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Los vecinos de la lechería se manifiestan ante la indiferencia de los grandes medios |
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El análisis de la cobertura mediática de un asesinato en el barrio de Villa del Parque deja al descubierto los intereses y la parcialidad de los grandes medios.
El jueves 25 de octubre pasadas las 22 horas, un joven de 28 años fue asesinado delante de su familia cuando abrió la puerta de su casa creyendo que era un delivery y, sin mediar palabra, 3 hombres lo balearon. Fue en la calle Lascano al 2300, en el barrio de Villa del Parque, a 3 cuadras de un asentamiento conocido como La Lechería.
Los medios televisivos no tardaron en llegar para reportar el hecho. Y un grupo de vecinos del lugar no tardó en aprovechar el hecho para reavivar su reclamo de desalojo de las más de 200 familias que viven en condiciones infrahumanas en el gran galpón que supo ser una cooperativa de lecheros.
Las acusaciones sin pruebas empezaron la misma noche del crimen y los medios se encargaron de repetir esos dichos durante todo el viernes 26, día en que comenzaba la veda electoral.
Los canales de televisión mostraron a cuatro vecinos furibundos que acusaron de delincuentes a la población del asentamiento, pidieron su allanamiento y la intervención de la gendarmería para acabar definitivamente con el «problema». Mientras los vecinos acomodados del barrio continuaban profiriendo calificativos discriminatorios – negros, chorros, lacras - a viva voz y para 5 canales en simultáneo (hoy en día se tramita una denuncia al respecto en el INADI), los periodistas que sostenían los micrófonos no dejaban que el tema se desviara, y fogoneaban los discursos xenófobos de sus entrevistados. «¿Es La Lechería?, ¿es ése el lugar de conflicto?», incita el periodista de TN a continuar con el juicio público. Y el resto hace lo suyo. Todos preguntan en esa dirección. Guillermo Andino no se quedó atrás. Desde el estudio del noticiero de Canal 2, presentó la nota pidiendo el urgente allanamiento del lugar.
Mientras tanto, una de las cooperativas que nuclea a familias que viven en el asentamiento, envió a todos los medios un mail con un comunicado de prensa (ver recuadro), que sólo fue tomado en cuenta por medios alternativos de Internet.
La historia continuó el lunes 29. A las siete de la tarde, unos 60 vecinos se concentraron frente a la casa del joven asesinado. Los cinco canales de televisión más importantes estuvieron allí, y volvió a darse la misma situación.
Las acusaciones cayeron como bombas en La Lechería, y afectaron principalmente a los más chicos (ver recuadro). Al ver la concentración a escasas 3 cuadras, y a todos los medios cubriéndola, los lecheros intentaron replicar las versiones en su contra. Rápidamente se compraron tela y aerosoles para hacer una bandera: SER POBRE NO ES SER DELINCUENTE.
La concentración enfrente de La Lechería superó en número a la que se llevaba a cabo a 3 cuadras, pero a pesar de los intentos de atraer a los medios, a través de llamados, mails, e incluso personalmente ya que se encontraban tan cerca, no dieron resultado. Ningún medio televisivo quiso cubrir la voz de los vecinos pobres.
Hay que decir que fueron dos los medios que se acercaron en los días siguientes. Con supuestas buenas intenciones, aunque después lo que hicieron fue cambiar el sentido del material que registraron. Primero, un periodista de Radio Del Plata, llamado Rubén Suarez, que trabaja en el programa que conduce Nelson Castro. El hombre se presentó amigablemente y dijo que quería dar a conocer la versión de los vecinos de La Lechería. Pero al día siguiente, se transmitió una frase editada que transformaba lo que la vecina había dicho. En medio de muchas otras cosas, Elvira Sánchez dijo que «como los otros vecinos, nosotros también sufrimos la inseguridad». Sólo esta parte quedó en el informe que presentó el periodista de la siguiente manera: Una habitante de La Lechería admite que el lugar es inseguro. Vaya ética profesional.
El segundo caso fue el de Impacto Chiche. El día miércoles estuvieron en el asentamiento tomando imágenes y testimonios. Se presentaron con la idea de mostrar las malas condiciones habitacionales del lugar, pero en el informe que repitieron hasta la fecha en tres ocasiones, el locutor en off versa: «El infierno se mudó a la Capital», «los vecinos se quejan porque el lugar sería una cueva de ladrones», «viven en esas condiciones, pero no les faltan televisores».
De esta manera, quedó apoyado y rea-firmado el pensamiento de un sector de la población que cree que la Ciudad es sólo para algunos y que ser pobre significa tener menos derechos. Que por su condición social, alguien puede ser culpado de un delito, sospechoso, señalado, discriminado. Que el espacio en los medios es sólo para aquellos que dicen lo que los dueños de los medios quieren escuchar y repetir una y otra vez. Para que todos sepamos bien que los enemigos son los pobres que por supuesto son delincuentes. Para que todos sepamos bien a quién votar.
Gracias a los grandes medios por su servicio a la comunidad.
Laura Figueiredo
Fragmento del comunicado de prensa
«La Cooperativa Los Bajitos quiere expresar por este medio su dolor por el asesinato de un vecino del barrio, y asimismo denunciar las acusaciones infundadas que a partir de ese hecho se han mostrado a través de los canales de noticias. En los mismos se pudo ver una vez más la discriminación y xenofobia de una minoría organizada de vecinos del barrio para con los vecinos de La Lechería, a los que culpabilizan desde hace años sin prueba alguna de todo hecho delictivo que sucede en la zona.
Consideramos que estas expresiones no están exentas de intencionalidad política.
La criminalización de la pobreza es lamentablemente habitual en los medios de comunicación, algunos candidatos y parte creciente de la población.
En La Lechería viven familias humildes y trabajadoras que vienen luchando desde hace tiempo por transformar su situación y acceder a una vivienda digna». (...)
«En la escuela
me dijeron lacra»
Este desafortunado hecho puntual trajo nuevos problemas a los habitantes de La Lechería. Muchos fueron interrogados en sus lugares de trabajo, y la cuestión de los chicos en el colegio merece una mención aparte.
La discriminación es habitual en muchos ámbitos cotidianos. En la calle, los comercios de la zona, a la hora de relacionarse con personas que viven fuera del asentamiento.
Las madres y los niños reciben un trato despectivo en las escuelas, que tienen una política de castigo para con los niños que maltratan o discriminan a los chicos lecheros, pero carecen de una política de integración.
- ¿Cómo te llamas y cuántos años tenés?
- Melany. Tengo 9 años
-¿Qué pasó la semana pasada?
- Cuando el señor se murió, yo no quise ir a la escuela porque tenía miedo que los otros vecinos me hagan algo.
-¿Y en la escuela te dijeron algo?
-Ése día no fui. Siempre me dicen que vivo en la calle y que no tengo para comer.
-¿Te lo dicen nenes de tu edad o más grandes?
-Mis compañeros. Y también chicos más grandes.
-¿Chicos grandes de qué edad?
- De 11.
En ese momento de la charla, interviene Paulita: “Yo sí fui ese día a la escuela. Me dijeron lacra”.