La región será la nueva prioridad del país comunista, que busca asegurarse los recursos necesarios para sostener su nivel de crecimiento.
Primero fue Europa, luego África y ahora América Latina. China prosigue su estrategia de tejer alianzas con todas las regiones del planeta con el fin de asegurarse los recursos de que carece para poder seguir creciendo. En síntesis, éste es el objetivo de la gira que esta semana desarrolló el presidente de China, Hu Jintao, por América Latina y el
Caribe, antes de acudir a la cumbre de los países de la región Asia-Pacífico que tendrá lugar en Lima entre mañana y el domingo. Las pautas de esta ofensiva política y comercial china respecto a los países de la región están contenidas en un Libro Blanco que el gobierno de
Pekín hizo público poco días antes del inicio del viaje de Hu.
En la publicación, el primer ministro Wen Jiabao define las líneas de actuación que seguirá Pekín en los próximos años. Se trata de incrementar las relaciones con una región del mundo que, según señala, cuenta con “abundantes recursos, una buena base para el crecimiento económico y social, y un tremendo potencial de desarrollo”. Este documento estratégico señala la necesidad de profundizar en aquellos aspectos en los que existen carencias en el gigante asiático. Así, apunta que es ineludible que China aumente los intercambios económicos, en especial en los sectores energéticos y de recursos minerales, con los países de América Latina. Propugna, asimismo la creación de acuerdos de libre comercio con los países de la región.
A cambio, China planea contribuir a mejorar las condiciones de infraestructura de la región. Pekín propone “reforzar la cooperación práctica con los países latinoamericanos y caribeños en la construcción de infraestructuras de transporte, información, comunicaciones, obras hidráulicas e hidroeléctricas, entre otras áreas”, señala el documento adoptado por el gobierno chino. Y, además sugiere la posibilidad de reducir la deuda de estos países, si bien precisa que eso ocurrirá “en la medida de las posibilidades de China”.
Se trata, en definitiva, de seguir la misma línea de actuación que el gobierno de Pekín emprendió primero con Europa en 2003, y luego con África en 2006. Ahora le toca el turno a América Latina, donde China tiene firmados acuerdos comerciales en materia energética con Venezuela.
El viaje del presidente Hu Jintao “al frente de una delegación de casi 500 personas entre ministros, altos funcionarios, empresarios y periodistas? se integra en esta estrategia de seducción de la región. En esta ocasión el mandatario chino visita sólo tres países, pero el esquema es el mismo: tender puentes comerciales y ampliar su influencia política. Un aspecto que cobra especial relevancia en la medida en que América Latina siempre ha sido considerada una zona de influencia de Estados Unidos.
A su paso por Costa Rica, Hu sentó las bases para negociar un tratado de libre comercio bilateral que se firmaría en 2010. De esta forma, Pekín demostraría su agradecimiento al gobierno de Costa Rica por romper las relaciones con Taiwán un año y medio atrás. El gesto tiene importancia porque se trata del primer país centroamericano en poner fin a sus lazos con Taipei.
Costa Rica es un país estratégicamente muy bien situado para las inversiones chinas. Puede servir de base de lanzamiento para exportar los productos del gigante asiático a toda la zona del Caribe, México, Estados Unidos y Canadá. Ello explicaría, también, el interés del líder chino en visitarlo. Luego de su paso por Cuba, el presidente chino inició ayer una visita a Perú con el mismo fin: la firma de un tratado de libre comercio. Actualmente, los intercambios comerciales entre los dos países superan los 6 mil millones de dólares y China aspira a ser el primer socio comercial de Lima en 2009, sobre todo en los sectores de minería, infraestructura y servicios.
El nuevo foco de interés está puesto en una región con la cual los intercambios comerciales con China se elevaron a 102.570 millones de dólares en 2007, según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), un objetivo marcado inicialmente para 2010.
El largo adiós a la isla de Taiwán
El Libro Blanco sobre América Latina lo define claramente: “El principio de una sola China es la base política sobre la cual Pekín establece y desarrolla relaciones con los países latinoamericanos y caribeños. El gobierno chino aprecia la adhesión a esa política y su abstención de desarrollar relaciones y contactos oficiales con Taiwán, en apoyo a la gran causa de la reunificación de China”. Este enunciado tiene especial relevancia en América Latina porque es la región del planeta donde Taipei goza de mayor reconocimiento diplomático. Ninguno de los tres países que visita Hu Jintao en esta gira -Cuba, Costa Rica y Perú- reconoce a Taiwán. Con ellos tres, Pekín ya se comprometió a firmar amplios acuerdos comerciales.
La Vanguardia