¿Buenos Aires celebra a Bolivia?

La gripe A había suspendido en primera instancia la celebración, hasta nuevo aviso y tres días se decide hacer la presentación
 

Un trámite sin el color y el brillo folcklórico para la foto que se tenía pensado,  que dejó al descubierto algunas falencias de los organizadores.

Habitualmente los noticieros de televisión son muy reiterativos sobre los cortes de tránsito producidos por manifestaciones o piquetes de protesta, alertando sobre un inminente colapso circulatorio de conductores y transeúntes del centro porteño. En marcado contraste con ese fárrago de actividad cotidiana, los fines de semana del centro de Buenos Aires sólo muestran portones y accesos cerrados, un tránsito muy raleado, algunos turistas sacando fotos de lugares históricos. En ese invernal escenario de calles vacías fue donde se realizó de manera mínima la cuarta actividad del Programa “Buenos Aires celebra”, del que en el año 2009 ya se llevaron a cabo tres eventos con las colectividades griega,  israelí y rusa.
En la actualidad, al no haber una política pública activa sobre el tema migratorio en la ciudad, como los pasados intentos de la anterior Dirección de Colectividades tratando de impulsar la vigencia de derechos sociales, políticos, económicos, de integración, formas de participación-efectivas en relación a los contingentes migratorios, la actual administración gubernamental porteña delegó en la Dirección General de Relaciones Institucionales y la Dirección General de Relaciones Internacionales y Protocolo algunas actividades con relación a los migrantes en general. Dicho en general porque los contingentes migratorios en la ciudad tienen trayectorias históricas y sociales diferentes. El foco de atención, reacción y conflicto suele estar dado con la llamada migración limítrofe, donde también está incluida la peruana. En este sentido podemos citar declaraciones del actual jefe de gobierno que ilustran, en los hechos, la posición oficial. En un reportaje de un programa del canal de cable C5N, consultado sobre algunas problemáticas de la ciudad, expresaba lo siguiente: “La Argentina es un colador, cualquiera del Paraguay, de Bolivia o de Perú entra como cualquiera en su casa y se instala en cualquier lugar de Argentina, preferentemente en el conurbano o las villas de la Capital. ¿Por qué? Porque la ciudad aún en su decadencia sigue teniendo un sistema de educación pública mucho mejor que en el Paraguay, y también los hospitales mejor que en el Paraguay. En ese desastre del descontrol…“ 

 
Momento central en que los organizadores toman la palabra ante su público

Se puede celebrar entonces, súmense puestos de artesanías, comidas, bebidas típicas, cuerpos de baile y canto que brindaran un festejo más colorido y todo tendrá el insulso glamour multicultural lejano al conflicto social. Es el recurso de la folklorización como manto que opaca y oculta las historias de opresión y resistencia de nuestros pueblos y naciones. Esta lógica encuentra escenario adecuado en la emblemática Avenida de Mayo: “locación seleccionada para la realización de los eventos, por su importancia histórica para la historia de la Ciudad”. Escenario afín a una de las dos colectividades centrales del llamado crisol nacional, la migración española. La Avenida. de Mayo, entonces, es como un escenario urbano que consagra el relato oficial.
Pero, ¡ay Buenos Aires! los migrantes de países limítrofes traen pobreza y “descontrol urbano”, cuanto más si forman parte o llevan sangre y color de los pueblos originarios. Volvamos a leer declaraciones del jefe de gobierno, quien el 21 de abril del 2008 calificó a Julio A. Roca como “uno de los grandes dirigentes de la historia” de la Argentina al hablar en una acto en la Legislatura porteña, dicho que mereció la repulsa inmediata del INADI como la de autoridades de las comunidades indígenas de todo el país.
Obviando declaraciones como estas, el proyecto “Buenos Aires Celebra”, coordinado por las dos Direcciones Generales nombradas con el apoyo del Ministerio de Cultura, enuncia que tiene como objetivos “acompañar en los festejos por los días nacionales a las colectividades residentes en la Ciudad, Así, se espera a la colectividad boliviana el domingo 2 de agosto a las 12 hs. con un gran desfile con danzas típicas de la colectividad, comenzando en la Av. 9 de Julio y Av. de Mayo hasta llegar a la Plaza de Mayo. Será un evento donde todos los porteños podrán compartir, aprender y vivir las tradiciones de la colectividad boliviana.”

Una diablada participa del recorrido por la Avenida de Mayo
 

Toda una convocatoria. Como ansiosos interlocutores de esa polisemia institucional que dice todo y no contiene nada, fue Facbol que tuvo la tarea de convocar a la colectividad boliviana, con un margen mínimo de tiempo en una fecha donde el epicentro de la actividad del primer fin de semana de agosto hace años que se trasladó a Luján.
Sumado a la improvisación  la escasa difusión que hizo el gobierno de la ciudad, a diferencia de la profusa publicidad que tuvo la celebración de la comunidad israelita. Finalmente, la presentación se limitó a poco más de una cuadra, un breve acto donde no hubo más de un centenar de asistentes cuando se cantaron los himnos, mínimos discursos, la presentación de algunos grupos de danza que no llegaron a alterar el frío y desolado paisaje del centro porteño, que a las cinco de la tarde volvió a su rutina inmóvil de los fines de semana.

Jorge Vargas

 
periódico Renacer

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