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Muchas realizaciones documentales |
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La temáticas de las películas exhibidas en las secciones del Festival fueron la minería, los cultivos transgénicos, la trata de personas, la vida en las cárceles e instituciones del estado, la situación de los pueblos originarios, y de los emigrantes, paralelo a ello se realizó el primer Foro de Cine Social y Político donde se debatió la pérdida de público en los circuitos tradicionales, y también los mecanismos de producción para los realizadores latinoamericanos.
El cine documental latinoamericano tuvo su ventana en el DerHumALC, Festival Internacional Cine de Derechos Humanos, que se llevó a cabo de manera paralela en Capital Federal y Santiago del Estero. El eje de la discusión fue la promoción, ampliación y defensa de los Derechos Humanos en América Latina y El Caribe, buscando a través del cine nuevas maneras de generar el intercambio, la comunicación y la colaboración entre diferentes organizaciones y personas que participan en la industria. Se planteó como primordial el poder generar mayor difusión y democratización de las producciones, sobre todo las independientes, para ir logrando a largo plazo el acceso de los sectores populares a los productos del cine de calidad, ya que hoy al no existir una política orientada desde las instituciones proveedoras de cine, estas están vulnerando este derecho de los realizadores y de los ciudadanos.
Entre los participantes se encontraban representantes de diferentes organizaciones que promueven a la democratización del cine. Stefan Kaspar, representante del “Grupo Chasky”, de Perú, que desde 1982 trabaja en el campo de la producción y difusión alternativa audiovisual para fortalecer los valores sociales y culturales, de la misma manera en Brasil Vicent Carelli hace su aporte desde la creación de documentales donde los aborígenes brasileros son los que van siendo participes en el armado del documental, eso se vio reflejado en su producción "De regreso a la Tierra Buena",
Kaspar explicó que “en Perú es muy difícil el acceso ya que solo hay salas de cine en las grandes ciudades, por eso trabajamos con diferentes espacios culturales para poder coordinar la proyección de películas a lo largo del país”. Este proyecto que comenzó a reacomodarse a partir del 2000, tiene la característica de tener un funcionamiento muy parecido al sistema de distribución de las grandes compañías, solo que en pos de que la mayor cantidad de peruanos puedan acceder a ver buenas películas.
Rodolfo Cesatti de Jurua contó que él hizo el documental con el solo objetivo de contar el reclamo de devolución de sus tierras de la comunidad guaraní a la Universidad Nacional de la Plata, y cree que el objetivo esta cumplido ya que a lo largo del año la película recorrió varios festivales y espacio de proyección donde se pudo debatir el conflicto. Cesatti dijo que “si bien los guaraníes no pueden salir los noticieros a contar su verdad, si lo pueden hacer en el documental”.
A la hora de los premios, el galardón mayor, el de Mejor Largometraje, fue para el documental argentino "Ojos que no ven", que denuncia el abuso y las condiciones de hacinamiento que padecen los presos en comisarías y penales. Las menciones especiales fueron para "L'Ora d'amore", de los italianos Christian Carmosino y Andrea Appettito. También dos menciones especiales: para "El Cuenco de las Ciudades Mestizas", de Alexis Martín Fusario y para "Mein Robodad", de Marcus Dietrich.
Y las ganadoras mas destacadas en las secciones fueron la de Memoria y Dictadura que premió como Mejor Película a "Haroldo Conti, Homo Viator", de Miguel Mato. Este filme que recorre la vida y en especial la obra escrita -literaria y política- de Conti, y "Los Cien días que no conmovieron al mundo", de Vanessa Ragone.
Foco Bolivia
Esta XI Edición del Festival contó con una sección especial que se llamó “foco Bolivia”, que sirvió como ventana para mostrar a través de varios documentales las violaciones a los derechos humanos y de libertad de expresión cometidas por la facción opositora al actual gobierno de Evo Morales.
Se presentaron los documentales presidente Evo y Child Miners del director argentino Rodrigo Vásquez, Hermana Constitución de la boliviana Soledad Domínguez, Humillados y Ofendidos de César Brie sobre maltrato a campesinos en Sucre y Hacia un amanecer de Justicia, documental de Unasur sobre la masacre de indígenas en Pando, todos ellos muestran en diferentes momentos el proceso político que se está viviendo en Bolivia.
Uno de lo más novedosos fue “Presidente Evo”, que cuenta el proceso de llegada de Evo Morales al poder, durante la campaña por la presidencia en el 2005 y continua retratando escenas de los momentos más importantes de los tres años de lucha donde se aplicaron varias de las reformas económicas y constitucionales.
Rodrigo Vázquez, explica que su interés por Bolivia, es “retratar al movimiento indígena actual, y poder seguir documentando como son las luchas por el poder en un país que quiere un cambio en su forma de gobierno”.
“El film sigue su ascenso al poder y sus primeros tres años en el gobierno; la brutal oposición de la elite empresarial, los medios corporativos y los terratenientes quienes intentan detener el plan del presidente Evo de redistribuir la riqueza de la Nación entre los que menos tienen o entre aquellos directamente no tienen”, añade la periodista y también productora Gloria Beretervide.
El cine es una herramienta de expresión, pero también de comunicación que está al servicio de los derechos humanos, y que para convertirse en una herramienta de lucha y de denuncia debe ser visto como un derecho que debemos tener todos los ciudadanos. Es por ello que todas las discusiones que puedan darse en torno a su democratización tanto a la hora de la producción, como del consumo son absolutamente necesarias y deben ser tenidas en cuenta por los organismos encargados de aplicar las políticas que tienen que ver con el cine.
Noelia Carrazana