La era del deshielo

La era del deshielo
El anata andino surgió contestataria pero la iglesia sabe expotar ciertas fisuras
 

Mucha gente ya regresó de Bolivia, en los meses donde la actividad económica se desacelera. Algunos fueron a visitar a sus familiares, otros además para compartir con ellos de una manera que en Argentina no se conoce. En los Andes es tiempo de lluvias y de fiestas  el jallu pacha. Carnavales que les llaman…
La colonización tanto occidental - europea como la posterior criollo – boliviana  produjo nuevas realidades que es injusto no reconocerlo y menos emitir juicio de valor. Sincretismo que le llaman…
Pero a pesar de tantos años, siglos digamos, por intentar borrar hasta la memoria de una cultura, ella pervive en sus creencias y esta viva en las prácticas que parecen ser del tiempo del ñaupa, pero que tienen su razón de ser.
Pero no nos equivoquemos, no es que no ha pasado nada en estos siglos, una fuerte influencia en el sistema de creencias y de ordenamiento social, trastocó las sociedades del ande.
Para desaprender o desandar los pasos dados en dirección a ese progreso indefinido «que nos vendieron como espejitos de colores» será necesario mucho tiempo, en Bolivia se intenta dar un paso en ese sentido, con resultado dispar.
La colonización antes representada por el támden Iglesia e invasores, conquistadores que les llamaron…hoy viste otros ropajes y hasta sus intenciones parecen ser buenas.
Antes dejamos de ser paganos, hoy nos quieren sacar de pobres; porque para ser desarrollados también hay que pagar un precio.
No es casualidad que el país más pobre del continente mas desigual del planeta es el que resistió a precio de pobreza a los valores e ideales de la civilización, resguardándose en lugares inaccesibles y haciendo inversiones con poco retorno monetario pero con otro tipo de retornos, sin duda.
Ubicados en el árido altiplano, donde todo se hace difícil o en la impenetrable selva, donde había riquezas que no interesaban mucho, pero hoy se vuelven atractivas.
Es que este sistema global para que  perviva necesita de cada vez mas grandes cantidades de petróleo (hay mas gente viviendo con necesidades de ciudad) los cuales emiten gases, que provocan el calentamiento global, que derrite las nieves eternas de los cerros y los polos norte y sur.
Nos «vendieron» progreso y modernidad, pero lo cierto es que nos dieron pobreza y desigualdad y muy pocos nadan en la abundancia y como burros con la zanahoria muchos aspiramos a ser uno de esos privilegiados.
Arrojados en las ciudades, mendigan algunos centavos en sociedades cada vez mas violentas. Producto de ese desarrollo surgen enfermedades sociales que son atacados con una batería de fármacos que alimenta una industria tan poderosa como la bélica.
Los problemas sociales se atienden como la medicina al ser humano, se va al punto y no se ve el todo.
Una buena propaganda, el uso de los medios de comunicación y el miedo ayudan a huir hacia adelante, convencidos cada uno de la «salvación individual» por temor a inseguridades que ponen en peligro ciertas comodidades que no todos alcanzan.
No intentaremos afirmar que las sociedades  de las naciones que habitaban  este continente Abya Yala eran el paraíso, pero antes el mundo contaba con ciertas variedades  de organización social, como miradas sobre el mundo.
Excepto occidente, todas las demás gozaron de «mala prensa»  en los libros de historia, no bajaban de caníbales, sanguinarios, ingenuos o retrasados en «la edad de piedra».
Como hoy en EEUU se le dice a sus habitantes que la invasión a Irak fue para salvarlos de un dictador y para que recuperen la democracia, así existen abundantes libros de historia donde se describen las bondades de la civilización en los cinco continentes.
A pesar de que hay variedad de idiomas, el modelo social se homogeneizó en uno solo con variantes mínimas.
Según los expertos el nuevo polo de poder pasará del Atlántico al Pacífico y China es la abanderada. El gigante asiático que pasó de un socialismo con dictadura a un capitalismo financiero, cumpliendo las fases que describieron los teóricos marxistas, pero al revés.
Al fin y al cabo el capitalismo y el marxismo son sistemas occidentales de ordenamiento social que comparten una visión del mundo y la relación extractiva utilitaria de la tierra, con diferencias distributivas pero con la misma concepción.
Así como el judaísmo, el cristianismo y el islamismo comparten una concepción filosófica con variantes, pero cuya influencia se siente en gran parte del planeta.
Un sistema diseñado por los hombres que ubica a la mujer en un lugar social subordinado, de esa manera reprime a la mitad de la sociedad.
Las transformaciones que se avizoran van mas allá del orden económico político, sino interpelarán el modelo social  imperante.
Como pocos lugares, en Bolivia se cuestiona el modelo occidental a seguir y eso no es poco, pero tampoco alcanza.
Eso se esta definiendo, y por eso el grado de conflictividad, lo cierto es que no nos conviene quedar fuera de la discusión y si nos quieren apartar de ella, habrá que hacer algo.

 

 
periódico Renacer

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