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El patio de una escuela de la ciudad de Buenos Aires |
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Caminar por las calles en estos días fríos, ayuda a entender algunas veces una realidad que muchas veces no sale por TV.
Un hombre con frondosa barba y un niño circulan dentro de una 4 x 4 en una ancha avenida y de pronto frenan, el tipo pone mala cara porque uno de esos carros con tracción a sangre de hombre dobla la misma esquina lleno de lo que el dueño del auto denominaría basura, pero cargado en ese mismo carro también lleva a su hijo. Una postal de que vivimos en sociedades donde las diferencias sociales son cada vez mas evidentes.
Pero como estamos en una sociedad donde todo se reduce a “la imagen” me quedé con el contraste de esa imagen, que de cotidiano para nuestra mirada, ya no nos provocan ni siquiera rabia ni lástima.
Es día del periodista, y entendí en ese momento porque elegí esa profesión, contar algo, porque en ese cuadro me sentí ese chico que estaba en ese carro.
Si bien no creo mucho en esas fechas que se festeja hasta el día del arquero, porque las consideré inventos de la sociedad de consumo, como por ejemplo el próximo día del padre, lo del día del periodista lo voy a usar como excusa para pensar, conectar y por sobre todo interpretar hechos que suceden y que aparentemente están desconectados.
Hoy 7 de junio es día del periodista porque Mariano Moreno fundó el primer periódico por estos lados, que se llamó “La Gazeta de Buenos Aires” en 1810.
Moreno fue el más joven de los integrantes de los “revolucionarios de mayo”, y fue tan “moderno” que creó el periódico pensando en el presente y proyectando el futuro. No era rentable ni había muchos lectores en la aldea que era antes Buenos Aires, no lo movieron las posibles ganancias que iba a tener.
Después de él nacieron o pasaron por estos lados excelentes periodistas, y de los otros, pero me quedo con Moreno y con Rodolfo Walsh.
Vaya paradoja de este país, pero estos lúcidos periodistas fueron asesinados por el poder de turno. A Moreno lo mataron en un viaje a Uruguay y lo tiraron al río de la Plata y a Walsh lo acribillaron los militares en las mismas calles donde transitamos. Los conservadores de antes y de ahora se encargaron de frenar la vida, pero no sus pensamientos.
Ellos sabían muy bien que el trabajo que hacían era importante, y dieron su vida por esos ideales, disfrutaron al máximo de su profesión.
Ambos sabían que para cambiar la sociedad donde vivían se libran batallas en muchos frentes y que
el periodismo es una trinchera privilegiada para disputar a las fuerzas conservadoras, esos que piden seguridades de diferente tipo y que ganan la batalla en el lugar donde es fundamental, en las cabezas, a través de las retinas, para ser mas precisos.
Porque para que se levanten armas o para que decidamos hacer algo, primero tenemos que estar convencidos de lo que vamos a hacer.
Esa batalla, la que disputaron con algo mas que la pluma y la palabra Mariano y Rodolfo, hoy se sigue librando y los objetivos somos nosotros. Cuando el humor de la gente dice basta, pasan cosas que al poder no le gusta, es impredecible, es inseguro.
Muchos Marianos y Rodolfos van en esos carros llevados por sus padres, deambulan por el cemento que se come hasta las plazas, y los conservadores solo ven en ellos peligro, futuros ladrones.
No vamos a caer en la trampa de que los pobres son los responsables de la delincuencia, eso que nos hacen creer a diario. Justamente los grandes delincuentes, son los que no les falta un plato calentito al finalizar el día, y cuentan con “recursos” y “títulos” para llevar a cabo sus fechorías y quedar impunes.
A ellos no les alcanza “el brazo manco de la ley”. Bastante difícil se hace creer en la justicia en el lugar donde vivimos, en el lugar más desigual del mundo.
Podríamos escribir tomos con ejemplos de fechorías e injusticias, que harían hervir la sangre de cualquiera, pero eso no tiene editorial ni espacio dispuesto para ser conocidos. O si se lo hace, no se
le brinda la importancia o el contexto necesario para entender la magnitud.
Los medios marcan la agenda y condicionan a los que detentan el poder político ¿quién es el cuarto poder? ¿el primero esta disfrazado de cuarto? ¿el cuarto es apéndice del primero?
Se disputan los partidos por las eliminatorias y se disputan otros partidos, por ejemplo hay una propuesta de Ley de Servicios de Comunicación audiovisual. Esto nos afecta a todos sin distinción de clase social o de nacionalidad, y afectará el futuro del espectro comunicativo y diseñará un tipo de sociedad.
Si ud. cree que esta todo bien, despreocúpese y siga mirando lo que le ofrecen en la pantalla.
El proyecto es mejorable, pero apunta a un cambio y nosotros no podemos darnos el lujo de mantenernos al margen. Así como tampoco podemos desaprovechar la posibilidad de empadronarnos para votar en las próximas elecciones de legisladores.
El solo hecho de que muchos lo hagan será un signo de que “existimos” y no como ahora que “no existimos” porque no sumamos votos.
Pero como todo es un proceso, justamente la creación del periódico Renacer es un mensaje inequívoco de que existimos, pensamos, interpretamos, sentimos y aportamos en este lugar donde decidimos vivir nuestras vidas. Con errores y aciertos, como todo el mundo.
Aunque como medio de comunicación tampoco existimos para las autoridades de la ciudad, ni las nacionales del país donde vivimos. No somos merecedores de respaldos y apoyos de pautas publicitarias que otros medios tienen, aunque todas cumplamos una función social. ¿Será porque creen que tenemos menos derechos?
Justamente querido lector/a la mayoría de los que comparten el gusto de leer esta publicación son bolivianos, mayoritariamente descendientes de pueblos originarios, y por lo tanto no deberían sentirse extranjeros. Nuestros abuelos vivieron por milenios en este lado del mundo, y pisamos sus restos hecho tierra y el colmo sería pensar que tenemos menos derechos que otro que nació acá.
Todos somos iguales, hijos de la tierra, sean del color que sean o hayan nacido en este u otro lado.
Pero la realidad nos devuelve otras razones, entonces a la realidad hay que cambiarla, y nadie va a venir a cambiarla por nosotros.
Pero para cambiarla primero hay que imaginarla y creerlo posible. Desde esta trinchera, por ahí nuestra función más importante es brindar información para pensarla. Jallalla!