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La noche anterior al referéndum simbólico el compromiso de algunos residentes en la Plaza Tupac Amaru |
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Es tan reciente el emocionante «revocatorio simbólico» en Argentina organizado por residentes bolivianos, que por ahí no alcanzamos a percibir la magnitud de lo conseguido.
Se pueden sacar varias mora-lejas, la primera es que la organización puede superar algunas barreras económicas, segundo, sumado a la entrega de los que dieron su tiempo gratuitamente para que esto se lleve a cabo; se consiguen resultados que sorprenden.
Esto mas allá del «síndrome del perro del hortelano» que sufren muchos de nuestros «dirigentes» que «no comen, ni dejan comer», que se en roscan en diferencias infantiles y pierden energías en dilucidar quien «ladra mas fuerte».
Fueron mas de 30.000 personas las que sintieron esa necesidad de emitir su voto, a sabiendas de que tenía valor, ¿cómo no va a tener valor?
Que no se incluya en el conteo final, de la Corte Nacional Electoral, es una cosa, pero eso no le resta legitimidad, le suma heroísmo.
Por ahí es un dato menor, pero en Argentina, ese domingo fue el día del niño, se vio a muchos padres que les dieron un gran regalo a sus hijos, demostrarle que a pesar de que se los retacee derechos, ellos con su deseo y con el tiempo van a cambiar esa situación.
Nunca antes la colectividad se movilizó de esta manera, ni siquiera es comparable a la manifestación realizada en 2003 para que el gobierno «carnicero» de Sánchez de Lozada parara con la matanza en El Alto. Es un cambio de actitud, ahora además del contundente apoyo a Evo, hay un mensaje explícito a los dirigentes de Bolivia, es que quieren ser parte del país que los terminó echando. Eso también es una novedad.
El fenómeno Evo Morales en el horizonte político, con aciertos y errores, es una realidad innegable. Esto se vio en la colaboración prestada por ciudadanos argentinos que participaron de veedores o colaboraciones varias de organizaciones sociales.
No fue sorprendente que los medios impresos de Bolivia «ningunearan» esta lección democrática, no hubo mayor relevancia, en contraste con los grandes medios impresos en Argentina que le dedicaron artículos, recuadros o menciones con imágenes y testimonios. Fue raro escuchar a muchos colegas que intentaron minimizar esta «patriada» argumentando que es mínima la cantidad en comparación con la cantidad de residentes bolivianos que viven en Argentina.
Aunque con sus propios ojos podían ver que los organizadores, hacía enormes sacrificios, sin financiamiento ninguno, poniendo dinero de sus bolsillos.
La Corte Nacional Electoral de Bolivia tendrá que tomar nota de esta organización, de cómo llevar a cabo una próxima elección donde ese voto cuente, esto fue como un ensayo y fue exitoso por donde se lo mire.
Las mesas fueron donde habita la gente y no al revés.