicolás García Recoaro

 

 
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