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Así quedó la vivienda donde vivía Ailén |
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Siete familias alquilaban una vivienda subdividida, reiterados desperfectos eléctricos provocaron un incendio que pudo haber sido evitado.
«¿Quién se va hacer cargo de mi hija? Estoy desesperada, mi hija necesita una mascarilla urgente. Tengo un temor grande que a mi hija le pase algo».
Decía Viviana Villaroel, una joven madre desesperada por la recuperación de su beba, tras haber sufrido severas quemaduras al incendiarse la vivienda ubicada en J. L. Suárez 224 del barrio Liniers, donde Felisa Llanos les alquilaba una pieza. (Ver Renacer Ed. 136)
El incendio afectó a otras 7 familias que vivían allí dentro, pero la más perjudicada fue Ailén que siendo de 9 meses debió ser trasladada de urgencia al hospital Santojani pues es el más cercano al domicilio, donde la niña estuvo internada hasta salir de peligro. Para esos días Zulema Montero que pertenece a la Asociación Yanapacuna, asesoraba a ella y a los otros damnificados.
Ya han pasado 3 meses desde el incendio y por lo grave que fueron las quemaduras, la niña todavía no tiene piel en su carita y Viviana le debe poner unas cremas especiales que se preparan en el laboratorio del Hospital del Quemado y cubrirle en las partes afectadas con un nylon como el que se usa para conservar los alimentos en el freezer.
El bebé toma antibióticos y su madre no puede exponerla a la calle por los diferentes virus y bacterias que circulan o por la suciedad y polvillo que podrían traerle infecciones.
«Ella a los 9 meses ya caminaba, ahora no camina más. Tiene miedo hasta de echarse a la cama. No habla, no ríe como antes, mi hija es otra desde el incendio. Está como si su mente hubiera retrocedido, como si su desarrollo se hubiera frenado». Expresaba con profunda aflicción su mamá, que pese a su corta edad tiene tenacidad en su espíritu y el suficiente amor de madre para reclamar por justicia y hacer visible la responsabilidad que recae sobre Felisa Llanos y familia.
«Si su hermano abría la puerta ése momento que yo estaba ahí adentro, mi hija no estaría así ahora. Él miraba desde afuera, tenía la llave en el bolsillo. La otra hermana le dijo que haga algo pero él se metió adentro de su casa».
Viviana contó que algunos damnificados recibieron alguna dádiva monetaria de la Sra. Llanos para que no declaren nada en su contra.
Viviana recibió reiteradas amenazas para que se calle, intentó comunicarse con la abogada que la asesoraba y había tomado declaraciones a los afectados, pero fueron inútiles los esfuerzos, porque no la contactó en los teléfonos que les dio, ni en la oficina.
Viviana comentaba que el gobierno de la ciudad le facilitó un subsidio para pagar el alquiler de un dormitorio del cual debe mudarse cuanto antes pues necesita uno con domicilio en Capital para poder seguir obteniendo el beneficio. Para renovar con urgencia el documento a su hijita y certificados de nacimiento debió pagar casi 300 pesos y no puede hacer lo mismo para obtener el duplicado de su DNI. Lo necesita con urgencia para hacer trámites y proseguir con los tratamientos para su hija.
Actualmente está acudiendo a tres hospitales, el Santojani, el Gutiérrez y el Hospital del Quemado, pues la niña tiene dificultades respiratorias como secuela del incendio. Y la mascarilla especial que necesita para regenerar su piel la tuvo que pagar con un dinero que le prestó una señora amiga, 3 mil pesos es su valor sin tener en cuenta el costo del tratamiento. Ése tratamiento delicado y específico que debe seguir la niña debe continuarlo en una clínica ortopédica pues el hospital del Quemado no cuenta con esos insumos ni la tecnología precisa para este caso.
Ella todavía siente dolor en el pecho al respirar y se sobresalta todas las noches, su máximo deseo ahora es volver a ver a su niña jugando.
Amparo Bellot