Culpan a un muerto por obstrucción

El 25 de mayo de este año, en las cercanías de la estación de Liniers del ramal Sarmiento, un joven boliviano fue atropellado por el tren. El juzgado no se encargó de identificar el cuerpo, pero sí llevó adelante una causa por entorpecimiento de los servicios públicos, de la que el muerto fue declarado inocente.

El día 25 de mayo de 2008, Carlos Elvis Peñafiel Blanco fue atropellado por una unidad del tren Sarmiento en el paso a nivel de la calle Barragán.
En el caso intervino el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal Nro. 9 por una causa iniciada en contra del infortunado joven de 22 años, a raíz de un supuesto entorpecimiento de los servicios públicos. El cuerpo quedó en la morgue sin ser identificado. Con él, la familia pudo dar recién el 30 de junio, después de buscar por todos los lugares posibles, pedir ayuda en el Consulado de Bolivia, y a través del Centro de Orientación de las Personas. Fue este organismo el que le facilitó al tío de la víctima la ubicación de 7 N.N. con las características de Carlos.
Cuando finalmente lo encontraron, se enteraron de que la causa ya había sido cerrada. El cónsul José Alberto Gonzáles se encargó de averiguar ante el juez que entendió en el proceso, Dr. Octavio Araoz de Lamadrid,  qué es lo que había sucedido y por qué la causa se había cerrado tan pronto, en menos de un mes, y sin intentos de verificar la identidad del muerto.  
El juez le facilitó la resolución del caso, titulado como “Peñafiel Blanco Carlos Elvis s/entorpecimiento de servicios públicos”, archivada por la inexistencia de delito. Resulta extraño que la víctima sea considerada como acusado, como victimario. Además los únicos testigos citados fueron el conductor del tren y el guarda, ambos empleados de la empresa TBA.
Según el juez, la causa fue cerrada rápidamente por su eficiencia y porque la conclusión es que el deceso se debió a un desgraciado accidente.
Un insólito caso más para darnos cuenta que “la justicia” es rápida en algunos casos, pero inexistente en otros; y para alertar a todos los ciudadanos sobre como se resuelven estas tragedias en oficinas frías.

Laura Figueiredo

 

 
periódico Renacer

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