Directo al corazón

Latiendo y sufriendo desde Buenos Aires
 

Muchas veces hemos oído que Bolivia, por su ubicación territorial vendría a ser el corazón de Sudamérica. Lo ocurrido hace días entonces, sería una herida al corazón de la región.
La masacre de Pando no fue  un enfrentamiento entre grupos, como intentaron mostrar algunos medios de comunicación, fue una matanza en el que los manifestantes portaban palos como elemento disuasivo.
Los métodos usados, pasaron de la presión al terror, pasando de la destrucción de edificios públicos hasta el asesinato de civiles a manos de paramilitares.
De todos los modos posibles la oposición rabiosa intentaba conseguir muertos y provocar violencia, ya que en ese panorama iban a ser fácilmente achacables al gobierno de Evo Morales.
De hecho los incidentes en Sucre del año pasado donde murieron tres personas, la oposición responsabiliza al gobierno boliviano aunque el caso esta en proceso de investigación y se sospecha de francotiradores que pudieron provocar los incidentes hasta un punto de violencia que no había retorno. Es como una chispa provocada para que se incendie todo.  
Muchos países de la región sintieron el golpe, es que no hay realidades aisladas, lo que pasa en los estados nacionales de la región, no nos es ajeno, y los problemas son casi comunes.
Hoy Sudamérica se debate en superar las entidades regionales con diferente suerte como la Comunidad Andina de Naciones (en declive) o Merco-sur (con objetivos que empiezan a superar lo meramente económico) y ahora la reciente creada Una-sur que dio su primer paso.
Lo ocurrido en Santiago de Chile, es histórico por el costado donde se mire, es la primera medida de Unasur como ente regional que solo tiene cuatro meses de existencia, lograron consensuar un categórico pronunciamiento que sentará precedentes ante futuros conflictos regionales posibles. Fueron una sola voz.
Otra novedad es la movilización espontánea y en gran número de residentes bolivianos en Argentina, que demuestra una vez más, que lo que pasa allá no le es ajeno a los cientos de miles de personas que tuvieron que emigrar.
La capacidad de movilización no es tan significativa como la necesaria organización, para seguir ligados a  un país del que nunca se quisieron ir, sino que no tuvieron otra alternativa.
Algunos consiguieron estar mejor y tienen sus familias, tienen una vida hecha y no pueden volver aunque quisieran.
Pero en este mundo moderno al irse de un país, las personas no pierden la nacionalidad
Seguramente muchos se habrán dado cuenta que para influir en Bolivia, con movilizaciones no alcanza, que tendrán que organizarse mejor para  presionar a las autoridades bolivianas y conseguir el voto de los residentes bolivianos en el exterior.
Sería una profundización de la democracia y una forma de incidencia directa a través de las urnas y sería una especie de reparación por tanto desprecio con que la clase política boliviana nos trata.

 

 
periódico Renacer

Zaikoms // Diseño Web