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Un pasillo de una de las villas de la ciudad de Buenos Aires |
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Representantes de diferentes villas de la ciudad de Buenos Aires se reúnen para resolver el problema habitacional que los afecta.
La crisis habitacional en la ciudad de Buenos Aires parece agravarse día a día, la falta de una política de urbanización de la villas hace que los sectores mas carenciados se vean envueltos en un sin fin de necesidades básicas insatisfechas.
Esas necesidades son las que unieron a los diferentes representantes de las villas 1-11-14, 31, 3, así como también a los miembros de las villas de V. Soldati y V. Lugano.
A raíz de las amenazas de desalojos y de la desinformación general, con el fin de aunar fuerzas para poder encontrar una solución al problema habitacional decidieron autoconvocarse. “Sábado por medio nos juntamos en las distintas villas y hacemos reuniones” afirmó Cristóbal Callasuca, vecino de la Villa Tres de Fátima, quien aseguró además que los representantes de los diferentes barrios “no son punteros políticos de las villas”.
Actualmente existen dos tipos de organizaciones en las villas: en una su representación recae en un presidente y en la otra cuya máxima autoridad es un cuerpo de delegados. La primera consiste en una comisión barrial o junta vecinal con un presidente electo. Hace unos años, en tres villas (la 1-11-14, la 31 y la 31 bis) se dio una reforma de este sistema, a partir del reclamo de mayor democratización de la organización, que culminó en la adopción del sistema de delegados por manzana. Muchas veces estas organizaciones se encuentran divididas por intereses políticos o sectoriales que motivan que sean intervenidas, tal es el caso de la villa 1-11-14.
Fue en la legislatura donde estas personas se encontraron las primeras veces y se dieron cuenta que pasaban por situaciones muy parecidas: desalojos violentos, falta de respuesta por parte de las autoridades y la amenaza de la implementación de la ley que transfiere las funciones del IVC (Instituto de la Vivienda de la Ciudad) a la Corporación Buenos Aires Sur.
“Trabajamos de forma coherente se habla de muchas otras cosas pero nos enfocamos al tema de la vivienda” recalcó Cristóbal consciente de todas las necesidades que sufren.
La Corporación Buenos Aires Sur es una empresa del Estado creada para promover el desarrollo económico y territorial, fomentando las inversiones públicas y privadas en el área sur de la Ciudad de Buenos Aires. Esta empresa funciona a través de sistemas de fideicomisos y no tiene un área específica de acción.
Bajo la Corporación las políticas habitacionales para las villas, no solo estarán a cargo de una empresa sino que además se ocuparán solamente de los barrios del sur de la Ciudad, donde tiene competencia. Situación que deja sin definición el futuro de las villas y asentamientos del norte de la ciudad, entre ellas una de las más antiguas y pobladas, la Villa 31 y la 31 bis, creando una inaceptable desigualdad entre los habitantes de asentamientos según donde estén alojados.
Frente esto y gracias a los encuentros llevados a cabo, pudieron realizar una manifestación en la Legislatura el pasado 4 de diciembre, logrando demorar el tratamiento de la ley.
Sin embargo, aún siguen en alerta, “algunos representantes e van a la legislatura todos los jueves para ver que se esta tratando y en caso de que se trate la ley se hace una cadena de llamadas para que inmediatamente nos presentemos en el lugar y nos manifestamos”, describió Cristobal.
Para comprender la dimensión del problema habitacional de la ciudad, debe tenerse en cuenta que en los barrios carenciados viven unas 350 mil personas, 12% del total de los habitantes, en situación de emergencia habitacional
Es cierto que las situaciones en cada uno de los asentamientos acarrean conflictos distintos sin embargo la lucha por obtener un vivienda propia es la misma.
Se estima que en la villa 31 y en la villa 31bis se concentran alrededor de 26 mil personas, según un reciente relevamiento hecho por 500 censistas del gobierno de la ciudad. Estas villas coexisten apenas separadas por la Autopista Illia y por veredas que son el resultado de la simbiosis entre la propia extensión de la vivienda y un límite con el vecino con quien comparten una calle. El conglomerado habitacional en ambas villas no sólo es caótico por falta de planificación de la construcción sino por la notable carencia de servicios básicos para una vida digna. En los últimos ocho años se instalaron 11 familias por semana un crecimiento que puede advertirse a simple vista: ya que hay construcciones de hasta cuatro pisos. Las manifestaciones en reclamo de ayuda social y mejoras en el barrio suelen ser recurrentes por parte de los habitantes del lugar.
En la villa 3 de Fátima los pobladores denunciaron la falta de acceso a la información y a la participación de los vecinos en el proceso de urbanización del barrio, implementado por el IVC. El predio se encuentra delimitado entre la Avda. Lacarra y las calles Ana María Janer, Mariano Acosta y Somellera. Son 16 hectáreas con una población de 2500 familias.
Entre otras irregularidades del plan de viviendas, la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires verificó que la política es diseñada sobre la base de una información demográfica parcializada, porque no contempla el crecimiento poblacional durante el demorado proceso de ejecución. Además, ante la creación de las torres que se construyeron en el lugar no se contemplaron aspectos sociales tales como la cantidad de integrantes por familia y no se condice con la multiplicidad de departamentos de uno o dos ambientes.
Asimismo en la Villa 1-11-14 se calcula que actualmente hay alrededor de 40 mil habitantes. En este barrio los avances de urbanización y cambios sociales están muy lejos de concretarse mientras que el acceso a los servicios públicos aun es muy restrictivo.
Por su parte los representantes de las diferentes villas están viendo la posibilidad de constituirse como federación para poder crear una fuerza legitima que los avale y les de representatividad frente a distintas organizaciones del gobierno.
El próximo 25 de junio llevaran a cabo una nueva marcha a la Legislatura con el fin de no bajar los brazos, hacerse escuchar y defender sus derechos.
Mariela Giménez