Rap en Bolivia

Abraham Bojorquez Hojas de coca chulo y hip hop
 

En el marco de las jornadas “Buenos Aires Boliviana”, Johana Kunin presentó su trabajo “Rap político en el altiplano boliviano”.

El rap boliviano mezcla estilos folklóricos ancestrales y modernos, sonidos del hip hop con letras sobre la revolución y el cambio social.
El hip hop movimiento artístico y cultural –que surgió entre los años 1960 y 1970, en barrios pobres neoyorquinos como Bronx, Queens y Brooklyn– se compone de cuatro modos básicos: el rap, el graffiti, el DJ y el break dance. Con el paso del tiempo, a estas formas  de expresión, se le han acoplado otros matices: filosofías, poesías o modas.
En Bolivia, los jóvenes han adoptado este género musical como forma de expresar un mensaje reivindicador de su raza, su cultura y sus derechos colectivos.
Caminando al lado de mujeres que visten sombreros, gruesas faldas y ponchos, estos jóvenes raperos prefieren los pantalones anchos y camisas sueltas aunque sin olvidar sus ponchos y chullos.
Su música alude a la identidad aymara de ayer y hoy: “Hay un resurgimiento y una revalorización del aymara. Con la explosión del movimiento social contemporáneo, el aymará se expande en el 2003  después de la gran matanza de Octubre y  la salida de Gonzalo Sánchez de Lozada.”, afirmó Kunin.
El hip-hop se transmite en el país como un germen liberador de espíritus y conciencias. Asimismo, permite expresar motivaciones, sentimientos, pensamientos sociales y políticos.
Las nuevas tecnologías –Internet o  copias de CD– se convirtieron en una nueva alternativa para ofrecer su mensaje: “su método habitual de intercambio es el trueque entre grupos”, sostuvo Kunin.
Mientras en La Paz se establece un “rap para la educación ciudadana” que conlleva en sí rebeldía y resistencia, "pero en el sentido crítico y positivo, lejos de la mala imagen y del estigma de violencia.”, explicó Kunin. En El Alto, grupos minoritarios, a través de sus letras, critican a los medios, a la clase política y al imperio. Cantan en aymara y por eso son considerados más mediáticos.  Este movimiento se centra en la radio “Wayna Tambo”, que en aymara significa espacio de encuentro de jóvenes.   
Tanto los grupos de la Paz como los del Alto han participado de diferentes eventos de índole educativo y comunitario entre los que se pueden destacar: “hip hop de la calle, rap sobre el alfabetismo, talleres en la cárceles y encuentros con hijos de mineros”.
Aunque  también existen  los llamados grupos de rap de marginales de El Alto que se niegan a participar en ningún evento y  ejercen una fuerte crítica sobre el rol de los medios de comunicación al considerarlos un instrumento de la cultura hegemónica.
Si bien, en el último tiempo, este movimiento ha crecido como un instrumento de lucha social “aún no logró establecerse como un grupo cohesionado y los distintos conjuntos se manejan con cierta territorialidad”, finalizó Johana Kunin. 
La generación más joven utiliza el rap para expresar su rabia, rechazando a los políticos tradicionales,  y brindando su apoyo a la "revolución democrática y cultural" del primer presidente indígena de Bolivia, Evo Morales.
Actualmente, el arte negro continúa en Bolivia como un refrescante movimiento juvenil. Pero en el caso boliviano, no se trata de una minoría racial, sino de la mayoría que ha sido excluida y explotada desde hace cinco siglos.

Mariela Giménez

 

 
periódico Renacer

Zaikoms // Diseño Web