 |
Las nuevas generaciones necesitan que las rispideces de los actuales dirigentes puedan ser limadas |
|
|
|
Muchos suspicaces lectores en nuestra anterior edición leyeron en nuestro título de tapa el inicio de un refrán muy popular que dice: “Hecha la ley”…
El refrán completo es: “Hecha la ley, hecha la trampa” y de alguna manera algo de eso pasó con el famoso 6 % del padrón biométrico que le sonsacó la oposición al gobierno boliviano como primera ocasión experimental del voto de los bolivianos en el exterior.
Será una tarea farragosa llevar adelante un reempadronamiento, y ya lo había dicho el recientemente renunciado presidente de la Corte Nacional Electoral hace unos meses.
Seguramente su renuncia obedece a esa imposibilidad en los plazos que le pusieron las autoridades del Congreso, tanto del gobierno como de la oposición.
En el juego político, los contendientes no solamente ganan cuando consiguen imponer sus criterios sino también cuando el contrincante se equivoca. Con el tema del padrón electoral, y el voto del boliviano en el exterior, el gobierno cedió de una manera que echó por tierra sus intenciones de otorgar ese derecho; pero no solo eso se entrampó al aceptar un nuevo padrón que para realizarse, necesitará algo mas que celeridad.
Sabemos que hay temas mas importantes en la coyuntura boliviana, pero es lo que nos incumbe en particular no solo por los bolivianos en el exterior que son millones, sino por mas millones de hijos de bolivianos que deambulan por el mundo y en un futuro pueden adquirir la doble nacionalidad.
Pero volviendo a la exitosa jugada opositora, no sólo le puso un corset a la cantidad de bolivianos que quieren participar en “el proceso de cambio”, provocará enfrentamientos entre los mismos residentes de diferentes lugares por esa cuota exigua y hará que tropiece el gobierno al no poder llevar en tiempo y forma lo anunciado. Y si lo logra será de una manera desprolija, excusa necesaria para que la oposición dude de su confiabilidad.
Mientras tanto mantiene inmovilizados a los grupos que buscan que se efectivice ese derecho, hasta que se expida la Corte que ahora tiene a una nueva titular. Una forma de quitar iniciativa, y de frenar ímpetus lógicos.
Todo parece indicar que otra vez mas “técnicamente” no habrá voto de los bolivianos en el exterior, por mas leyes y deseos que propugne el gobierno.
En este juego político, los residentes bolivianos en el exterior fueron los perdedores. Habrá que analizar cómo se llegó a ese resultado, cual fue el error y por sobre todo como recobrar la iniciativa ante este “balde de agua fría”.
Hay otro refrán popular que dice “no hay mal que por bien no venga”, y esa espera que inmoviliza puede ser utilizado para seguir el juego político y proponer nuevas cuestiones para cuando se de en la práctica este derecho.
Siempre hay que ir por más, y si se trata de participar políticamente en la vida política de Bolivia, y en 40 años ya no estarán los que propugnan ese derecho si se mantiene esta modalidad, la oposición también conseguirá un triunfo a futuro.
¿Cuánto durará desmontar la estructura colonial que dominó Bolivia por centurias?
Muerto Evo seguirán todavía los desafíos, y centrar las esperanzas en una persona, no es recomendable. Ya algo pasó acá con un tal Perón.
Además dejar un voto en una urna, no es participar políticamente, con eso no alcanza.
Hay necesidades en cuanto a derechos que son ineludibles en el lugar en el que se vive, y si los procesos de integración regional siguen avanzando, pueden articularse.
Existen muchas necesidades para solucionarlas por estos lados, el gobierno boliviano no quiere involucrarse por temor a enojar al gobierno argentino que lo considera aliado.
Entonces dependerá de los mismos residentes empezar a organizarse para estos desafíos que vienen, y evitar lo más fácil que es pelearse por detalles.
¿Estaremos a la altura de las circunstancias?, pero para cerrar esta reflexión existe otro refrán que “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”.