La mitad de la nada

Nuestras manos, las que acarician el teclado y hacen posible cada 15 días una nueva edición
 

Dice un viejo tango que “veinte años no es nada”, diez años serían la mitad exacta de nada.
Y en este mes se cumplen diez años desde que empezamos a editar nuestro Renacer, nuestro número uno. Ilusionados, emocionados y convencidos de que era posible sostener el periódico, nos aventuramos a dar nuestro tiempo, y mucho más que eso para que sobreviviera.
Daba la sensación de que habíamos nacido apurados, sin mucho mas que ganas y lo necesario para la salida de nuestro “primer bebé” en forma de tabloide.
Sacar el siguiente número era una ilusión  que se sostenía solo porque así lo creíamos y así pasaron los meses.
Como el primer objetivo era que se pudiera sostener, y no aspirábamos a mucho más, todo lo que conseguimos después, fueron logros que nos fortalecieron. La debilidad económica de nuestros inicios, fue la fortaleza que permitió que el medio se autofinancie.
Es que hasta el día de hoy, excepto contadas ocasiones, ni al estado argentino ni al estado boliviano, parece importante respaldar este tipo de iniciativas. Existen otras experiencias similares en la ciudad de Buenos Aires y son casi invisibles para quienes tendrían que por lo menos ayudar a que sobrevivan, en tiempos en que los grandes medios son mas grandes que nunca y se “comen” a los chicos. 
Algunos de los que ayudaron a dar los primeros pasos de Renacer ya veníamos con experiencias previas y sabíamos que para sostenerlo iba a ser necesario algo mas que sacrificio, entrega y pasión, también equilibrio y paciencia.
Ya existían otros  medios escritos dirigidos hacia la colectividad boliviana, cuando nosotros surgimos, pero los vaivenes económicos que nos tocó vivir estos años hizo que algunos proyectos similares quedaran en el camino.
Aprendimos de las experiencias de los que nos precedieron, tratando de no repetir los errores que observábamos, pero había poco margen para equivocarse y un traspié era casi una caída sin garantía de poder levantarse después.
De hecho varios del equipo iniciamos nuestras primeras experiencias detrás de la máquina de escribir, en 1987 (hace 21 años) cuando apareció el boletín “Tukuy Jamuichek” en el barrio de Charrúa.
“Éramos tan jóvenes” diría un sonriente Olmedo, y ya intuíamos y soñábamos en hacer esto que hacemos ahora. Otros compañeros se sumaron, no sólo periodistas, ni tampoco de la colectividad. Mucha gente entendió que el proyecto era algo mas que una publicación que contaba las cosas que pasaban.
Ese respaldo desinteresado fue fundamental para que no solo sobreviviéramos como medio, sino que pudiéramos crecer, ya que cuando comenzamos ofrecíamos a los lectores un periódico tabloide de 16 páginas en blanco y negro y durante el año que pasó sostuvimos el mismo formato pero con 32 páginas y con páginas a color.
En el medio publicamos algunas revistas, y periodiquitos para acontecimientos puntuales. También experimentamos en radio y lanzamos nuestra página web, en el 2001, cuando parecía que el mundo se venía abajo.
Pero no dependió solo de nosotros que llegáramos a los 10 años, fue tanta la gente que nos respaldó, que sería injusto intentar enumerarlos. Por suerte sabemos que ellos saben que seguimos valorando su apoyo.
Y se fueron sumando mas lectores, quizás porque también fuimos incorporando secciones y temas a nuestro medio.
De hecho publicamos una sección sobre la realidad de pueblos originarios en Abya Yala (América), que es la única que se publica con regularidad en Argentina y que da cuenta de las vicisitudes que suceden con las naciones originarias de este continente.
Podemos enumerar una serie de logros, pero no nos corresponde a nosotros remarcarlos, también tuvimos errores y olvidarlos tampoco es un buen ejercicio de memoria.
Justamente de eso se trata, ojalá hayamos colaborado en mantener la memoria alerta, en estos 170 números que sacamos hicimos un relato, sobre lo que veíamos que ocurría en Bolivia, sobre los acontecimientos en la colectividad boliviana en Argentina y por sobre todo teníamos claro que muchos de los que llegaron a estos lares son tanto quechuas, aymaras y guaraníes mayoritariamente venidos del campo.
Nosotros somos sus hijos, junto con otros hijos de diversas procedencias hoy hacemos Renacer. Es que no solo lo hacemos los que lo escribimos, también lo hacen los lectores que junto con los anunciantes logramos salir cada quince días gran parte del año.
Estamos proyectando realizar una serie de eventos tanto en Argentina como en Bolivia, como una forma de valorar lo realizado, y usted querido lector comprenderá que mirar el camino realizado sirve para mejorar lo que vendrá.

 

 
periódico Renacer

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