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Miembros del Consejo Internacional hicieron una vigilia frente a la Embajada de Bolivia |
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El porcentaje obtenido para los residentes en el exterior causa aceptación y desilusión entre los ciudadanos. Sólo podrán votar los que tengan vigente su cédula, aunque no se sabe cuáles serán los criterios para medir los votos por región.
Una vez escuché decir a un tío que vino hace muchos años de Bolivia, que «no poder votar para las elecciones era como si estuviera muerto para el Estado Boliviano.» Y sí, ¿quién haría campañas políticas para un padrón de difuntos? Qué poco les importó a los distintos gobiernos que pasaron por Bolivia, su mismo pueblo, ¿qué les podría interesar de los que están afuera y sin una ley que los ampare para poder votar?
Durante muchos años, fueron negados los ciudadanos que migraron de Bolivia, excluidos por el mismo sistema económico. Hoy se los tomó en cuenta.
Pero no para el 100 por ciento de los residentes emigrados. Se supone por cifras no oficiales que serían aproximadamente unos 3 millones los emigrados y sólo una pequeña porción del 6 por ciento podría votar con la nueva resolución. Todavía no se sabe a qué países abarcará la medida, con qué criterio se va a elegir la cantidad de votantes en cada país. En verdad si observamos un poco más, notaremos que la oposición al gobierno oficial tironeo hasta último momento aprobar la ley que agiliza el empadronamiento y posibilita la participación de los residentes en el exterior, obteniendo a cambio una reducción de la representatividad originaria en el Parlamento.
Como si los residentes en el exterior hubieran sido justo la prenda necesaria para la negociación.
Aunque no se discute el hecho histórico para un país con el 70 por ciento originario, por fin tenga representación parlamentaria.
Mientras, acá en Buenos Aires, los residentes se organizaron apoyando la huelga de hambre que el presidente emprendió para obtener la aprobación de la Ley electoral. Pero ni el mismo Evo fue garantía de ello.
En Buenos Aires, dos grupos diferentes de ciudadanos bolivianos hicieron huelga, unos en el consulado, «Comité de Apoyo al Gobierno y Defensa del Proceso de Cambio» desde el jueves a las 17hs. Y otros en la embajada, «Consejo Solidario Internacional de Residentes Bolivianos en el Exterior».
Por un lado el Comité, sostuvo su huelga en apoyo al presidente originario, juntó adhesiones de los transeúntes en unos cuadernos y difundió a través de volantes, pancartas en la puerta del edificio y trasmitiendo un video de Bolivia, allí el grupo autóctono «Waynamarka» acompañó uno de esos días aprovechando el feriado largo de semana santa.
Algo desmejorados de salud, Walter Vallejos, Elena Bautista, Elena Villegas, Vicente Callisaya y Eulalia Uño quien el último día debió ser hospitalizada unas horas por presión arterial alta, aguantaron hasta el día martes a las 11am coincidiendo con el grupo que aguardaba en la Embajada.
A diario pasaban distintos compatriotas haciendo vigilia con ellos, días después comentaron a Renacer que auque sea pequeña la cantidad conseguida, para ellos es positivo el esfuerzo, sienten «que el presidente hizo todo lo que pudo, que la Ley es transitoria y que ése 6 por ciento será un 100 por ciento después». Sienten «que si el presidente no se ponía en huelga no se lograba nada».
Por otro lado, el Consejo Internacional, que aguardó con René Vásquez, Ángel Castro, Rufino Chino en el interior de la embajada haciendo huelga de hambre y con Simón Sierra y Gustavo Alarcón que debieron quedarse afuera, se sienten «abatidos como si les hubieran dado las sobras de un plato de comida».
Este Consejo que al igual que el Comité está integrado por diferentes organizaciones bolivianas, está además en contacto con otros residentes de Chile, Brasil, México, España, Honduras, Holanda y Suecia. Sienten que «tiene que quedar un precedente para las próximas elecciones y piensan elaborar un documento en conjunto por sentirse excluidos y marginados de su derecho a votar».
Entienden que Evo «aceptó las condiciones a fin de no ir a una convulsión social». Ellos apoyan el cambio pero no están exclusivamente con Evo, sino que «están por su derecho al voto de todo residente en el exterior, sea de derecha o izquierda, el derecho a la democracia» es lo que les interesa.
Ambos grupos aunque en sus inicios se separaron por disputas internas, coincidieron en exigir un derecho de civismo, en concluir a la misma hora la huelga y en hacer los mejores intentos por darse a conocer a los medios de comunicación. Algo que es novedoso para la colectividad y se está dando en los últimos tiempos.
Todavía falta aprender tal vez de aquellos que llevan la delantera en votar en el exterior, como los italianos, que tienen sus representantes por región y los postulantes van a hacer campaña política según la región del mundo que les toque para representarlos en el senado, el congreso, la legislatura o sus comunidades natales.
Nadie puede garantizar el cumplimiento de nuestros derechos como ciudadanos, sino es el mismo grupo unificado en un mismo reclamo. Hace poco un grupo de trabajadores textiles se dirigió a las oficinas de un funcionario para hacer un reclamo, mientras que los asistentes del funcionario contestaron que él no los podía recibir porque estaba reunido con otro grupo de trabajadores del mismo gremio en otro lado.
Tal vez sea tiempo de ahorrar energías en un mismo objetivo y en vez de dejar las esperanzas depositadas en un mortal, ser un gran bloque el que exija sus derechos.
Amparo Bellot