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El rey europeo pide silencio ante las verdades incómodas de Chávez |
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En los últimos días en esta parte del continente recibimos dos ilustres personalidades del norte del mundo, con motivos que de alguna manera guardan una relación más estrecha de la que imaginamos.
En Santiago de Chile, se realizó la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado de los países de «herencia» ibérica, o sea de las que alguna vez fueran colonias del reino de España y Portugal. Pareciera que nos extrañábamos tanto que necesitamos buscar alguna excusa para poder juntarnos
Seguramente a algunos se les ocurrió «¿Por qué no nos juntamos otra vez?».
Algunos países reconocen a España y Portugal como «madre patria» aunque en realidad, por como fue la historia, tendríamos que hablar de padres violadores.
El incidente entre el Rey que no usa corona y el verborrágico y provocativo presidente venezolano, es más bien simbólico e hizo evidente una discusión en el que ninguno podía ceder para influir sobre el resto de los países.
Los dos ganaron, fueron protagonistas, pero más bien en el mercado interno de cada país. Al Rey se le cuestionaba su legitimidad por esos días, en la península.
El incidente abroqueló a los españoles que leen diarios como El País, que no se cansa de atacar al bolivariano cada vez que puede, por un orgullo nacional herido o una supuesta falta de respeto.
Chávez no olvida que en el golpe de estado del que fuera víctima en el 2003, los únicos gobiernos que se apuraron a reconocer al gobierno militar fueron el de la España de Aznar y los EEUU de Bush.
Es que hay muchos intereses de por medio, España no tiene petróleo en su territorio y sin embargo es potencia petrolera a través de Repsol y seguramente a la empresa trasnacional le convenía cercano a sus intereses, como lo fue el de Menem en los 90’ que vendió una empresa estratégica como fue YPF ¿y adivinen quien la compró?.
Hay ciertas verdades que molestan, y para algunos es educado no decirlas.
Por eso Chávez ganó, porque dijo verdades.
Lo vimos al socialista Zapatero pidiendo respeto por «un presidente elegido democráticamente». Con la misma lógica, Angélica Merkel de Alemania debería defender a Hitler porque fue elegido por el pueblo alemán.
Y hablando de alemanes y de poderes terrenales, Joseph Ratzinger, el papa alemán envió a su secretario para que empezará la ofensiva vaticana en Sudamérica, al beatificar al primer indígena, pero continuará en Bolivia con la beatificación de Tito Yupanqui.
Pero si hablamos de beatificaciones la Iglesia Católica recientemente beatificó a 498 mártires que participaron en la guerra civil española, pero del bando franquista. O sea, se santificó a los curas que participaron para que el dictador Franco pudiera gobernar en España, pero no se santificó a los curas que murieron por la República (demócratas liberales, nacionalistas periféricos, socialistas, comunistas, anarquistas, etc.)
Toda una definición política de El Vaticano.
Pero volviendo a lo sucedido en Chimpay, lo que se quiere es crear un nuevo relato, agotado ya el existente, hay que crear uno nuevo «para que no se escape el rebaño».
Monarquías y Pontificados se llevaron muy bien durante siglos, ambos se sostuvieron gracias a que sus súbditos les reconocen origen divino.
No es casualidad que en este momento se den estas acciones de fuerte carga simbólica, en que los indígenas del continente están en proceso de deshacerse de la herencia colonial y los conquistadores de hoy vienen entrajeados y con portafolios llenos de billetes a comprar, en nombre del desarrollo.
A por ellos!!!