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Freda Montaño durante una actividad con Bejuco en San Telmo |
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El Centro Cultural de Freda Montaño es un espacio para la reivindicación de la cultura afro, y también un lugar para realizar una amplia gama de actividades, y hasta comer riquísimas comidas típicas del Ecuador.
Freda Montaño piensa en canciones. Va repasando su vida y le brotan las melodías que creó en cada momento para que le hagan compañía.
Salió de Ecuador el 18 de marzo de 1993 para realizar una gira por Sudamérica con su grupo de música afro, Bejuco. El objetivo del viaje, que se solventaba pasando la gorra en los sitios donde actuaban, era conocer lugares de asentamientos negros en el continente «y enriquecidos de cultura regresar». Así versa una canción. Partieron unas 14 personas desde Quito y al momento de entrar en la Argentina quedaban 9 porque a lo largo de los meses algunos músicos se fueron volviendo. Y los que llegaron a la Argentina, se quedaron.
El cónsul de Ecuador en Chile les había aconsejado no venir a la Argentina porque en la época del 1 a 1 era muy caro. Pero habían pasado ya por Perú, Colombia, Brasil, y Chile, y no querían dejar de conocer Buenos Aires.
«Uno también hecha raíces en el lugar donde vive. Si se va, espera volver. Extraña. Siente que lo espera el pueblo. Que me espera también el Centro Cultural», dice Montaño. En su Centro, en la calle Chile 1331, se dan cursos de danza afro y percusión, además de flamenco, danza clásica, árabe. Próximamente, Freda dictará un curso sobre mitos y leyendas de la cultura negra en el continente. «Las actividades que se hacen son muchas. Hay que juntar un alquiler de 3200 pesos, porque la casa es grande, pero es lo que necesitamos», cuenta. Además los días domingos organiza almuerzos con música en vivo y comidas típicas del Ecuador. «Es una continuación de lo que se hacía en la casa de Defensa», explica. Freda se refiere a la casa de Defensa1460/64 del barrio de San Telmo, en la que vivió durante 3 años. Esa vivienda antigua, en la que vivieron negros y que hoy se encuentra venida a menos, es un símbolo de lucha. «Peleamos para que esa casa se conceda como un espacio dedicado a la cultura negra, para toda la comunidad, y que se realicen investigaciones sobre la edificación», enfatiza y continúa «San Telmo era un barrio de negros. La Plaza Dorrego está hecha sobre esqueletos de negros, y el Parque Lezama era un lugar de trata de esclavos».
«Los negros aportan y han aportado al enriquecimiento de los países, junto a los hermanos indígenas. Los hemos hecho ricos. Y no quieren reconocernos nada. Yo empecé a luchar para que los míos no agacharan la cabeza. Sin embargo, hace un tiempo, cuando volvía en un colectivo desde Colombia, en mi corazón se empezó a aplacar la ansiedad, y me dije que todos estamos inmersos en este mundo», dice Freda. «Y me salió una linda canción: que los pueblos se reúnan y juntos en hermandad, hagamos un mundo nuevo y consigamos la paz. Que entre el indígena, el negro, el blanco y el mestizo unamos todos fuerza y transformemos juntos esta humanidad»
De todas formas, la cultura afro y su país de origen, Ecuador, son los pilares en la vida de Freda Montaño. Cuando se instaló a mediados de los 90, participó en la creación de la Asociación de Ecuatorianos Residentes en Argentina, para dar apoyo a los recién llegados. Recién el año pasado pudo volver a su patria. Lo hizo al ser invitada por el Comité Andino de Servicio a un Congreso de Migración realizado en Guayaquil. «Yo iba muy tranquila. Pero cuando estuve en una calle en Quito y ví los autos con banderas, me vino toda la nostalgia junta y mucho he llorado».
Aunque sienta a Buenos Aires como parte suya también, necesita juntarse con hermanos de su país para no sentirse tan lejos. Escribió a las mujeres migrantes: «saboreamos lo difícil que es estar lejos de su país de origen, y empezar de nuevo, pero estamos hermana pa’ sostener la bandera, la bandera de la lucha, mi querida compañera».
Compañera por la igualdad y la libertad, ésa es Freda Montaño.
Laura Figueiredo