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Amparo Torrez en en una actividad de Kory Wayra |
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“La voz femenina” de la colectividad retornó a Bolivia y se fue un pedazo de nuestra historia. Antes de partir Amparo Torrez compartió sus pensamientos en un reportaje.
Ella vino un 17 de abril de 1994, y vivió haciendo lo que mas le gusta entre nosotros. Ahora emprendió el camino de retorno, como muchos quizás lo soñaron alguna vez.
Antes de volver a su querida Bolivia, recibió a Renacer para compartir algunas impresiones sobre algo que ayudó a crear en estos 15 años, el sentimiento de colectividad.
Durante mas de 10 años fue la voz de las mañanas difundiendo el folcklore que tanto le gusta, que creó su propia fraternidad, y promete volver para participar del encuentro mas grande que se hace en Argentina.
Vino a conocer Argentina y se quedó, invitada por su hermana que radicaba en el país. Eran épocas del “1 a 1”, estaba la posibilidad de quedarse, y así fue.
“Inclusive dejé el permiso en la radio donde trabajaba en Cochabamba, ni yo creía que mi estadía iba a ser prolongada”
Yo no conocía a nadie, mi hermana tampoco, vivíamos en Wilde y mi familia no conocía a gente de la colectividad. Encontrase con un boliviano era difícil. Los primeros días me aburría y me quería volver, me decía acá yo no hago nada”.
¿Y como fue tu encuentro con la colectividad?
Yo vivía con una sobrina y estaba encerrada casi todo el día, un fin de semana ella viene con un periódico que compró en Once, y ve una publicación del programa “Sentir Boliviano” a través de la 92.1 Radio Master sábados de 10 a 12 hs, ahí tenía el teléfono y lo llamé A Hernán Pacheco Ibáñez
Le conté que tenía experiencia y me invitan. El recibimiento fue muy lindo. Hernán tenía un equipo de casi 15 personas y todos hablaban, había un montón de gente.
Después me fui para FM Río, nos fuimos con el a esa radio…hicimos juntos un programa.
Después me hacen la propuesta para trabajar con Radio Mágico.
Eso me emocionó y me encantó la idea y de ponerme en contacto con la audiencia.
¿Allí se podría decir que fue tu despegue en radio?
Si, a través del medio de comunicación la colectividad se mueve y trabaja en diferentes ámbitos, eso fue el principio de un cambio, que tenía actividades. Entrar con “Nuestras raíces” (su programa) fue distinto y fuerte.
Era lindo porque me llamaba gente de Escobar, Pilar, Cañuelas, Merlo, de lugares que en mi vida había ido, la gente tenía sus situaciones, sentimentales, familiares, y te decían “Amparo eras el hada madrina, y me involucraba”. Era el momento de que llegaba mucha juventud,
¿Y teníamos los mismos problemas que ahora?
Ya había esos problemas, en esas épocas las chicas y chicos trabajaban en talleres de costura y en la construcción. En esas 4 horas recibía como 400 llamadas. El programa se hacía de 6hs a 10 de la mañana.
¿Cómo llegaste a participar en la Radio Urkupiña?
Por suerte tuve la invitación de trabajar con Ricardo Banjay cuando se inauguró, juntamente con Ana Isabel, Sebastián Mamani, José Luis Leaños, Fernando Zalles, Arturo López. Eso fue en 1998, Kory Huayra ya estaba mucho mas antes.
Tanto Mágico como la AM Urkupiña sostienen o se sostienen de otros emprendimientos para poder sobrevivir, vos creés que siempre es necesario apoyarse en ellos apra uqe una radio sobreviva?
Yo respeto la decisión de cada uno de ellos en su emprendimiento, y no comparto ciertas decisiones de la gente que tienen sus medios. Mantener una radio con toda la palabra, correr con los gastos y mantener una programación y buscar gente capaz, idónea, es difícil, es difícil
¿Que significó la experiencia de Radio Urkupiña para vos?
Sentí ser parte de una familia y me llevo las mejores vivencias, en toda la etapa de crecimiento de Kory, no solamente un lugar dentro de la colectividad, sino de la Argentina toda, ahora es un lugar frecuentado para presentar artistas de todo tipo.
Empezó como Kory Huayra con conjuntos tropicales y fue cambiando, como las generaciones lo fueron haciendo, el folcklore tuvo su espacio se pensó en buscar un buen escenario, con buena infraestructura.
Eso fue una prueba para crecer en Argentina, estar en escenario y estar con artistas, como en el Luna Park. Esa vez quedó gente afuera para ver a los Kjarkas. Fue un sueño cumplido que nunca me voy a olvidar.
Vos, como pocas, conocés a la colectividad, ¿que aciertos y errores notás?
Yo creo que el peor problema que tenemos es de no integrarnos, de no nos podemos entender, no existe un dialogo, somos muy egoístas, no podemos aceptar nuestros errores y si lo hacemos, construimos una barrera, con el enemigo. Se personaliza mucho, se mezclan los tantos.
Yo puedo estar de acuerdo con tal actitud y el otro lo toma de otra manera. Nos hace falta aceptarnos, escucharnos, entendernos, para poder unirnos. Otro de los problemas es el egoísmo, primero yo y después vos, no queremos dar una oportunidad a quienes tienen ideas y proyectos.
La dirigencia de la colectividad boliviana se ha personalizado en pocas personas y por eso no ha podido crecer.
Ahora se vive otra realidad, algunos crecieron económicamente, pero vos notas que eso se traduce en algo.
Si me pusiera a repasar toda la gente que paso por el programa es mucha.
Ahora en la colectividad hay posibilidades económicas, pero tenemos casi los mismos problemas.
Falta entendimiento, dejar el egoísmo a un lado. Conocí chicos muy jóvenes en cooperativas, y que están muy bien y piden a gritos que se unan a ese trabajo, y no reciben la respuesta, y siempre buscamos esa cosa de triunfar personalmente y no ver al de al lado que este con nosotros.
Algo parecido pasa con pasa hoy con las fraternidades…