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Una médica efectúa exámenes para evaluar salud de uno de los huelguistas en la ciudad de La Paz |
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Hoy hacen huelga de hambre en Chile, Argentina y Bolivia. Así comienza a expandirse el pedido de miles de bolivianos que exigen el cumplimento de su derecho a votar residiendo fuera de su país.
Ellos, los bolivianos que emigraron (se calcula que podrían ser de 3 a 3.5 millones), quieren que se escuche su voz de una vez por todas pues quieren formar parte de la historia crucial boliviana que en estos momentos se escribe. Por eso avanzaron de los palabras de protesta a la acción y en este momento se puede contar en Bolivia a cinco huelguistas en La Paz, en Argentina a ocho en Buenos Aires y tres en Córdoba y finalmente en Chile, cinco en Arica. Todos ellos en los consulados bolivianos.
Desde el norte chileno
“Soy boliviano y nacido en La Paz”, dice Mateo Almendro, a tiempo de enseñarnos su cédula de identidad chilena. Sólo 15 de los 40 años que radica en Chile Mateo ha sido considerado “emigrante legal”. “Hemos comenzado la huelga el pasado lunes 27 de octubre, siguiendo la iniciativa que tuvieron los compatriotas en Buenos Aires porque sencillamente nos hemos cansado de ser ilegales sin siquiera el derecho a votar”, cuenta Mateo, quien emigró para trabajar en la industria salitrera del norte chileno, territorio boliviano antes de la Guerra del Pacífico. Desde entonces, y una vez que pasó el boom del auge del salitre al terminar la década de los 50, los bolivianos que emigraron sólo pueden dedicarse a la agricultura y al comercio. “El boliviano es un emigrante flotante porque siempre se desplaza desde el norte chileno a Bolivia. Yo por ejemplo llegué a La Paz para pasar la fiesta de Todos Santos con mis familiares”, explica Mateo, quien junto a otras personas está atenta a todo lo que pasa en el sexto piso del edificio de la Federación de Fabriles en La Paz, sede del piquete de huelga.
Por un derecho nunca vigente
Los residentes en Argentina, que en un principio eran 20 y ahora sólo quedan cuatro, retomaron la medida de presión porque si bien la Coordinadora Nacional por el Cambio (Conalcam) exigió entre sus demandas –además de la ley que convoca al referendo sobre la nueva CPE– que el Senado apruebe la ley que garantiza el voto en el exterior, ahora se olvidó de ese planteamiento. “Por eso estamos en huelga de hambre porque creemos que nosotros debemos seguir en lucha y si bien hay varias entidades y organizaciones que se suman a nuestra causa luego de un tiempo ya no son consecuentes”, explica Mario Flores, quien se encuentra en La Paz desde hace más de un mes.
Los residentes bolivianos que llegaron a La Paz esperan que el Senado –controlado por la oposición política– apruebe la ley que garantiza el derecho del voto, sancionada sin ningún problema en la cámara de Diputados, donde el oficialismo tiene mayoría. “De esta forma se garantizará que los millones de bolivianos que vivimos en el exterior podremos votar en las elecciones nacionales del 2014 y 2019”, señala Mario Flores.
La lucha no es para nada fácil y cobró factura en la salud de Zenón Choque, quien junto a sus compañeros ya llevaban 20 días de huelga de hambre en La Paz (sólo consumen agua y mastican hojas de coca), quien fue dado de baja el pasado viernes y tuvo que ser trasladado a Buenos Aires.
Tiempo de definiciones
“Sólo cuando nos organizamos en estas huelgas de hambre se hizo escuchar nuestra voz”, declara Mario Flores, quien cree esta medida de presión podría repetirse en los demás países con alta población emigrante boliviana. De ser así, podríamos estar asistiendo a una huelga de hambre globalizada pues hay bolivianos en muchos países y que podrían unir fuerzas pese a las fronteras pero con una misma voz de protesta.
En las últimas declaraciones a medios periodísticos los encargados de prensa de los ayunantes anunciaron que tienen pensado instalar una carpa en la Plaza Murillo para aguardar en vigilia para que los senadores no puedan ignorarlos, como lo hacen hasta el momento.
Desde La Paz, Richard Sánchez