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Ultimamente las morenadas venían realizando sus actividades en el predio |
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La posibilidad de que la Asociación de Residentes Bolivianos 6 de Agosto se quede sin inmueble, resta a toda la colectividad de un espacio físico de manifestación, expresión y acción cultural.
«No se preocupen, eso no va suceder, la Asociación no se va quedar sin inmueble, por lo menos en mi gestión no va pasar, por arriba de mi cabeza tendrían que sacarme». Manifestó de manera contundente a Renacer Norma Andia, presidente de la «Asociación de Residentes Bolivianos 6 de Agosto, al ser consultada sobre la situación de la institución en torno a un posible desalojo».
El 14 de Marzo del año en curso, el Departamento de Oficios Judiciales y Cédulas, Procuración Judicial de la Ciudad de Buenos Aires, emanó públicamente el Convenio Nº 6, mediante el cual, el bien inmueble que ocupa actualmente la Asociación 6 de Agosto en las calles Av. Ana María Janer y Pergamino, pasaría, en calidad de uso precario y gratuito por el lapso de 5 años a la «Asociación Misionera del Sagrado Corazón de Jesús de Nuestra Señora de Fátima»
El argumento vago y muy general que se hace mención en el convenio citado, dice:
«Utilizado en forma irregular por la Asociación de Residentes Bolivianos 6 de Agosto», no tendría explicación para la Sra. Andia, aseguró que la situación de la institución es completamente regular y en la misma se desarrollan proyectos sociales dependientes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, hizo mención al comedor «Integración de comunidades, a las tareas que desarrollan con la Dirección de la Mujer, con el Consejo del Menor y la Familia, además, de los proyectos futuros a imple-mentarse como el «Hogar Diurno para Madres Solteras», para cuya puesta en marcha se ejecutan actualmente obras civiles.
Sin embargo, reconoció tener información de tal convenio, pero aseguró no haber recibido ninguna nota oficial de aviso, ni mucho menos de desalojo. Planteó la posibilidad de equivocación con el predio del Redomón, otra asociación civil que se encuentra pegada a la Asociación 6 de Agosto, donde la institución religiosa ya estaría realizando trabajos de construcción.
Frente a la posibilidad de acciones futuras, que puedan afectar a la institución como consecuencia de la emisión del convenio señalado.
Según cuenta Andia el inmueble utilizado por la Asociación 6 de Agosto, habría sido cedido el año 1993 en calidad de préstamo por un tiempo de 20 años consecutivos y con el compromiso de tramitar a posteriori la titularidad de la propiedad. Hasta el año en curso habrían llegado a los 15 años de uso, restando cinco para el cumplimiento del convenio. «En razón a este hecho no puede haber desalojo» Explicó Andia.
La decisión adoptada por el actual Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, afecta a la colectividad boliviana toda, más allá de ciertas desprolijidades a la hora de cumplir con las normativas de la Inspección Gral. de Justicia.
Una seguidilla de reveses
El año pasado en la gestión de Jorge Telerman la Asociación Deportiva del Altiplano ADA perdió el predio donde realizaba actividades deportivas y se cedió el mismo a una Asociación calabresa.
En este tipo de situaciones vale retrotraer imágenes, expresiones y acciones de gente que se atribuía representaciones de la colectividad boliviana en tiempos de campaña electoral, de las movidas en los barrios buscando adeptos con argumentos, como:
«Macri quiere trabajar con la colectividad boliviana, está con nosotros, nos quiere organizados, hay que presentar proyectos», etc. etc. Ahora, en estos casos particulares uno se pregunta ¿En qué quedaron esas intenciones? Si el traspaso (hasta ahora impreso en papeles) se tornaba irreversible ¿Por qué la alternativa no recayó en otra institución de la misma colectividad boliviana? Una de aquellas tantas que trabaja sin predio propio, que por años gestiona y busca la forma de obtenerlo.
Las autoridades del gobierno porteño continúan con una línea que vienen siguiendo desde hace años y que consiste en distribuir espacios en aliados políticos, sin mirar el bienestar general. Si bien en el discurso oficial se pondera la diversidad cultural, hechos como este, en la práctica desdicen tanta palabra vacía que a veces se escuchan de funcionarios de turno.
AME