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Huanacuni (izq.) conduce un programa de TV todas las mañanas |
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El Hiaquichi (profesor) Fernando Huanacuni charló con Renacer y contó el pre-sente de su comunidad enmarcada en el proceso político boliviano.
Fernando es parte de la Comunidad Sariri (mensajero en aymara) que reivindica la cultura de los migrantes del campo que mantienen sus tradiciones originarias. Ellos creen que las formas de vida no tienen que ver con algo espacial, sino con las prácticas que se determinan personal y conscientemente. «Por ejemplo, cuidamos a nuestros niños entre nosotros, no sólo como una retrospección del pasado sino como una intensidad de este presente, para resolver nuestra vida y nuestra historia».
Es sábado al mediodía y Fernando se hizo un tiempo antes de subir el interminable cerro hacia su casa. Viene de enseñar a un grupo de chicos.
«En realidad», dice “soy un hiaquichi, que en aymara sería como maestro, pero no desde la perspectiva occidental en donde tu sólo enseñas. Nosotros aprendemos y recordamos las cosas con los niños. A ve-ces aprendemos más de lo que enseñamos, pues tenemos una forma diferente de compartir».
Una rutina clásica de la comunidad empieza los días lunes cuando emiten su programa televisivo que llega a todo Bolivia y parte de Perú. Por la tarde, realizan ceremonias en el museo de arqueología donden brin-dan conferencias reflexiones colectivas abiertas al público.
«Al programa no lo televisamos por el canal estatal pues no hay espacio para ese tipo de producciones. Es que el movimiento indígena originario es totalmente diferente al movimiento socialista, entonces estamos en un canal privado popular».
¿La cosmovisión que predican es aymara o andina?
- Nuestra cosmovisión se trata de comprender, de hacer, de vivir. Pero no como la cosmovisión occidental que es de carácter individual, pues los pueblos antiguos tenemos una cosmovisión comunitaria, que nos unifica a todos nosotros: el Dakota (EEUU) piensa igual que el aymara, el mapuche también. Aunque en el momento de explicarlas pueden diferir con respecto a la relación con su lugar, según sea un valle, o el altiplano; pero el paradigma es común a todos nosotros. Por lo tanto no es
sólo comunitario desde el aymara, aunque nosotros lo hagamos así porque es nuestra identificación personal. Este es el proceso que nos permite compartir porque la identidad no es sólo del tiempo y del espacio, sino una forma de vida que nos permite relacionarnos con todo y con todos. No sólo vivimos en la ciudad si no que compartimos espacios en el campo, vamos a lo de nuestros abuelos y abuelas, llevamos a nuestros niños y niñas a cosechar y vivir una semana.
La filosofía de la comunidad se basa en la creencia de que todos los pueblos originarios del mundo son iguales, pues luego de recorrer los cinco continentes, reconocieron que todos los sabios ancianos mane-jaban la misma relación natural con la tierra.
Uno de los inconvenientes de estos pueblos es que a partir de una concepción comunitaria de la vida han desarrollado las nociones colectivas de sobrevivencia pero no tanto las de la guerra, ¿Eso hizo que sean más proclives para la conquista por el sistema, y el imperialismo?
- Si y no. Sí porque hoy en el siglo XXI podemos decir que cuando llegaron los españoles no comprendieron nuestra forma de vida, pues además venían a buscar poder y jerarquía de sentirse los mejores, entonces eso les justificaba el sometimiento y la eliminación de los demás pueblos. Pero no, porque estamos aquí todavía, seguramente.