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Los productores intercambiaron experiencias y proponen avanzar con otros intercambios |
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En la 3° Fiesta Provincial de Semillas Nativas y Criollas, cientos de cooperativas y pequeños productores defendieron la soberanía alimentaria y la economía solidaria.
Agroecología, soberanía alimentaria, reforma agraria y derechos naturales de los pequeños productores fueron algunos de los grandes temas que se discutieron durante las dos jornadas que reunieron a miles de cooperativistas y pequeños productores de todo el país, en la 3° Fiesta Provincial de Semillas Nativas y Criollas, realizada el pasado 22 y 23 de mayo, en el Parque Pereyra Iraola.
“De los bosques, del agua, de la biodiversidad dependen la vida de todos los pueblos y la soberanía alimentaria. Esos son valores irrenunciables, que no pueden ni deben comercializarse. El mundo no es una empresa, es nuestra Pachamama y aquí estamos para mostrar nuestro esfuerzo”, me explica Román, uno de los amables organizadores que nos da la bienvenida, en uno de los accesos de la feria.
Los días acompañaron y el sol de mayo regaló una agradable temperatura en este otoño primaveral que vivieron los cientos de visitantes, que se acercaron al predio ubicado en la localidad bonaerense de Berazategui. Con más de 300 stands que ofrecían semillas, productos frescos, plantas aromáticas y medicinales, árboles y ornamentales, harinas y cereales, arroz, quesos, miel, vinos, cervezas artesanales, azúcar rubia, dulces regionales, panificados, huevos, pequeños animales, artesanías, tejidos y alfarería, artesanías en mimbre, madera y cuero; diversas charlas sobre producción agroecológica, salud y plantas medicinales, forestación, economía social y microcréditos; además de una rica oferta en documentales sobre las experiencias que las cooperativas y organizaciones sociales realizan en sus respectivos lugares de trabajo, el menú de la feria dejó satisfecho al más exigente de los visitantes.
En el puesto de la Red Puna, Ceferina ofrece sus semillas y le cuenta a un adolescente sobre los problemas que ha tenido con los títulos de su terreno en Jujuy. “Yo vengo participando en la Red Puna desde el 2002, cuando empecé a tener problemas con los títulos de mi tierra en Volcán, del Departamento Tumbaya. De a poco, junto a los pueblos indígenas, hemos ido ganando el derecho a nuestras tierras, pero también surgen nuevos problemas para los pequeños productores, como las crecidas de los ríos y la contaminación por las minas a cielo abierto que han ido intoxicando los terrenos”, explica Ceferina mientras me regala unas semillas de maíz que viajaron más de 2000 kilómetros hasta el predio platense. “Acá estamos participando en solidaridad con los movimientos campesinos e indígenas. Yo pienso que muchas veces acá, en la ciudad, no se entiende mucho lo de la soberanía alimentaria. Acá en Buenos Aires hay tanto terreno que no se usa; no se hace como en la puna, que comemos lo que producimos. Creo que la tecnología ha hecho perder el esfuerzo por trabajar la tierra. Eso da bronca. A veces pienso que estos encuentros deberían ayudar a comunicarnos, a compartir nuestras experiencias, nuestros trabajos que no se conocen en la Capital. Pero no solo hay que vivir de penas y trabajos, hay que tratar de que estas ferias nos ayuden a compartir y festejar nuestro esfuerzo también”, cierra la charla Ceferina, mientras apura el paso hasta el micro que la llevará con destino a su querido terrenito jujeño.
“A no asustarse que es un arma ecológica e inofensiva”, advierte Federico en el stand de la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la Universidad de La Plata, mientras regala bombitas de biodiversidad, un novedoso sistema de siembra que promueve una relación diferente entre el hombre y el medio ambiente. Pequeñas bolitas de arcilla que contienen semillas. Se las arroja sobre la tierra y hay que esperar con paciencia la ayuda de la lluvia y el buen clima. “Es un sistema que inventó un japonés llamado Fukuoka. Hace crecer arboles en el desierto y no hace falta arar el terreno”, me dice Federico antes de explicar la historia de la cátedra que integra. “Nosotros como cátedra venimos desde hace años peleando por el tema de la soberanía alimentaria. Y aunque todo este tema estalló el año pasado con el conflicto con los pooles sojeros, no creemos que haya una política real del Gobierno para responder a los problemas que tiene que ver con el derecho de poder elegir lo que se come, lo que se produce y como debe hacerse, que en definitiva conforman la soberanía alimentaria. Aunque venga la presidenta a inaugurar estas ferias, no han hecho grandes cambios, ni se ha planteado un verdadero cambio del modelo agroexportador, ni tampoco terminar con los grandes terratenientes, ni ampliar la entrega de tierras a pequeños productores, y mucho menos ampliar la diversidad de cultivos en desmedro de la soja. Falta demasiado por hacer. La iniciativa de los movimientos sociales y los pequeños productores está. Hay decisiones políticas que tienen que venir de más arriba.”
Por Nicolás García Recoaro