Una bartolina en Buenos Aires

La diputada Julia Ramos Sánchez
 

Un referente de la organización de mujeres que es parte del MAS dejó algunas visiones de cómo se piensa el proceso de cambio, en estos días de definiciones.

La diputada del MAS por la provincia Avilés del departamento de Tarija,  Julia Ramos Sánchez y una decena de mujeres de organizaciones indígenas en Buenos Aires, tuvieron una reunión informal.
Ella apareció con su trenza negrísima luciendo su vestido típico del chaco boliviano, Fernanda Ortega que abrió su casa para recibirla, le dio la bienvenida junto con su hermano Hugo.
Fue una reunión informal, cada una de las presentes, contó su actividad,  militancia  y proyectos y coincidían en la identificación con el proceso que impulsa el presidente Evo Morales.
Julia Torres contó que vino  directo de Bolivia donde participó de la maratónica sesión que aprobó  el llamado a referéndum por la CPE. Consultada sobre las modificaciones realizadas al texto original, respondió que no tenía mayores precisiones pero consideraba que era una derrota de la “derecha”.
La diputada hizo escala en la ciudad de Buenos Aires de camino a la ciudad de  Santa Fe donde iba a participar de un encuentro.
La charla se hizo mas intimista, cuando contó que tenía un hermano viviendo en el país, pero que no puede ubicarlo desde 1988, el se llama Cecilio Ramos Sánchez.
Sobre su vida de campo recordó que es “compartir la vida con pulgas, piojos y vinchucas. No tenemos luz, tenemos mechero”.
No queremos niños que sigan sufriendo, tenemos que superar brechas para el cambio social. Para el cambio social es necesario tener en cuenta a la flia, el hombre solo y la mujer sola no alcanzan”.
Contaba que en algunas reuniones hasta sus propios compañeros de alto rango le decían que “si fuera tu marido te echaría a patadas de estas reuniones”
Sobre el feminismo, ella no abona con esa teoría, ya que las mujeres son las que educan a todos los niños, “hasta los cinco años, toda palabra, todo gesto, lo aprende de la madre. A veces nosotras mismas le decimos que no lloren porque son machos, y son mas fuertes y a sus hermanitas les hacemos lavar”.
Ella es licenciada en enfermería y cuando estudiaba y convocaba a reuniones en la universidad de Tarija sus compañeros le decían despectivamente “es una vergüenza que las ojotas estén en la Universidad”.
Ella asegura que a veces sus “paisanos” no tienen las mismas oportunidades, inclusive señalaba que pierden su propia lengua materna y eso es beneficioso para los grupos de poder.
A continuación hizo un breve resumen de su carrera política, que comenzó en 1999. Pasó de ser secretaria de Actas, a Secretaria gral., de la subcentral y después de la Federación de Mujeres Bartolina Sisa.
Reconoció cierta ingenuidad en aquella época ya que se decían independientes, pero iban a las reuniones de todas las agrupaciones políticas.
Le llamaba la atención que la mayoría de la gente elegía  como representantes a personas que no conocían la pobreza.
Eso en el 2005 fue cambiando.

 
Al terminar la reunión algunos se sacaron fotos para el recuerdo

“A mi me da tanta fuerza cuando los escucho a ustedes a la distancia, hombres y mujeres con una esperanza, por un mundo mas justo. Somos del instrumento político, somos los que sufrimos, pero cuando uno tiene conciencia ideológica, ya no hay donde perderse”.
Apuntó sobre la educación donde los que estudian tienen dos caminos, los que van a estudiar para vivir de eso, y otro es el camino de los que adquieren los conocimientos y después lo vuelcan a su comunidad.
A pesar de ser legisladores por su condición de indígenas no dejaron de recibir insultos, y humillaciones, pero reconoció que muchos de esos jóvenes eran pagados para con B$ 300 por día para hostigarlos. “Corrió mucho dinero y nos hicieron enfrentar entre pobres”.
Sobre la manifestación de medio millón de personas que llegaron a la Plaza Murillo, consideró que era peligroso ay que cualquier chispa podría generar incidentes incontrolables, por eso no se quiso llegar a un extremo.
Ramos calcula que en el 2010 cuando se realicen las elecciones para todos los cargos de gobierno, van a poder modificar con mayoría plena aquellas modificaciones que tuvieron que realizar.
Era casi la despedida y le preguntaron de que pueblo indígena era ella, pero ella se definió como campesina, aunque otra compañera como excusándola dijo que todavía hace falta un recorrido para que se defina como tupi guaraní.

 

 
periódico Renacer

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