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El joven Beimar Mamani murió por el golpe de un patovica uruguayo |
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La justicia dictó absolución para los policías que custodiaban en la puerta del boliche «Fantástico Bailable» la noche del violento episodio que causó la muerte del joven boliviano.
El hecho sucedió la madrugada del 11 de febrero de 2006 cuando en el interior de la bailanta «Fantástico Bailable» ubicado en el barrio de Once, un patovica propinó una salvaje golpiza sobre Beimar Mamani, causándole la muerte dos días después en el Hospital Dr. Penna.
Tras una exhaustiva búsqueda y por descripción de los testigos las pistas señalaban a José Pedro García, también conocido como el «Oso», el que había golpeado con un palo tipo cachiporra a Beimar y a sus amigos que lo acompañaban.
Este 29 de octubre comenzó el juicio, donde desfilaron varios testigos reconstruyendo los hechos. Por parte de la querella, los testigos coincidieron secuencialmente en su relato, mientras que por la parte del acusado los empleados de «Fantástico Bailable» testimoniaron datos erróneos complicando a los responsables del lugar.
Diego Carlos Horro (aparentemente accionista del local) y Daniel Darío Di Genaro (aparente socio y encargado) intentaron evadir la relación de dependencia laboral con el imputado J. Pedro García, alegando «que sólo tenían personal de seguridad contratado por la empresa ‘Conducta S.R.L.».
Pero luego los testimonios de empleados de Fantástico, revelaron que J. Pedro García trabajaba como Coordinador de los Patovicas y que «Fantástico les proveía de palos tipo cachiporras de policía». Un empleado de Conducta S.R.L. aseguraba que ellos «debían usar uniforme y credencial y que el local bailable tenía personal propio». Tanto el Fiscal Ciruzzi como el abogado de la querella Dr. Coronel señalaron que «Fantástico» tiene trabajadores en negro.
Luego de ser demorado, por posible falso testimonio, Armando Bracamonte reveló que Daniel Darío Di Genaro tuvo una reunión previa con los empleados arreglando un esquema testimonial. Para los dos responsables del local el Fiscal pidió una indagación por presunto falso testimonio.
En cuanto a los policías involucrados en la causa, conocidos como Sargento Aurelio Ledesma y Agente Valentín Medinaceli, ambos de la Seccional 9º de la Policía Federal Argentina, sumariados y excarcelados tras la indagatoria de la Jueza de instrucción Fabiana Palmaghini el año pasado. Los amigos de Beimar, José María Andrade y Rodríguez Apaza, señalaban que pese a insistir en diferentes circunstancias pidiendo ayuda a los policías para que intervinieran por la golpiza que estaban recibiendo y asistieran a su amigo que se hallaba tirado en el piso, luego de sacarlo del interior del local, éstos respondieron con sorna: «vallan a hacer la denuncia».
Otros testigos señalaron que no vieron accionar a la policía y citado por la querella el Oficial Gabriel Darío Muotri dio a saber que las misiones y funciones del suboficial es: «La prevención. Debe intervenir en cada incidente y registrarse en el libro de novedades».
El Dr. Coronel, abogado de la familia de Beimar, señalaba que «no había sucedido ninguno de esos hechos, en un acto de discriminación no habían prestado atención a las lesiones que le mostraron los afectados, por incumplimiento y omisión de sus deberes» pidió un año de prisión para el Sargento Ledesma y 6 meses para el agente Medinaceli.
El Tribunal de Justicia decidió que se estaba juzgando el homicidio de Beimar Mamani y que los policías no habían tenido que ver en eso, por lo tanto les declaraban absolución. Consultado por Renacer el Fiscal explicó que en este caso se les levan-taba el sumario por parte de la justicia, pero señalaba que quedaba en manos de la Fuerza Armada hacerles o no algún tipo de sanción.
Las masivas manifestaciones de ciudadanos bolivianos, organizaciones barriales, el apoyo de diplomáticos, como el Ministro del Interior y de organismos de derechos humanos, la difusión que dieron los medios de comunicación llevando el caso hasta el Gobierno de Bolivia, hicieron que se acelere la búsqueda del acusado por Interpol y que el juicio llegue a esta instancia. Será por eso que doña Teófila, mamá de Beimar, siempre llegaba acompañada por dos de sus hijos, vecinos de su barrio y de la villa 31.
Reny Delgado compañera del fallecido, en este caso querellante, no permanecía sola. Su hermana, su madre y tres integrantes de Asistencia a las Víctimas la escoltaban permanentemente.
A una de estas audiencias asistió la madre de Martín Castelucci, el joven asesinado por un patovica del boliche «La Casona de Lanús» La lucha para ellos continúa, estos primeros tiempos fueron muy difíciles, para los niños y sus familias. Su madre siente que ninguna condena le compensará semejante pérdida, ni le devolverá su hijo. Quizá por eso ella espera que la misma gente que la acompañó al principio esté ahora en estos momentos tan decisivos.
La carátula es Homicidio Simple con un pedido de condena por 14 años. La próxima audiencia será el 27 de noviembre a las 10 hs. en el Tribunal Criminal Nº 7, sito en Talcahuano 550. El juicio lo preside el Juez Giudise Bravo, el Fiscal Dr. Ciruzzi y la Procuraduría de la Ciudad quien proveyó, a través de Asistencia a las Víctimas, al Dr. Augusto Coronel, jefe del área en representación penal.
Amparo Bellot