Otro triste episodio en la “profesional” liga del fútbol boliviano. Bolívar ganó en cancha pero perdió en mesa.
El fútbol profesional boliviano cada día se asemeja a las ligas de fútbol callejero o de barrio (por lo informal y casi también por el nivel de juego) porque en estas últimas las definiciones de los partidos se las hace –a la fuerza– por la fuerza o por la mesa.
Venía ocurriendo hace rato pero nunca esta vez ya tocó fondo. El club Bolívar fue el protagonista de este bochornoso hecho. Jugadores, hinchada y directivos habían celebrado la noche del 5 de julio la obtención del título del campeonato del torneo Apertura 2009. En ese partido, ganado por Bolívar, había jugado el zaguero argentino Augusto Mainguyagüe.
El contrato de Mainguyagüe para con Bolívar fenecía el 30 de junio y desde entonces se hicieron prórrogas de los contratos con el futbolista y de la cesión del préstamo de la ficha federativa con Newells Old Boys, de Argentina, como también la llegada de un segundo Certificado de Transferencia Internacional (CTI) el 30 de junio, fecha en la que el libro de pases estaba cerrado.
A casi un mes, los directivos de Real Mamoré hicieron la observación correspondiente –pero para nada casual– e impugnaron el resultado de ese partido y por eso el Tribunal de Justicia Deportiva (TJD) le restó 3 puntos a Bolívar, cuyos directivos argumentaban que hubo un segundo contrato que amplió la permanencia del argentino hasta la conclusión del primer torneo de 2009 en esa fecha.
Con menos tres puntos, Bolívar queda en tercer lugar detrás del segundo San José. Sin título, sin Libertadores, sin Sudamericana. Sin nada. En cambio el club Real Potosí será próximo representante boliviano en la Copa Libertadores 2010.
Hoy martes, Bolívar presentó los descargos ante el Tribunal y dentro de 10 días se conocerá el final de esta historia, que resulta ser sólo un capítulo de una bochornosa historia del fútbol boliviano.
Este pasaje, que demuestra las flaquezas y bajezas de un fútbol que se dice llamar “profesional”, sólo es un capítulo de una historia triste, como la ocurrida el 2004 entre The Strongest y Oriente Petrolero, donde sólo después de cinco años las autoridades del fútbol reconocieron a los aurinegros como legítimos ganadores del certamen en disputa. / Desde La Paz, Richard Sánchez
Urge revisar la elaboración de contratos, los reglamentos internos de campeonatos y su compatibilidad con –al menos– el resto de los países vecinos, pero el problema de fondo (como la ha demostrado ese espejo del fútbol como lo es la Selección Boliviana) es la estructura de un autonombrado fútbol profesional boliviano.