Ayer y hoy Wara sigue vigente

En sus presentaciones pudo verse tambien algunos grupos de danzas
 

El grupo musical vuelve al ruedo con una producción que rememora sus mejores producciones y sigue proyectando después de 35 años.

Se  presentaron en La Paz y Cochabamba, y al término de  sendos recitales  venían chicos de no más de 15 años y amigos de la vida con algunas canas encima, para los autógrafos. Algunos no los conocían pero fueron los suertudos que presenciaron un espectáculo impecable, con una entrada autóctona y con el clásico cierre de  folcklore de ayer.
Clarken Orozco, George Cronembold, Oscar Cordova, Omar León, Carlos Daza, Dante Uzquiano, Luciano Callejas, Jorge Cloren y Carlos Alvarez son los Wara de hoy.
Antes de Wara cada uno de los integrantes formaba parte de una agrupación y según nos cuenta Omar, todo comenzó en Villazón, en la ciudad boliviana fronteriza con Argentina. Cuenta que se encontró con Dante Uzquiano quien trabajaba en Argentina. Comenzaba la década del 70’ y el rock argentino estaba en plena ebullición. Omar fue a inscribirse  para estudiar mecánica industrial, y recuerda que estuvo en un ensayo de Arco Iris, la banda que creó el hit «mañanas cam-pestres» y de donde surgió el productor Gustavo Santaolalla.
Tiempos del primer Barock (Buenos Aires Rock)
Eran flacos y de pelo largo, bien modernos y bastante raros en La Paz.
«Casi todo el grupo fuimos productos de la Revolución boliviana de 1952» definió Omar.
Para contextualizarnos en la historia, cuenta que el Manifiesto indio de Fausto Reynaga data de 1967, mismo año en que el Che moría a manos del ejército boliviano.
Su primera producción fue «El Inca», venían del rock y sus instrumentos sonaban estridentes, las guitarras lloraban pero sus letras ya recorrían otro camino, y la voz de Nataniel González, una generación que comenzó a rescatar la identidad indígena, desde la ciudad.
Ocurrían cosas en Bolivia, meses después de la salida de “El Inca” Genaro Flores crea el movimiento indio en Tiwanaku.
Sus letras tenían una búsqueda que iba mas allá de lo musical, y deciden investigar en la música de los andes, encuentran un mundo aparte, e incorporan a Clarken Orozco de Potosí, y se aprestan a preparar Maya (Número uno en aymara)
En esa época solo Ruphay y Nayra tocaban música autóctona, también los Climax y otros cantaban en inglés. Los Chaskas y los Payas hacían folcklore.
Recuerda que en las fiestas paceñas de aquel entonces se escuchaban a Los Beatles, los Iracundos y al final estos grupos folcklóricos.
Clarken Orozco cuenta que ingresó al grupo en 1973 por invitación de Omar, el introdujo los instrumentos con los que tocarían Maya, las tarkas ya eran habituaes en el ensayo.
Recuerdan que el grupo tiene buena repercusión y los invitan a participar en la película «El embrujo de mi tierra» y que les dan siete minutos y tocan música autóctona, también invitan a los Kjarkas y filman un pequeño fragmento de su famoso tema «Bolivia», que los catapulta.
Como sigue el grupo después de Maya?
-Hacemos Paya y seguimos la misma línea, hacemos también temas de coyuntura, en esa época los tarijeños querían unirse a Argentina y los cruceños a Brasil había una oleada separatista. Sacamos el tema «Chapaco».
¿Y como fue la repercusión en esos lugares?
No les gustó, nunca nos invitaron a Tarija, a Santa Cruz fuimos por la inauguración del local «El Floresta»  Cayo Flores que quería que fuéramos. Vamos generalmente a Sucre, Potosí, Cochabamba, Oruro y La Paz. Hemos estrenado Maya en Santa Cruz.
¿Cómo fue la idea de estrenar Maya en Santa Cruz?
Es que participamos en el sesquicentenario de Bolivia, en el Coliseo cerrado, una especie de encuentro internacional tipo OTI y nos promocionaron con el tema «Claridad», porque no teníamos terminado «Maya». Era un tema de rock y  sin embargo apagan las luces y aparecemos con nuestras tarkas y lluchus y al final tocamos «Waycheñita» y la gente explota. Un empresario decide organizarnos una gira y fuimos a Santa Cruz, pero nos fue mal, tocando lo que tocábamos no pasábamos de collas.
Intentamos entrar a Santa Cruz con «El oriental, Pheska» con ayuda de Roger Becerra.
Lo hicimos instrumental porque la música era muy bella.
Ahora vuelven a reeditar Maya y se presentaron en el Teatro Municipal de La Paz y en el Achá de Cochabamba. ¿Es un reconocimiento?
Si, tantos años pasaron y seguimos con el mismo propósito de seguir trabajando para un público nuevo, queremos hacer un disco con nuestros 10 LP y queremos llegar a completar ese trabajo que nos propusimos y cumplirlo.
¿Que cosas cambiaron?
Antes nos juntábamos más seguido, antes de tocar pijchábamos y después ensayábamos, ahora ensayamos directamente.
Este año tenemos tres proyectos,  editar el DVD de Maya en vivo. Así como hicimos «El oriental» con temas de Beni y Santa Cruz, vamos a hacer temas de  las 21 provincias de La Paz. Ahora hay un discurso de 200 años de libertad  y los grupos autóctonos se preguntan de que libertad les hablan, si recién nos están liberando ahora.
Tal vez le pondremos Chuquiago o La Paz, ya lo discutiremos. También haremos una producción inédita porque varios de los integrantes tenemos composiciones.
Ahora a Sucre tampoco nos llevan por eso de la Capitalía, la otra vez dan te dijo «Sucre es la capital» y lo aplaudieron, pero agregó «de la cultura» y lo abuchearon.
¿Qué satisfacciones les trajo este recorrido musical ya transitado?
A mi me emocionó escuchar el otro día  en el colegio Don Boscobandas de niños tocando los temas que nosotros tocábamos, fue muy bonito, una satisfacción que no tiene precio.
De alguna manera hay que buscar la base de adentro, mucha juventud de esa época siente lo que nosotros hemos sentido. Hay gente que viene del altiplano y se instala en la ciudad  y son profesionales, hay que buscar esa clase de personas, es una nueva realidad. 
En el borde del análisis político, afirman que Wara visualizó el ideal que estaba por venir, junto con toda una generación que ahora están en el gobierno.
«No es que han venido los de El Alto y ha cambiado todo, esto es un proceso que se dio durante muchos años».
No están ajenos a la pasión política que se vive hoy en Bolivia, pero tienen visiones dispares de como se da el proceso.

 

 
periódico Renacer

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