Fueron cinco mil, eran millones

Una nutrida columna del Movimiento Tupac Amaru de Jujuy en la marcha del Congreso
 

Contra el modelo de la soja, la Organización Barrial Tupac Amaru de Jujuy  se hizo presente en Buenos Aires en el acto de apoyo al gobierno.

«Volveré y seré millones» fue la frase de Tupac Amaru antes de su ejecución a manos del imperio español en la época de la colonia. «Volveré y seré millones» dijo Eva Perón poco tiempo antes de fallecer, consumida en una intensa lucha por la dignidad de los trabajadores argentinos. Ambas figuras, junto al Che Guevara y la wiphala de los pueblos originarios, son los símbolos que identifican a la organización político barrial, Tupac Amaru, que desde la provincia de Jujuy viene expandiendo intensa actividad en las provincias del noroeste argentino, allá en el límite con Bolivia.
Fueron cinco mil quienes llegaron a Buenos Aires el martes 15 de julio a la Plaza del Congreso, para expresar su apoyo y presencia militante en la lucha planteada por la redistribución del ingreso y de la riqueza en la Argentina, de manera que las familias de este país puedan acceder a una vida con mayor dignidad, en resistencia contra ese modelo impiadoso de producción que se encuentra detrás del cultivo de la soja, de su sistema de siembra directa y del inmenso daño que se le hace a la madre tierra y al equilibrio ambiental, afectando a tantos campesinos y pueblos de originarios en varias provincias argentinas, produciendo un éxodo rural constante y la vida marginal en distintas ciudades argentinas.
Luego de casi un día de viaje en los micros, las columnas de la Organización Barrial Tupac Amaru demostraron gran disciplina de movilización desde la esquina de Belgrano y 9 de Julio, marcharon sobre la Avenida de Mayo hasta la plaza, y llegaron con sus cánticos y consignas ejecutando diversos instrumentos de percusión y los infaltables vientos andinos, las quenas y sikus, llamando la atención por la energía, la disciplina en la algarabía y la gran cantidad de banderas blancas con la imagen de Tupac Amaru dibujada en firmes líneas negras, las múltiples wiphalas y grandes pancartas que los identificaban por localidad, todas sujetas por las manos morenas de jóvenes, que eran mayoría, pero que no opacaban la presencia también significativa de mujeres y mayores en las columnas.
Era la real América Morena desfilando en el centro porte-ño, a diferencia de otras expresiones y organizaciones políticas, bastaba escucharlos, con-versar con ellos y percibir su directa ascendencia kolla, quechua, aymara. De cierto modo eran esa línea del Qapaq Ñan de compromiso profundo con nuestro continente, mirando con detenimiento nuestra real historia como continente, que va desde su sangre de pueblos originarios, pasa por rebeliones sintetizadas en Tupac Amaru, en las luchas del siglo XX de las cuales Eva Perón y el Che Guevara son referencias tan indiscutidas como necesarias, hasta la actual construcción de formas organizativas que expresen la necesidad de cambios y participación propios de la sociedad actual, en este aún incipiente siglo XXI.
Mientras esperaban las palabras de Néstor Kirchner, Renacer pudo conversar con algunos de ellos. Manuel, de Perico, con una remera blanca con la figura de Tupac Amaru nos contó algo de la actividad que llevan adelante en gran cantidad de barrios en la capital jujeña, como en los pueblos de la quebrada y en el interior de la provincia, que están en una etapa de expansión a las provincias vecinas. También forman parte de la CTA (Central de Trabajadores Argentinos) de Jujuy, las actividades que desarrollan son múltiples: cooperativas de vivienda, textiles, de adoquines y ladrillos, comedores, actividades educativas, comunitarias, culturales, políticas.
En algunos barrios tienen una actividad definitoria para la vida de la comunidad como en el Alto Comederos. En la relación con el actual gobierno lograron articular una sólida relación en la gestión mutua con el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, construyeron en su ciudad el primer CIC (Centro Integral Comunitario) A quien no estuviera informado de estas relaciones le habrá resultado sumamente extraño ver marchar en el acto del martes 15 de julio a los ministros Alicia Kirchner, Carlos Tomada, los Secretarios de Deportes y de la Mujer, junto con las columnas de la Tupac Amaru y al lado de una de sus principales referentes: Milagro Sala.
En pocos años establecieron una relación múltiple e igualitaria. Como señaló Milagro en su discurso frente a la Presidenta Cristina en el mes de mayo, en un acto en Jujuy, que «tenemos que entender los argentinos y los jujeños, que todos tienen obligaciones y nosotros necesitamos salud, trabajo y educación; pero también como jujeños, como argentinos tenemos obligaciones».
Esas obligaciones son el compromiso integral por una sociedad más justa, reclamando pero también construyendo, «a contracara de las minorías egoístas e insolidarias que nunca comprendieron el país, ni nunca lo comprenderán».
Mientras se retiraban para volver a sus barrios en el norte argentino, el anochecer porteño los vio ocupar la ancha Avenida de Mayo con la imagen de Tupac Amaru, escuchó la alegría, sintió la fuerza social, el cambio cultural que representa esta organización barrial. La profecía de Gabriel Condorcanqui va siendo cumplida.

Jorge Vargas

 

 
periódico Renacer

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