 |
En Viedma se preparar para este 15 de diciembre una marcha al conmemorarse seis años del asesinato de Atahualpa |
|
|
|
Julieta Vinaya fue recibida por la Presidenta y el ministro de Justicia y Seguridad.
El 15 de junio asesinaron en Viedma al joven mapuche aymara Atahualpa Martínez Vinaya, de 19 años, su cuerpo fue hallado en un descampado con un disparo en la espalda. Desde ese momento su madre, Julieta Vinaya, busca respuesta a dos preguntas: ¿quién lo mató? ¿por qué?. A mediados de octubre fue recibida en la capital rionegrina por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y semanas después, en Buenos Aires, por el ministro de Justicia y Seguridad, Aníbal Fernández. En diálogo con Renacer e Indymedia habló de los encuentros mantenidos con las autoridades nacionales y los silencios que rodean la muerte de su hijo.
-Cuando se cumplían 4 meses del asesinato de Atahualpa te recibió la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. ¿Qué le planteaste? ¿Tomó algún compromiso?
-Le dije quién era Atahualpa, quién era yo, qué cosas quería hacer Atahualpa, de dónde era. Sentí que hablaba de una mujer a otra mujer, de una madre a otra madre. Quería que supiera que hace más de cuatro meses que estoy tratando de saber la verdad, de saber quién asesinó a mi hijo y por qué. A ella le llamó la atención, porque Viedma es chico y hay una recompensa de 100 mil pesos. Dijo que nos iba a ayudar y esa misma noche derivó el caso a Oscar Parrilli, [secretario general de la Presidencia]. Parrilli contactó con la gente de Aníbal Fernández [ministro de Justicia y Seguridad] y ahí empezamos.
-¿Qué surgió del encuentro con el ministro Aníbal Fernández?
Necesitaba agotar todas las instancias. Sabemos que desde Viedma se está trabajando, pero necesitaba -yo personalmente, como mamá- que alguien más fuera a trabajar, y es eso de alguna manera a lo que se comprometió Aníbal Fernández. Seguramente va a ir una abogada a Viedma para trabajar con la fiscal, Daniela Zágari. Así que tengo una pequeña esperanza, porque hasta ahora no tenemos nada en concreto. Ya han pasado más de cuatro meses y no tenemos nada.
-El expediente por el asesinato de Atahualpa tiene 1500 fojas, pero no hay pistas de quién lo mató.
Se investigó vida y obra de Atahualpa y en el expediente no sale absolutamente nada ni relacionado ni vinculado con la droga, porque en un primer momento es eso lo que se quiso hacer. Los allanamientos que se fueron haciendo todos estaban relacionados con la marihuana y la cocaína. Una qué veía de afuera, que habían armado un circo y que en realidad eso no era.
-El cartel con la cara de Atahualpa está en Río Negro, el Estado ofrece una recompensa de 100 mil pesos; pero en cuatro meses no hay información. ¿Por qué?
Ni bien lo asesinaron salió la recompensa de los 100 mil pesos y a pesar de eso nadie vino a hablar ni dijo absolutamente nada. Para nosotros es llamativo: “¿Qué es lo que está pasando que la gente no se acerca?”. Estamos hablando de resguardar la identidad, y hasta el momento nadie se ha asomado, es como que vos ves que hay cierto temor en la gente.
-En la investigación se consideraron las amenazas recibidas por los vecinos de la toma ‘30 de marzo’, donde Atahualpa le ayuda a su hermana y a otras personas a construir su casa.
En algún momento se investigó, porque amenazaron a Gustavo Lagos, que es un muchacho de la Universidad [Nacional del Comahue]. Sé que se ha hecho la denuncia en Fiscalía y se ha estado tratando de averiguar, pero por el momento no se supo más nada de eso.
-¿Pero se profundizó esa línea en la investigación del asesinato de Atahualpa?
No, se ha investigado algo, pero no a fondo.
-¿El asesinato de Atahualpa es el primero de esas características en Viedma?
No, en Viedma tenemos otros casos, a Fredy Pazos lo asesina la policía hace ya más de 15 años. Lo golpean y aparece tirado a las afueras de la ciudad. Investiga la gente de la Fiscalía y la policía. Años después descubren que los mismos [efectivos de la brigada] que estaban investigando fueron los que lo asesinaron.
-¿Cómo ha sido el comportamiento de las autoridades provinciales en todo este tiempo?
Hemos tenido apoyo desde la Legislatura en todo lo que sea volantes, afiches, sacar publicidad por los medios, ellos han asumido ese compromiso. Hemos tenido una entrevista con el gobernador y el gobernador se puso a disposición de nosotros, ya a los tres días del asesinato de Atahualpa había una recompensa de 100 mil pesos que los ponía la provincia, así que de alguna manera veíamos ahí cierto compromiso. En un momento necesitamos ponernos en contacto con un investigador, pero no teníamos la plata para pagarlo y el gobierno dijo que ellos iban a pagar a la gente que nosotros buscáramos para que investigue el caso. Ellos están disponibles, sólo que en esto nadie habla, nadie viene y te dice qué pasa. Entonces sentís como que hay cierto miedo en Viedma. ¿A qué? No sé. Por ahí me pongo a pensar que Atahualpa vio algo que no tenía ver o escuchó algo que no tenía que escuchar. ¿Atahualpa estuvo en el momento equivocado en el lugar equivocado? Por ahí en las noches me pongo a pensar ¿qué pudo haber sido?, o se confundieron, no sé.
-La pregunta sigue siendo quién y por qué.
Sinceramente a esta altura una ya sospecha de todo el mundo. Pienso que hasta el asesino puede estar marchando con nosotros. Hasta de los propios amigos, de la propia policía, de la gente que se va sumando y después desaparece. Yo siento que recién comienzo este camino, que es un camino largo por lo que veo. Cuando me desespero intento tener la imagen de Atahualpa sonriente que me dice: “Tranquila, ya vamos a saber”.
Hernán Scandizzo
Indymedia Argentina