Tukuy Kallpa inauguró un nuevo terreno

Después de la ch'alla se bailo la tradicional cueca para celebrar
 

Emotiva reunión de un grupo de familias, para ch’allar el terreno conseguido, para la Festividad 2008.

Junto a la juventud de los grupos de danza de Villa Celina con ropa de ensayo, estas familias e invitados celebraron la bendición e inauguración del nuevo terreno comprado por la asociación cultural y religiosa Tukuy Kallpa. Adquirido hace pocos tiempo, luego de haber terminado de pagar las correspondientes cuotas, la asociación comienza una nueva etapa. El desafío en este sentido es doble, pues ya cuentan con una sede construida, en este predio sus sueños y esperanzas ya van delineando un complejo institucional para toda la zona.
A las 14 horas comenzó la ceremonia, sencilla. Si bien unos días antes ya habían realizado la tradicional k’oa en una reunión local de las familias activas que integran la asociación, este domingo fue el momento de la bendición a cargo del cura de la iglesia de la zona y de cierto modo fue preparativo de la Festividad de la Virgen de Copacabana a realizarse el domingo siguiente, donde las familias ese domingo irán a multiplicarse por miles. Precedido por un minuto de silencio en home-naje a los muertos de la ahora recordada «masacre de Pando» en Bolivia, luego de las bendiciones, la ch’alla y papel picado para los buenos augurios, comen-zó el infaltable festejo comunitario entre las fami-lias presentes, con cueca y huayños incluidos mientras compartían empanadas. Luego llegó el turno de las presentaciones de los grupos de danza locales, a los cuales se les sumó un grupo de sikuris que trajo la música andina originaria.
El terreno comprado, cinco mil metros cuadrados, lo fue a partir de invertir los recursos que una vez por año genera la Festividad, único ingreso tangible y significativo de la institución. Está ubicado al final de la Av. Olavarría, a pocas cuadras de donde comienza el Barrio Sarmiento. Si bien aún no se cuenta con un proyecto y destino de uso preciso para el terreno, era necesario comenzar a utilizarlo pues por un lado se deben pagar impuestos y escrituración, ya se le debe ir realizando algún tipo de mantenimiento para quitar los yuyos y la basura que algunos vecinos inaprensivos suelen dejar. También para que, finalmente, sea el lugar de reunión de la Festividad de Villa Celina, lo cual si bien no es la solución ideal por la gran cantidad de gente que concurre tradicio-nalmente, utilizar este terreno concluye con una especie de peregrinaje forzado y errabundo que tuvo que padecer la asocia-ción para encontrar un lugar donde se realizara normalmente la festividad.
Después de los incidentes ocurridos en 1994, que ya describimos, se alquilaron los terrenos de un club privado que obligaba a realizar esfuerzos extras y precisos para que no resultara en pérdida, pues se deben sacar permisos, alquilar baños químicos, invertir en propaganda, en contratar parte del personal de la jornada para seguridad, mantenimiento, cobrar entradas, alquilar equipos, lidiar y ordenar la cooperación con la policía, etc… y pagar el alquiler de los terrenos!
Todo así hasta que hace pocos años esos terrenos son loteados, el club se traslada y se urbanizan esos predios. Hace dos años la festividad ya tuvo que realizarse entre casas en construcción, calles abriéndose, escombros y tierras removidas. Fue el último año en ese lugar.
El año pasado se había llegado a un acuerdo para alquilar el predio de una sociedad vecinal de la zona. Pero la irracionalidad de los inspectores, combinada con la desidia y desinterés de las autoridades del municipio, directamente decidieron prohibir la festividad…dos días antes!... pese a haber tramitado los permisos para ser realizada en un predio privado. Sólo hubo misa y una procesión en pocas cuadras de la zona céntrica de Villa Celina, mucho malestar de bailarines e integrantes de las fraternidades para con el municipio, pero no con la asociación Tukuy Kallpa, de quienes supieron apreciar los esfuerzos para la organización en la emergencia planteada.
Ahora parece presentarse una nueva etapa. Este terreno no sólo pretende ser el lugar definitivo de la Festividad de Villa Celina, también, una herramienta de genuina integración y progreso de todos los habitantes de Villa Celina.
                        
Jorge Vargas  

 

 
periódico Renacer

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