Escrache sindical frente a la empresa avícola

Sindicalistas de UATRE freente a la oficina de la empresa Nuestra Huella en Pilar
 

Trabajadores del sindicato UATRE se manifestaron frente a la central de “Nuestra Huella S.A.” Buenos Aires en repudio a los abusos que se cometieron contra los trabajadores.

Los trabajadores asociados a la UATRE hicieron un escrache frente a la central de “Nuestra Huella” ubicada en Pilar, a 200 metros de la Ruta 25 con intersección de autopista del Sol hacia Ruta 8. Encabezada por don Juan Carlos Antonio, Delegado Regional del Sindicato. Quien comentó a Renacer que hacían “este escrache porque  se descubrieron dos granjas más en donde explotaban menores. Los tienen como a animales, comen en el mosquerío, los chicos revuelven el veneno con las manos.”
En los años que había trabajado como Secretario de su seccional, nunca vio casos como éstos, decía indignado, “esto no puede suceder, no sé porque no están presos los dueños de esto. Los abogados filmaron todas las pruebas y documentaron con escribano. ¿Volvimos a los siglos de la esclavitud?” repetía asegurando que se iban a quedar hasta que algún responsable salga a dar cuentas.
Venía desde Pergamino, del sur de la Provincia de Buenos Aires, acompañado por trabajadores de distintas seccionales también del sur de la misma provincia: Baradero, Colón, San Pedro, Gobernador Castro, Zárate, Rojas, General Pinzón, Arrecifes y Salto a unos 90 kilómetros del lugar.
Al transcurrir la tarde se fueron relevando los trabajadores, quienes a la vez traían provisiones para pasar la noche fría que se avecinaba, otros se habían asentado frente a una de las granjas que se encontraba a 3 kilómetros aproximadamente.
Tanto el delegado como un inspector del sindicato nos aseguró que “Nuestra Huella S. A.” tenía a su cargo unas 25 granjas y que a raíz de las primeras denuncias se empezaron a inspeccionar y ya habían encontrado otras dos, a unos 3 y 6 kilómetros respectivamente, en condiciones similares a “La Mimosa”.
Quemaron llantas de vehículos frente a la entrada, impidiendo la salida y entrada de cualquier movilidad.
El delegado, señalaba que la seccional del lugar no se había ocupado, por eso debieron movilizarse desde tan lejos para hacer presión en el lugar “se sabe que hay uno 550 trabajadores, jefes de familia, multiplícalo por tres para que más o menos te des una idea, por las mujeres y los hijos, cuánta gente afectada hay”.
Al retirarse del lugar nuestra cronista, fue interceptada por dos trabajadores de la central que decían haberse visto afectados por el escrache. Declaraban que ellos como chóferes de la central ganaban bien y querían dar explicaciones sobre la condición de los granjeros hacían diferentes descripciones.

Amparo Bellot

 

 
periódico Renacer

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