La vivienda que es esquiva

No tardó mucho en venir la seccional de La Matanza para intentar convencerlos de retirarse del lugar
 

Son más de 20 familias que intentaron volver al lugar donde vivieron durante meses en Villa Celina, pero fueron repelidos.

El terreno en cuestión lindero a la Avda. Gral. Paz (límite entre Capital y Villa Celina), frente al Autódromo Municipal.
Hace casi un año fueron desalojados violentamente de ese lugar, donde habían construido sus precarias viviendas y comenzaron a organizarse para recuperar lo perdido.
Fue así que se instalaron con carpas y con cuanto utensilio les quedó del desalojo y vivieron a la intemperie en el caluroso verano, al lado del Autódromo, del lado de Capital, allí estuvieron meses.
Pero no fue tranquila esa experiencia, ya que sufrieron amenazas y agresiones para que se retiraran del lugar, mientras tanto sus representantes participaban de sendas reuniones con representantes del IVC del Gobierno de la Ciudad y de las autoridades del Partido de La Matanza, pero las mismas fueron infructuosas.
Sabiéndose manoseados, estas familias tomaron la decisión de instalar sus pertrechos en la Plaza de Mayo, donde estuvieron junto a sus niños en los meses mas fríos del año.
Se los tentó con planes de asistencia, que más que asistencia son formas de sacarse el problema de encima ya que para que esta ayuda sea continúa, los requisitos se van haciendo cada vez más difíciles de cumplimentar.
Al tener una alta exposición en la plaza principal del país, se acercaron algunas organizaciones sociales y funcionarios del gobierno nacional, pero no pasó nada, muchas promesas, dura realidad.
Según el relato de los afectados, uno de sus problemas era la indefinición del propietario para poder negociar la posibilidad, esta situación se zanjó y el mismo pertenecería a la  Sociedad de Fomento  Vicente López y Planes
Estas familias iniciaron un diálogo con los supuestos nuevos propietarios y firmaron un acuerdo de alquiler, por lo que intentaron ingresar para volver al lugar donde vivían.
Según el relato de estas familias, los miembros de la policía no ahorraron en maltratos, inclusive con mujeres, una de ella le reclamó un celular a un agente de civil.
En su última incursión realizada a mediados de octubre, Renacer estuvo presente junto a otros medios y las familias fueron notificadas por los policías que eran acuitados de usurpación por orden de la fiscal Susana Cañas, (la misma que increpó a autoridades bolivianas el año pasado).
Los representantes de los vecinos, construyeron una casilla pero solo fue para ver la reacción de los oficiales, que esta vez no procedieron al desalojo.
Los vecinos auspiciados por un abogado tienen la prueba que necesitan para seguir su tumultuoso camino.

 

 
periódico Renacer

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