Tiempo de oportunidades

El simpático toro Cleto, apodo del vicepresidente que definió la suerte de la ley del gobierno fracasada, se instaló en los medios del poder real
 

Hay historias y profecías autocumplidas, también hay segundas partes de historias que venimos arrastrando desde centurias. Se vivieron días de definiciones por estos lados, luchas de poder, hipervisibles en las pantallas. También en las calles.
Parecían dos equipos, con hinchada propia, como quien quiere hacerle sentir al otro su convocatoria.
¿Qué se definía? Un porcentaje de dinero que significativamente no es mucho para las arcas de los terratenientes o los cuentapropistas del agro, ni para el gobierno.
Pero lejos estamos de una lucha de buenos contra malos, ambos colaboraron para llegar a esta instancia, prepararon el ring y se zambulleron en la lucha.
Las diferencias son mas sutiles de lo que parecen, son solo unos millones mas o menos que quieren ser administrados directamente «por sus propios dueños».
Hubo si una lucha de poder, para demostrar quien maneja «la nave» del país. El gobierno estuvo obnubilado por sus logros económicos y mejoras en las condiciones de vida de parte de la población (comparado con la crisis del 2001), y con una aplastante triunfo electoral hace menos de un año. Por otro lado los terratenientes, con un nutrido sector  de cuentapropistas con aspiraciones a mejorar sus ingresos aprovechando los exorbitantes precios internacionales de la soja y quienes detentan el poder real.
Entonces decidieron jugar el juego democrático, para ver quien ganaba de cara a la sociedad, esa partida.
El poder real, además de tener billetera para aguantar meses sin trabajar, es el que  modela las conciencias e influyó en la opinión pública para que «su» reclamo parezca justo, o hastiar tanto a la gente con el tema para que por sobreexposición impida que pueda medir la importancia de lo que esta en juego.
Los medios de comunicación, llamados el cuarto poder, con los avances tecnológicos y con su nivel de penetración en la vida cotidiana de todos nosotros, es mucho mas que eso.
Sino observemos a nuestros niños, cuando le prendemos la tele creemos que ellos se están distrayendo, que es inofensivo, y es una «solución» ante la falta de tiempo que tenemos para atenderlos. Pero no, no se trata de un entretenimiento querido lector, al mirar estamos consumiendo un producto, un paquete de configuraciones e ideas del mundo exterior, o lo que  nos venden del afuera.
Nosotros a la información que nos llega la procesamos y accionamos acorde a la lectura que tengamos.
Así como no existe la objetividad, los medios de comunicación jamás de los jamases «reflejan» la realidad, la construyen, la diseñan, acorde a su conveniencia.
Ud. se preguntará ¿Por qué tantos pro-gramas de chimentos en la franja horaria de las 14 a las 17 hs.? 
Recuerdan cuando se hablaban pestes de los servicios que prestaban las empresas del estado, todos los medios coincidían, ¿y que se hizo? privatizaron hasta las joyas de la abuela y los juguetes nietos.
En el momento en que instalaron esa idea y cuando la gente lo creyó, ganaron.
En esta lucha que no terminó, perdió el gobierno, pero ¿quiénes ganaron? ¿el campo? ¿qué es el campo?.
Los que vivimos la situación del país desde hace 10 años  vimos azorados como los que fueron echados por los cacerolazos del «que se vayan todos» de la clase media, volvieron a cobrar protagonismo. Nunca se fueron, ocupan bancas, están incorporados en el proyecto «nacional y popular», y mostraron la hilacha.
Los cambios sociales llevan mas tiempo de lo que quisiéramos y si dependen de pocas personas, podemos encontrarnos con este tipo de escenarios.
Una buena idea que se barajó como “carta” para asustar al contrincante fue crear una nueva Ley de radiodifusión, para que la profundización de la democracia deje de ser un slogan. Es tiempo. 

 

 
periódico Renacer

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