El sólo hecho de llegar a Europa pensando que aquí un “latino-sudaca” tendrá un desahogo a las motivaciones económicas entre otras personales, nunca se nos había pasado por la mente que esa “simple acción de recorrido trans atlántico” iba a ser vista como miserable.
Así se expresó Nicolás Sarkozy presidente de Francia y principal responsable del pacto propuesto a los ministros del interior de los 27 países de la Unión Europea. Expresión desde luego xenófoba como de quién emanó, después de hacerse el héroe en el ditirambo y basta batalla mediática hace días cuando la liberación de algunos rehenes desde las FARCS. Precisamente con una y en concreto. Pero ese es otro tema. Lo cierto es que Sarkozy, hizo alusión sobre los “inmigrantes” latinoamericanos y de otras regiones del mundo que llegan al viejo continente aludiendo: “No recibiremos más la miseria del mundo…”.
A la vez de endurecer con mas rigurosidad la política de inmigración, a pesar de que los ministros del interior de los países de la unión europea, reconocen en los documentos participados a la presidencia francesa, que a primero de enero de 2007 había en la UE cerca de 19 millones de extranjeros no comunitarios, lo que representó un 3,8 por ciento de la población y cuya contribución a la actividad económica fue contundente y no se puede negar. Pero que a pesar de eso, a la llegada inevitable e interminable de nuevas familias a España, preocupa y de sobre manera a la cúpula decisiva de la UE a tal grado que no saben ya que hacer con los más de ocho millones de “personas ilegales”.
Para algunos países que aún tienen la “entrada libre” (Bolivia no, desde el pasado mayo de 2007) al territorio europeo, y otros que vienen arriesgando la vida en pateras o barcos náufragos desde África, Europa es una carta de vida última que se juega. Y sobre esta carta muy sucio jugaron a título de “pretextos” de la propuesta de Pacto Europeo sobre inmigración que Francia ponía en consideración en la reunión de Cannes el pasado siete de julio, en realidad la intensión es expulsar a los “ilegales” a fin de sólo quedarse con la comunidad extranjera registrada normativamente a fin de “cooperar en desarrollo internacional” con los países de origen de estos últimos residentes. Y para no ser tan rauda y tajante con estos decisivos y clamorosos ministros, algo de eso en rumores que pasan por algunos medios de comunicación y alguna información de boca a boca entre las familias de nuevos residentes -información que a veces funciona mejor-. Se sabe que algo de eso es cierto, como que ofrecen cierto monto económico si expresamente se demuestra la intensión de regresar e invertir ese dinero e su país. Pero no para todos los países de los que se viene… Como siempre la cooperación internacional siempre dando la enfermedad y los remedios en nuestras sociedades latinoamericanas.
Pretexto o no, también puede llamarse también hipocresía. Porque hace unos pocos días antes de que propusiera “ese pacto”, el presidente en cuestión y muchos otros de la Unión Europea; en Lima en una de esas tantas cumbres faranduleras, entre otros temas hablaron de derechos humanos y después como si fuese un puñalazo por la espalda, estos países dizque de primer mundo reaccionan de este modo, con gente que viene en su mayoría a trabajar y no a capitalizar lo suyo, para variar. Puñalazo que reacciona ante un dicho poco reconocido humanamente al que “ninguna persona es ilegal”. Waldo Albarracín, defensor del pueblo en Bolivia advirtió sobre este tema: “décadas anteriores ingentes cantidades de migrantes europeos llegaron a países de Latinoamérica y jamás fueron tratados en forma inhumana, por el contrario se les dio todas las posibilidades para se inserten socialmente y formen parte de nuestra sociedad”.
Afortunadamente la Unión de Naciones Suramericanas (UASUR) conformada por Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guayana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela; rechazó a la llamada Directiva de Retorno de la Unión Europea (EU) y denunció cualquier intento de criminalización de los migrantes que pueda implicar la aplicación de esa normativa.“Hoy cuando se advierte que por razones de crisis económica en cada país, muchos compatriotas latinoamericanos migran a Europa, lo mínimo que tenemos que esperar es que en esos países, que se jactan de tener una cultura democrática, los traten en forma humana y se respeten sus derechos humanos”, expresaron. Y basados en el principio de coherencia, indican los Estados miembros de UNASUR y exigen a la vez un trato justo y humanitario para todos sus migrantes en la UE, en consonancia con la generosa acogida brindada a cientos de miles de nacionales europeos y sus descendientes en América del Sur, desde hace más de quinientos años. Sólo que la memoria es frágil. Y la libre movilidad de cada persona es un derecho inherente al ser humano.
Desde Sevilla-España
Wendy Inarra
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