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Última reunión donde acordaron los pasos a seguir ante el panorama |
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Cuando conseguir una vivienda se vuelve más difícil de lo que ya es, una buena dosis de paciencia se hace necesesario el caso de un fideicomiso en Villa Celina.
En estos tiempos es muy difícil acceder a una vivienda, más aún cuando se ha sido estafado. Orlando Cámara, un damnificado nos decía que más de 300 familias habían sido estafadas al asociarse a un contrato de fideicomiso que ofrecía un plan de viviendas, propuesto por la inmobiliaria Tarraubella S.A. y por la empresa constructora ZETACE S.A.I.C.I.F.
El plan propuesto por el fideicomiso consistía en la construcción de 44 torres con capacidad para 16 familias cada una y empezó a llevarse a cabo en los ’90 en el barrio Sagrado Corazón de la localidad de Villa Celina, en el Distrito de La Matanza de la provincia de Buenos Aires. En el 2007, a dos años de ser intervenida por la justicia, pudo terminar la torre 22, del resto sólo quedaban en desolación las bases de las torres 23 y 24.
Polonia, una socia damnificada, se había anotado en el año 1992, con todo el sudor de su frente pagó cada cuota, mes a mes hasta el año 2006. «Veíamos que se estaba construyendo en el barrio y nosotros también queríamos tener una vivienda para nuestros hijos, para eso nos esforzamos tanto» admitió.
Como ella, unas 368 familias, muchos de ellos ciudadanos de nacionalidad boliviana, veían caerse en pedazos la ilusión de la casa propia. Se movilizaron a distintas oficinas gubernamentales del distrito en pos de una respuesta, ya que Tarraubella no daba señales y los pagos los seguían efectuando en el Banco Boston.
Distribuyeron volantes, colgaron pancartas en las bases vacías hasta que recibieron una respuesta de la jueza interventora Lidia Nélida Otero que dio a saber en una nota que hasta noviembre del 2006 «las deudas inmobiliarias y municipales superaban los 4 millones de pesos, más tres embargos por parte de la Dirección General de Rentas de la provincia de Buenos Aires».
Desde entonces la interventora pidió el apoyo de la gente para respaldar al Fideicomiso ante el Municipio pidiendo que dicte la Declaración de Interés Social sobre el barrio, eso haría que se le condone la deuda inmobiliaria, dando paso a la escrituración de las viviendas otorgadas.
La municipalidad nunca dio señales de acceder a ello, ya que el Fideicomiso lo propusieron dos entidades privadas que se comprometieron a pagar impuestos municipales y rentas por los terrenos y al parecer no habían cumplido.
Por ello es que 48 socios formaron una sociedad civil, la Cooperativa Concertación, para salir de su crisis y urgencia. Tomaron las bases y empezaron a levantar las paredes, fijaron una cuota dando trabajo a vecinos albañiles y dedicándose intensamente los fines de semana cada uno, con la fe de construir para todo el Conjunto. Fabricaron sus propias ven-tanas para ahorrar presupuestos, así como toda compra la hacen por cantidades mayoristas.
Una de las últimas compras fue de una máquina desmalezadora, con la que limpiaron todos los arbustos y pastizales que habían crecido en los alrededores, aventajando los hechos de inseguridad.
Un escribano visitó y certificó los avances que habían obtenido, eso sirvió para que por fin una empresa aceptara hacer la colocación de redes cloacales en ése sector aún deshabitado.
Recientemente un grupo se reunió con Hebe de Bonafini, representante de las Madres de Plaza de Mayo, quien mandó agregar al cartel de la cooperativa su nombre como madrina y los contactó con el presidente del INAES. Ese contacto les trajo un poco de tranquilidad porque ya una vez en la oficina del INAES se extravío la carpeta donde llevaban adelante su trámite, lo que implicó que iniciarán su trámite de nuevo.
Expulsión física de la fiduciaria
Hasta el momento la gente de la cooperativa, tomó las instalaciones de la Administración del fideicomiso. Con los avances con-seguidos la gente se siente segura de progresar y hacer crecer su barrio con su propio esfuerzo.
Esta administración de la cooperativa, ha alcanzado grandes logros como el de lanzarse a la edificación de un nuevo edificio, el 31. Viendo esa solidez, otros vecinos se quieren sumar a la cooperativa, en muestra de ello salieron a apoyarlos en una situación que terminó con tomar las oficinas y expulsar físicamente a la Agente fiduciaria, la Dra. Cantaruti, con quien se había celebrado el contrato de fideicomiso en los inicios.
Como resultado, según nos dijo telefónicamente al cierre de esta edición el tesorero de la cooperativa y administrador de la torre 29, Orlando Cámara, la Dra. Les hizo una propuesta: «ella quiere seguir en el poder, seguir con su cargo del fideicomiso, poniendo a la cooperativa como Ente Recaudador».
Tendrán una reunión donde escuchar su propuesta. Aunque ya la han denunciado ante la Inspección General de Justicia por dolo o fraude.
Amparo Bellot