La esperanza no puede ir sola

Frente a la Plaza San Francisco cuelgan el cartel con sus demandas donde transcurren los días de huelga
 

Una primavera indecisa dio paso a días de extenuante calor, inusuales para esta época del año. En los andes centrales ya comenzó la época de lluvias y muchas comunidades esperan ansiosamente el agua para sus cultivos.
En los últimos días acaecieron varias novedades en el ámbito político que con el tiempo afectarán en lo social. En Bolivia se aprobó el llamado a referéndum para aprobar la nueva Constitución Política del Estado, consensuada entre el partido de gobierno y partidos opositores. Mucha polvareda levantó en Bolivia las modificaciones al texto original.
En la potencia hegemónica se realizaron elecciones y resultó ganador el candidato del partido demócrata, un estadounidense que alberga la esperanza de millones tanto en su país, como en recónditos países del mundo, tanto en el centro, como en la periferia del planeta.
Son muchas las expectativas las que genera su condición de “afroamericano”, y hasta se lee una suerte de reivindicación histórica, sobre el acontecimiento, ya que la mayoría de sus “hermanos” son descendientes de esclavos que los invasores europeos trajeron a Abya Yala (América) para trabajar en las tierras arrancados a las naciones que habitaban este continente.
El fenómeno Obama dentro del país donde nació, alienta tales expectativas ya que la participación electoral fue histórica, en Kenya donde nació su padre, hubo fiesta nacional, y hasta Evo Morales está contento porque cree que al ser de un sector discriminado garantizará una nueva forma de ejercitar el poder.
Sin duda ha sido el tema omnipresente en la mayoría de las empresas periodísticas mundiales, como buena periferia empiezan a elucubrarse como afectará a cada sector que se siente afectado.
Pero es importante saber que el color de piel, y una sola persona, no garantizan cambios en sociedades que son parte de un engranaje mucho mayor y que tiene la forma de deshacerse de aquellos que lo intenten.
Tampoco el discurso garantiza las líneas a seguir una vez que alguien alcanza el poder político, vale la pena recordar la experiencia de Humberto Toledo, ex presidente de Perú quien hizo su campaña presentándose como “cholo”, pero exacerbó el modelo neoliberal que el actual presidente peruano continúa impulsando.
Su origen étnico fue utilizado para atraer votos y los consiguió. Pero después la realidad es distinta.
Para cambiar la realidad hace falta paciencia y tiempo, además de un número significativo de personas, para ver en ejemplos esto que intentamos tematizar, tenemos muy cerca las huelga de hambre que impulsan algunos ciudadanos bolivianos en diferentes países. Aunque la mayoría de las personas apoyan este reclamo, pocos son los que pueden llevar a cabo una medida, y si bien el gobierno boliviano en el discurso apoya la iniciativa, en los hechos mucho no hace para conseguirlo.
¿De quien depende que este derecho se haga realidad?

 

 
periódico Renacer

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