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Joven bailarina en la entrada el primer domingo |
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Después de la festividad que terminó a medianoche en los límites de Nva. Pompeya y V. Soldati, volví a mi casa y lo pri-mero que hice fue poner el agua para el mate. Andaba con abstinencia verde por un par de días, así como de noticias y encendí la compu para ponerme al día de lo que pasaba en mi país.
Como era feriado, no ocurrió algo relevante mas que accidentes y lo de «los señores de la bolsa» que están siendo rescatados por los estados capitalistas. Que sube que baja, que el dow jones, que el merval o el bovespa.
Después nuestros grandes medios, rescataron la maratón de la ciudad que fue desde el centro hasta Villa Lugano, y las 15.000 personas que participaron del Festival Pepsi Music y me preguntaba si no habían reparado por desconocimiento o a propósito sobre el acontecimiento de Charrúa.
Que mas de 20.000 personas se junten en un acontecimiento cultural, con cero esfuerzo o
apoyo de ente gubernamental alguno, es una noticia que cualquier medio que se precie publicaría.
Los medios igual que el gobierno de la ciudad tendrán sus razones respetables para ignorar algunos temas y priorizar otros, ese no es nuestro problema, pero podemos hacer algo al respecto si quisiéramos.
Seguramente hay problemas más importantes en nuestro ámbito, pero no deja de ser llamativo, ya que somos ciudadanos con iguales derechos que cualquier hijo de vecino. Esto que parece una obviedad, algunas veces se nos olvida, quizás acostumbrados a que no nos tienen en cuenta.
Pero no sirve lamentarse, dependerá de nuestra actitud generar esos cambios, y para llegar a esa instancia será necesario organizarse, eso implica incluir a cada uno de los actores, valorarlos y respetar las diferencias.
Pero como es evidente en esta fiesta, ni siquiera hay respeto entre nosotros, menos va a haber de los demás.
Sólo una mente muy reducida verá estos dos domingos jornadas de fiestas y de descontrol, hay búsquedas, afirmaciones, inversiones (no sólo monetarias) y también transmisión.
Por ahí «estaría bueno» que se hicieran propuestas para mejorarla, pero será necesario sentarse en una mesa y barajar ideas, ya que no puede seguir como está porque como dice le refrán, «a río revuelto, ganancia de pescadores».
Hasta ahora los que van, un poco incómodos, pueden disfrutar en forma gratuita lo que les proponen sus mismos paisanos, que se gastan un dinero con gusto, para mostrarse; pero ese gasto puede aminorarse.
Los que lo disfrutamos no gastamos un peso, en concepto de entrada, cualquiera puede venir, no hay un interés monetario y eso da la espalda a otras formas mercantiles de celebraciones.
Si hace 30 años la celebración no paró de crecer fue por el esfuerzo de muchos, y tanto esfuerzo puede irse por la borda, si no se encara de otra manera nuestra participación.
Ahí es donde entran en juego algunas cuestiones de política cultural, existen promociones, existen maneras de que no sólo nuestra colectividad pueda disfrutar de esta manifestación cultural, también otros vecinos de la ciudad. Será necesario que las carteras de Cultura de ambos gobiernos se pongan a trabajar para evitar tantos contra-tiempos innecesarios en la frontera.
Pero para ello, hay que ir con ideas y no hacer «la clásica», cortarse sólo e intentar imponer la que le beneficia solo a uno o a un sector.
Todo no se arregla con dinero, además son necesarias ideas y por sobre todo amplitud y centrarse en cuestiones puntuales para no irse por las ramas.
Se empezó a difundir cierta idea de hacer una demostración de esta manifestación cultural el próximo año en la Avenida de Mayo, no es mala idea, pero como bien dice el adagio futbolero, hay que ir «paso a paso». No se puede pensar en abrir otros frentes, cuando tenemos Charrúa sin resolver. Primero lo primero, segundo lo segundo.
Porque no pensar en palcos, como en Oruro, porque no pensar en desdoblar en dos jornadas, las fraternidades que bailan un domingo no bailan el otro.
Así bailan todos.
Pero no todo es fiesta en la vida, es costumbre que terminada la misma, recién los actores de la misma vuelven a juntarse cuando ya está próxima la siguiente.
Será necesario un esfuerzo para reunirse aplacados e idear una manera de que ganen todos. No es tan loco.