“Para los médicos, el problema son los bolivianos”

Alejandro Grimson presentó su más reciente estudio: «Salud y Migración Regional». Una investigación que revela la discriminación del sistema de salud a los inmigrantes bolivianos.
El primer problema tiene que ver con los documentos. En el caso de una urgencia, no los piden. Pero si se trata de una especialidad, de tratamientos más complejos o crónicos, la cosa se empieza a complicar. «Si no fuera porque le pedís documento, éste sería un hospital para los de afuera», dice una empleada que administra los turnos, tal cual como relevó el estudio de Alejandro Grimson. «Tuvimos la idea de hacer dos filas distintas y un sistema de cupo, pero las asistentes sociales dijeron que eso era discriminatorio», continua la mujer.
Es la bienvenida, o más bien lo contrario, con la que se encuentran los inmigrantes al intentar acceder al sistema de salud público. Los médicos creen que «no podés atender a alguien sin documentación». Esto viola la normativa vigente. Algunos incluso piensan que hay que denunciarlo.
«Aunque el estudio se hizo sobre la migración regional, para los médicos que entrevistamos el problema son los bolivianos. Dicen que todos los que atienden son bolivianos. Que muchos vienen en un charter para atenderse en la Argentina», comenta Grimson. Aunque nadie vio el charter y los registros de los hospitales digan que la mayoría de los pacientes son argentinos, estas cuestiones son mitos y fantasías que fueron repetidos en las entrevistas.
Suponiendo que una persona boliviana que necesita atención médica pudo pasar los filtros de los turnos y la documentación requerida, se encuentra con otro tipo de problemas. «Esta gente tiene un nivel de tolerancia distinto. Se bancan cualquier cosa», dice un médico. «Las bolivianas no tienen educación; son sucias y malolientes; no entienden lo que les decís», afirma una doctora. «Hay que descifrarlos: es como hacer una medicina veterinaria», explica otro...
El autor de la investigación sostiene que existe una minoría de médicos que desean cumplir con su función social sin importar la nacionalidad del paciente, y que muchas veces estos profesionales se frustran en tanto «no tienen en su formación herramientas para la comunicación, para entender la diferencia cultural u otras formas de sentir el cuerpo».
Esta falta de entendimiento del otro, que es generalizada, provoca situaciones de violencia psicológica, y también física en algunos casos. Como por ejemplo, mujeres que han sido acostadas a la fuerza, a punto de parir, porque se les negaba la posibilidad de dar a luz en cuclillas, algo que médicamente no implica ningún riesgo.
El efecto de esta situación de discriminación y violencia ha sido la aparición de clínicas privadas bolivianas, con médicos bolivianos. Grimson explica que «a principios del siglo pasado, muchos inmigrantes se organizaban para tener su propio hospital. Los italianos, españoles, hicieron eso porque no existía un Estado que les garantizara el acceso a la salud. La situación de hoy debería ser muy distinta». Hoy existe un Estado, y una normativa que debe cumplirse. Como comunidad debemos exigir que así sea».

Los bolivianos no traen enfermedades
La Dra. Liliana Zabala, se refirió a las leyes existentes, que señalan que todos los inmigrantes tienen derecho a la salud pública cualquiera sea su situación migratoria, por otro lado señaló, que los médicos muchas veces no tienen la capacidad de atender a un paciente inmigrante, porque no fueron formados para eso, que a lo largo de la carrera de Medicina son pocas las clases que se pasa de bioética, y además que el rol del Estado y las Universidades es importante en la  capacitación en Medicina Intercultural, en la formación humanística de los profesionales en salud. Además resaltó que la Ciudad de Buenos Aires tiene una legislación excelente en cuanto a salud para los migrantes. Lo que hay que entender es que la colectividad boliviana esta ya afincada en la ciudad de Buenos Aires, y los bolivianos no traen enfermedades, esta demostrado por Organismos Nacionales e Internacionales, que esto no es así, no hay importación de enfermedades.

 

 
periódico Renacer

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