 |
Comienza un nuevo año |
|
|
|
Comienza un nuevo ciclo para unos, y promedia el año para otros. Pero tanto los unos como los otros, tenemos que organizar nuestras vidas acorde al calendario global.
Es el calendario de algo llamado mundo y que organiza las actividades económicas interconecta-das entre sí y que permite a una parte de los habitantes de este mundo vivir con las condiciones básicas.
Aunque nos digan y perjuren que a medida que avanza la civilización estamos mejor, que todo se acumula y suma, hay algunos datos de la realidad que desafían ese postulado casi religioso.
¿Por qué habiendo tanta riqueza cada vez hay mas pobres? ¿Por qué mejoradas las condiciones para producir alimentos, cada vez es mas caro y difícil conseguirlo?
¿Por qué sabiendo que talando árboles en el Amazonas se perjudica al planeta, se lo sigue haciendo?
De pronto llega a la mente la frase célebre de quien ya no podrá ser «primer damo» Bill, respondiéndome «es la economía estúpido».
Entonces la lógica es, sobrevivir hoy y para los que vienen, no importa, una mentalidad corto-placista y utilitaria. Diferente al modo de ver la vida de los atrasa-dos indígenas que vivían en taparrabos y tomaban lo necesario de la naturaleza para garantizar a otras generaciones y a otros seres vivos que tomarían su lugar en la rueda de la vida.
Justamente es en esta lógica que el otrora «granero del mundo» se encuentra entrampado. Vivimos atosigados a través de los diarios, de la TV y los supermercados, a un peligro que se traduce en no poder con-seguir el alimento básico para sobrevivir, ni la nafta necesaria para hacer andar le coche que hace más cómodo el traslado de la casa al trabajo, o el trabajo mismo.
Justamente, un sector social, afectado por medidas del estado, salió a las rutas y a las calles reclamando soluciones para este «problema».
Otro sector social salió a respaldar al gobierno, cada uno con su método, con su manual.
Ninguno dejó de quebrar alguna norma, los que bloquearon las rutas detenían a las movilidades como si tuvieran la autoridad que es delegada en el estado, y los aliados del gobierno no dudaron en sacar a las trompadas a aquellos que caceroleaban.
Ese instrumento simbólico que se usó para echar a De la Rúa y a una clase política que hizo que se iba pero sigue estando. Pero en realidad la mayoría salió por sus ahorros, por su dinero, por su bienestar, y otros por la comida
La realidad es más compleja de lo que nos pintan los medios con los que nos informamos todos los días, no es sólo un enfrenta-miento «campo vs gobierno», no hay buenos y malos como en las telenovelas.
No se puede entender el conflicto si no lo ubicamos en un contexto internacional, hace mucho dejo de analizarse la realidad económica con óptica nacional. El sistema de acumulación capitalista necesita traducir todo en billetes, ya agotados los recursos naturales desde donde ellos viven, estos lugares son los indicados para producir lo que ellos necesitan.
La tierra siempre fue fuente de vida, y quien tiene acceso a ella puede llegar a nutrirse de la vida que ella otorga, pero si es solo una mercancía que se compra y que se vende, deja de tener valor monetario una vez exprimida.
Eso no solo pasa en Argentina, eso ya se ve en Bolivia, donde la lucha pasa por el control de la tierra, y los que tienen su «propiedad» no están dispuestos a perder el poder que ello implica.
Se dice que las crisis son oportunidades de crecimiento, en vez de discutir que se hace con los billetes que produce el negocio de la soja, por ahí sería importante pensar en los efectos que esto tiene en la vida de miles de personas que fueron desplazadas, pero como eso no sale en TV, digamos que no existe.